
Mariano Cabral desmonta el relato tradicional del bloqueo francés a la Confederación Argentina
En su columna semanal “Pasado de Revoluciones” en Radio Lateral, el historiador Mariano Cabral analizó los bloqueos sufridos por la Confederación Argentina durante los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. El especialista se enfocó particularmente en el primer bloqueo, ejecutado por la flota francesa entre 1838 y 1840, desglosando el contexto internacional y las complejidades políticas internas que definieron este crucial episodio histórico.
Cabral inició su relato contextualizando la ambición imperial de Francia bajo el gobierno de Luis Felipe de Orleans, quien “se propone restaurar la gloria imperial francesa” y para ello actúa en México, Chile y la Confederación Argentina, los tres estados económicamente más relevantes de la región, excluyendo a Brasil. Este movimiento geopolítico buscaba reposicionar a Francia frente a la hegemonía británica en el escenario mundial.
Uno de los puntos más reveladores de la exposición fue la corrección a la narrativa histórica tradicional. Cabral fue enfático al señalar que “en realidad es exactamente al revés. En realidad, Francia opera, acciona sobre el Río de la Plata y los unitarios ven en ello una oportunidad, lo cual creo que es mucho más grave“. Este enfoque invierte la causalidad generalmente aceptada, presentando la alianza unitaria no como el origen del conflicto, sino como un aprovechamiento de una agresión exterior ya en curso.
El historiador también detalló el cambio crucial en la política económica de Rosas, que derivó en la Ley de Aduanas de 1835. Explicó que esta ley “es la primera vez que la provincia de Buenos Aires asume una ley enteramente proteccionista, orgánicamente proteccionista”, marcando un giro desde el libre cambio que Buenos Aires había defendido anteriormente. Rosas, al asumir por segunda vez el gobierno, “entiende que debe eh llevar adelante una política económica que pueda servirle al conjunto de las provincias”, actuando ya como un “verdadero líder nacional”.
La chispa que encendió el conflicto fue, según la explicación, una excusa formal buscada meticulosamente por el representante francés. Cabral describió cómo este enviado “viene con instrucciones precisas de buscar dónde puede haber intereses afectados franceses que pueda utilizar para reclamar una mejor posición para Francia en el comercio internacional con la confederación”. Encontró “un montón de nimiedades”, como ciudadanos franceses con problemas penales menores, para armar un casus belli y exigir un trato igual al que recibía Inglaterra, demanda que Rosas rechazó bajo el principio de que “nosotros no negociamos bajo coerción, no aceptaremos nada con la fuerza militar enfrente”.
Finalmente, Cabral pintó el cuadro de una confederación bajo asedio múltiple: el bloqueo naval francés a Buenos Aires y el río Paraná tras la toma de la isla Martín García, la avanzada del “ejército libertador” unitario-uruguayo al mando de Juan Lavalle, la “conspiración de Maza” (Manuel Vicente Maza) en la capital, y el levantamiento de “los libres del sur” en la frontera sur de la provincia. Este escenario de crisis total, orquestado con apoyo extranjero, será el tema de desarrollo en el próximo encuentro.



