
Argentina venció 3-1 a Jordania en el cierre de la primera fase con goles de Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez, de penal, y el propio Messi. Con mayoría de suplentes, el capitán entró en la media hora final.
Por: Alejandro Wall, Desde Dallas
La pausa de hidratación se chifla con fuerza. A nadie le importa la Dance Cam en la pantalla invasiva del estadio de Dallas. Aunque, a la vez, a todos les gusta que los enfoque la cámara. Verse ahí de gigantes. Es la experiencia que vende FIFA con sus entradas de valores altísimos y reventa alocada. Le dicen precios dinámicos, lo que determina el mercado. Hace sólo cinco minutos Giovani Lo Celso hizo su gol de tiro libre, un golazo, y la Argentina se dispone para esta etapa del Mundial, la fase de grupos, con una fiesta de fútbol. Lo que se quiere ver en la cancha es fútbol, no un comercial. La pausa interrumpe el ritmo, la musicalidad del partido. Al rato, unos tres minutos después, los jugadores volverán al campo y a lo que vinieron. Argentina se va a poner 2-0 con un penal de Lautaro Martínez. Va media hora de partido.

Esta no es la misma Argentina que ganó los primeros dos partidos. Lionel Scaloni determinó varios cambios para preservar jugadores y también para darles rodaje a otros. El principal es que no está Lionel Messi, que mira desde el banco. Pero el más llamativo de todos es Exequiel Palacios como lateral derecho, casi una excentricidad para un mediocampista. Sin los especialistas en plenitud, Scaloni tuvo que probar a uno de sus volantes preferidos. Palacios está desde la primera lista del entrenador. Fue titular el partido con el que Scaloni debutó en la selección, en septiembre de 2018, 3-0 contra Guatemala en Los Ángeles.
Pero lo hizo en la mitad de la cancha, precisamente junto a Lo Celso y Leandro Paredes, también titulares contra Jordania. Salvo por Dibu Martínez y Lautaro, ninguno de los que está en la cancha con Jordania había sido titular hasta acá. La dupla de centrales es inédita entre Nicolás Otamendi y Marcos Senesi. Nicolás Tagliafico vuelve a jugar desde el inicio. Giuliano Simeone se mueve por la banda, delante de Palacios. Nicolás Paz se para unos metros más adelantado, en la zona de gestación, como enganche con los dos puntas, Lautaro y Julián.

Esta selección reversionada intenta interpretar la misma idea de siempre. La Argentina tiene la pelota. Jordania está a la espera, se cierra con línea de cinco y pone otros cuatro volantes apretados para cerrar los espacios. El juego circula entre los jugadores de azul. Algún intento por los costados cuando se suelta Simeone y otras veces por adentro, el pase profundo de Paredes se hace sentir en el equipo.
La Argentina se pone en ventaja con mucha facilidad, se le abre todo. Primero con el gol de Lo Celso de tiro libre. El arquero jordano se queda pegado detrás de la barrera. Lo Celso le pega al hueco que dejan los argentinos cuando se abren. Después de eso viene la pausa de hidratación y después de la pausa de hidratación viene el gol de Lautaro, al que hasta se le había negado. Tanto se le había negado, Incluso, que en la jugada previa revienta una pelota en el travesaño. Senesi fue al rebote y ahí le ponen una patada en la cara. Lautaro se hizo cargo del penal y, así, marcó su primer gol durante el tiempo reglamentario de un Mundial.

El equipo en estos casos muestra una de sus mejores facetas, que no es sólo futbolística (aunque también lo es) sino que, sobre todo, es solidaria. Es el uno para todos y todos para uno. Messi mira desde el banco. Los que se hacen cargo del partido son los que suelen estar mirando desde ahí. Ya en otras ocasiones pasó, también Messi se quedó afuera, y el equipo demostró que puede jugar bien y ganar. Acá además hay una hermandad. Julián y Lautaro pelean por un puesto, está ahí arriba en esa pulseada. Pero juegan para el mismo lado. Lautaro le pone una pelota de gol a Julián y cuando su compañero no puede definir, lo va a abrazar.
La gente aplaude a la Argentina, pero quiere ver a Messi. Ya de entrada en la segunda parte se canta que de la mano de Leo Messi todos la vuelta vamos a dar. Este sábado, el diario local The Dallas Morning tradujo esa canción. En una nota a un médico argentino que tiene su consultorio del norte de Dallas revestido con Messi, traduce el grito de la tribuna: “Come, come, sing with me / You’re gonna find a friend / And by the hand of Leo Messi / We are going to run all over the field”. Quizá el dar la vuelta no pueda ser traducido tan literal, pero el Mundial se juega acá, el fenómeno Messi está ocurriendo acá y a los de acá hay que contárselo en inglés. La comunidad latina ya entiende el lenguaje.

Hay un gol de Jordania, lo hace Mahmoud Al-Mardi, que es uno de sus mejores jugadores aunque esta vez entró desde el banco. Messi se mete en la cancha a los sesenta minutos. Otamendi le da la cinta de capitán. Se especulaba con razón que iba a jugar media hora, que iba a cumplir además con los que vinieron a verlo a él. Acaba de cumplir 39 años, fue campeón del mundo en Qatar, pero va por más. No sólo por records personales, va por todo. También entran Thiago Almada y Alexis Mac Allister. Un rato después lo harán Valentín Barco y José López. Todos los jugadores de campo convocados jugaron algunos minutos en este Mundial. Sólo quedan los dos arqueros suplentes, Gerónimo Rulli y Juan Musso.
En la pantalla fueron avisando los goles entre Argelia y Austria. Primero avisan el resultado después muestran la jugada. Van 2-2. Pero en esa lucha por la atención lo que prima es Messi, que va a patear un tiro libre. Y sí, lo hace. Es su séptimo gol consecutivo en un Mundial, otra marca. Es, además, su decimonoveno tanto en la historia. Es su show. Los que están en la tribuna se van sintiendo que valió la pena estar acá. La pantalla muestra más goles del otro partido. Argelia y Austria termina 3-3. Pero todo vuelve con Messi, su cara, su momento, su Mundial. Ahora se muda a su ciudad, Miami, para jugar con Cabo Verde. Comienza otra etapa. La que se cerró en Dallas fue ideal.
Fuente: Tiempo Argentino



