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Una metáfora para el disciplinamiento económico detrás de los golpes de Estado

En una fecha de profunda significación para la historia argentina, Sergio Centenaro inició su editorial en Radio Lateral con una reflexión personal que devino en un potente análisis político sobre los 50 años del golpe de Estado de 1976.

Recordando sus años de juventud en Entre Ríos, donde vendía la conocida “torta de los 80 golpes” para costear los estudios de su esposa, el conductor reveló cómo el paso del tiempo y la formación política le permitieron resignificar aquel nombre lúdico en un contexto de lucha por los recursos y la renta nacional.

Centenaro sostuvo que, más allá del encanto de la descripción, la historia de América Latina se puede diseccionar a través de esa imagen. “La torta de los 80 golpes puede ser por ejemplo América Latina, la torta de los 80 golpes, por ejemplo, puede ser nuestra patria, la República Argentina que ha tenido tantos golpes, muchos”, sentenció el periodista, subrayando que la interrupción democrática tiene como fin último que un sector se apropie de toda la riqueza producida por el pueblo.

El editorial enfatizó que el quiebre institucional de 1976 no fue un hecho aislado, sino una necesidad del imperio para controlar el continente. “El golpe del 76 fue ordenado por el Departamento de Estado de Washington, el golpe del 76 necesitó a las fuerzas armadas argentinas para ejecutarlo”, afirmó Centenaro, agregando que la intervención militar fue, en realidad, un medio para un fin superior: un golpe económico, cultural y político destinado a frenar la industrialización y la mejora del salario real de los trabajadores.

Para el conductor de “Con Fundamento Kriollo”, el proceso de disciplinamiento fue atroz y buscó silenciar a toda una generación. Sin embargo, destacó que la complicidad civil y militar comenzó a saldarse con el retorno de la democracia y se profundizó durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, quienes devolvieron derechos y garantizaron el juicio y castigo a los genocidas. “El dictador Jorge Rafael Videla murió en una cárcel común y eso el poder se lo cobra”, recordó, vinculando aquel ensañamiento con la persecución judicial que sufren hoy los líderes populares.

La editorial también alertó sobre la vigencia de prácticas golpistas en la actualidad. Citando una conversación previa con Pedro Peretti, Centenaro advirtió sobre un “golpe institucional en desarrollo” que busca, una vez más, quitarle al pueblo el control sobre sus decisiones. “Lamentablemente la torta de los 80 golpes es también la Argentina. No nos han dejado afuera, en el continente, de esta tarea sangrienta de disciplinar a un pueblo para no volver a levantarse jamás”, lamentó el conductor.

Finalmente, Centenaro cerró con un mensaje de resistencia y esperanza, apelando a la continuidad de las banderas de los años 70 en las nuevas generaciones. “No vamos a morir nunca y esta lucha no morirá nunca por más que vuelvan a generar tortas de los 1000 golpes, mil veces más vamos a volver y vamos a resucitar para cuidar y defender al pueblo argentino”, concluyó, reafirmando la lealtad al bloque político de la Patria Grande como única defensa contra la guerra jurídica que asola a la región.

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