
Gabriel Villalba Pérez desglosa la red de corrupción, sicariato y espionaje que sacude a Bolivia y salpica a la Argentina
Escándalo continental
En su columna semanal para Radio Lateral, el analista internacional y abogado boliviano Gabriel Villalba Pérez desmenuzó el impactante atentado contra Nadia Beller, un episodio que sacudió la escena política del Cono Sur y dejó al descubierto un entramado de corrupción, sicariato y espionaje.
Beller, descrita por Villalba como “una mujer del poder” capaz de acomodarse en diversos escenarios políticos bajo distintas gestiones (desde el MAS de Álvaro García Linera y Evo Morales, pasando por Yanine Áñez y Luis Fernando Camacho, hasta el actual gobierno de Luis Arce), fue atacada por sicarios disfrazados de repartidores que le efectuaron tres disparos. Tras sobrevivir milagrosamente, la mujer apuntó directamente desde la cama de un hospital a su expareja, Fernando Cerimedo, como el autor intelectual del intento de femicidio.
Las declaraciones de Beller, emitidas convaleciente desde el hospital, destaparon una olla a presión que involucra negocios turbios y desvíos multimillonarios. La víctima denunció la existencia de “cajones llenos de dinero” en efectivo en el departamento que compartían, además de revelar la existencia de un grupo de policías de élite bajo el mando directo de Cerimedo. Según la denunciante, esta estructura parapolicial operaba de manera delictiva e incluso planificaba un operativo ilegal de captura contra el expresidente Evo Morales, en paralelo a millonarios negociados de narcotráfico, contrabando de combustibles y manejo irregular de divisas en el mercado negro.
Villalba Pérez planteó un análisis sumamente agudo sobre el trasfondo político del ataque, sugiriendo como hipótesis altamente válida que el intento de asesinato pudo ser una maniobra interna para forzar la salida de Cerimedo del esquema de poder boliviano. El analista explicó que existe un “grado de descomposición” terminal entre los actores políticos que sustentan la gestión de Rodrigo Paz. En ese escenario de disputas internas, diversos sectores desplazados buscaban quitar de en medio a Cerimedo, quien fungía como el verdadero “asesor principal del presidente Rodrigo Paz”, manejando los hilos del gobierno por encima de la propia figura presidencial, a quien Villalba definió como “un mero títere”.
El escándalo boliviano traspasó las fronteras y golpeó de lleno a la política argentina, salpicando directamente al entorno de Javier Milei. En sus declaraciones, Beller aseguró que Cerimedo —quien retomó sus funciones como asesor de imagen y campaña del actual mandatario argentino— coordinó esquemas de desvío de fondos públicos de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) que tenían como destino final a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Beller también reveló detalles insólitos del armado político argentino, afirmando que las relaciones sentimentales de Javier Milei eran en realidad montajes publicitarios diseñados por Cerimedo para generarle “novias” de pantalla y limpiar su perfil.
Con respecto a la situación procesal de Cerimedo, el analista boliviano pronosticó un panorama sumamente oscuro para el operador de derecha, señalando que el Ministerio Público y el Poder Judicial de Bolivia avanzarán “hasta las últimas consecuencias” imputándolo por intento de feminicidio. Villalba advirtió que la fiscalía responde directamente al poder de turno de Rodrigo Paz, por lo que resulta conveniente mantener al influyente asesor “encarcelado tras las rejas” y neutralizar su red económica y empresarial. De igual manera, descartó cualquier tipo de auxilio diplomático o político por parte de figuras internacionales de derecha, sentenciando que “nadie va a salir a dar fe por él o a protegerlo”, ni el propio Milei ni el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro.
Para concluir, Villalba Pérez inscribió este escándalo en un marco continental de “baja intensidad democrática” y manipulación judicial, denunciando la falta de independencia real en los tribunales de la región. Remarcó que los mismos órganos judiciales que blindan los negocios de los gobiernos de derecha son utilizados como herramientas de persecución política y lawfare para proscribir a líderes populares de la talla de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y Evo Morales en Bolivia. El abogado cerró su intervención lamentando el grado de entrega de soberanía nacional de estos gobiernos, los cuales recurren al control y financiamiento de la prensa local para amordazar las denuncias y garantizar la impunidad de sus saqueos económicos.




