
Más de mil cineastas israelíes enfrentan al Gobierno por amenazar a los creadores del documental «NAZA»
Petición pública de solidaridad
El ministro de Cultura Miki Zohar había pedido revocar la ciudadanía de Yuval Abraham y Rachel Szor tras el premio obtenido en Venecia. La película reúne testimonios de militares y agentes de inteligencia sobre el genocidio en Gaza.
Más de mil cineastas israelíes firmaron una petición en solidaridad con Yuval Abraham y Rachel Szor, los realizadores de NAZA, el documental que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y que provocó una fuerte reacción política en Israel. La iniciativa no supone necesariamente un respaldo al contenido de la película: muchos de los firmantes aclaran que todavía no la vieron. Lo que cuestionan es la campaña de amenazas contra sus autores y defienden el derecho a que la obra sea exhibida y discutida.
Entre los firmantes figuran cineastas reconocidos como Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad. En el texto sostienen que en los últimos días se desarrolló una campaña de “incitación” contra Abraham y Szor y advierten que la distancia entre ese discurso y las amenazas físicas contra los realizadores se está reduciendo. También cuestionan a quienes atacaron la película sin haberla visto.
“El papel central del arte y el periodismo es sostener un espejo frente a la sociedad en la que existen, generar discurso y discusión sin prejuicios, incluso cuando la realidad es difícil”, señala la petición. Sus autores reclaman que NAZA pueda estrenarse en Israel para que el público pueda verla, formar su propia opinión y discutir sobre la guerra en Gaza y sus consecuencias.
La reacción de los cineastas se produce después de que el ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, anunciara que pediría estudiar la posibilidad de revocar la ciudadanía de Abraham y Szor. Tras el premio obtenido en Venecia, Zohar calificó a los directores de “traidores” y sostuvo que su película perjudica a Israel. El lunes formalizó ante el Ministerio del Interior una solicitud para determinar si existe base legal para iniciar un procedimiento de revocación de ciudadanía por supuesta deslealtad al Estado.
NAZA fue realizado en secreto durante más de tres años y reúne testimonios de 24 militares y miembros de los servicios de inteligencia israelíes sobre las operaciones en Gaza y los mecanismos utilizados para seleccionar objetivos. El documental aborda especialmente el uso de sistemas de inteligencia artificial y las estimaciones de posibles víctimas civiles asociadas a los ataques. Su título remite, precisamente, a un término utilizado por servicios de inteligencia israelíes para calcular la cantidad de civiles que podrían morir en un bombardeo.
Una de las afirmaciones más controvertidas del filme se refiere a un ataque para el que, según uno de los testimonios, se habría autorizado prever hasta 500 muertes civiles. El Ejército israelí negó esa acusación y calificó de “completamente falsa” la afirmación. También cuestionó la utilización de testimonios anónimos y sostuvo que no puede verificarse la identidad, función o conocimiento de algunos de los entrevistados.

La película fue defendida, en cambio, por su productora, The Guardian, que afirmó que el documental es resultado de más de tres años de investigación periodística y que los testimonios fueron verificados a partir de fuentes confidenciales. El diario británico también rechazó las críticas formuladas por personas que, según señaló, no habían visto la película.
La disputa excedió rápidamente al mundo cinematográfico. El Foro Documental de Israel y el Gremio de Directores también expresaron su rechazo a las amenazas contra Abraham y Szor. A su vez, 43 organizaciones israelíes de derechos humanos emitieron una declaración conjunta en la que reclamaron que las autoridades frenen la incitación y no persigan a los realizadores ni a sus fuentes. Entre las organizaciones figuran Peace Now, Adalah, B’Tselem, Physicians for Human Rights Israel y Breaking the Silence.
El caso volvió a poner en discusión los límites de la crítica artística y periodística dentro de Israel en relación con la guerra de Gaza. Los cineastas que firmaron la petición no presentan una posición común sobre NAZA: su reclamo apunta a que una película pueda ser vista y discutida antes de ser condenada y a que las amenazas contra quienes la realizaron no se conviertan en una forma de censura.
La controversia tampoco quedó circunscripta a Israel. Instituciones y referentes del cine internacional expresaron su respaldo a los directores después de las amenazas, mientras NAZA comenzó a ser programada en otros festivales. La película llegará próximamente a San Sebastián y Nueva York, entre otros encuentros.
El episodio tiene además un antecedente inmediato: Abraham fue uno de los directores de No Other Land, realizada junto con Basel Adra y Hamdan Ballal, que ganó el Oscar al mejor largometraje documental en 2025. Ahora, junto con Szor, quedó en el centro de una discusión que excede a una película: qué margen existe para investigar, filmar y discutir públicamente la guerra cuando esas preguntas incomodan a las propias instituciones del Estado.
NAZA
Dirección: Yuval Abraham y Rachel Szor. Guion: Yuval Abraham y Rachel Szor. Estreno mundial: Festival de Venecia, 10 de septiembre de 2026. Premio: Premio Especial del Jurado, Festival de Venecia 2026.
Espectáculos – Tiempo Argentino



