Cultura y Espectáculosprincipales

Mariano Cabral en Pasado de Revoluciones: Artigas y Andrés Guacurarí

En una nueva entrega de su columna semanal «Pasado de Revoluciones» en Radio Lateral, el historiador Mariano Cabral profundizó junto al periodista Sergio Centenaro en la epopeya de José Gervasio Artigas y la figura histórica de su lugarteniente oriental y misionero, Andrés Guacurarí.

La charla abordó el convulsionado período comprendido entre finales de 1811 y los primeros meses de 1812, momento en el cual el ejército artiguista se encontraba acampado en el Ayuí, al norte de la actual Concordia, tras el éxodo del pueblo oriental y en medio de un complejo tablero geopolítico marcado por la invasión portuguesa y los pactos de Buenos Aires con los realistas de Montevideo.

Cabral detalló cómo en aquel campamento del Ayuí se incorporaron los contingentes de las Misiones indias, entre los cuales sobresalía un joven combatiente nacido en la región de las reducciones jesuíticas: Andrés Guacurarí, conocido popularmente como Andresito. Para mensurar el impacto demográfico de estas contiendas, el historiador aportó datos ilustrativos: la población total de la vasta región (Buenos Aires, Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Misiones) alcanzaba los 260.000 habitantes. Frente a un ejército portugués profesional de 5.000 soldados con alta logística y artillería, las fuerzas de Artigas sumaban unos 5.000 hombres, pero con una composición marcadamente popular donde la mitad eran milicianos espontáneos armados con chuzas, lanzas con tijeras de tusar improvisadas, boleadoras y escasas armas de fuego.

El historiador enfatizó el salto cualitativo que significó el artiguismo en el proceso revolucionario rioplatense, al incorporar de forma activa a los sectores populares rurales, campesinos y comunidades guaraníes, a quienes las élites porteñas denostaban como «la chusma» o «la plebe». Cabral explicó que tras la expulsión de los jesuitas y las tensiones provocadas por los estancieros que buscaban apropiarse de la mano de obra indígena, los pueblos guaraníes comprendieron que la revolución artiguista representaba una oportunidad histórica para defender sus tierras, su autonomía y sus propios intereses sociales y políticos.

Un punto central de la exposición fue la designación de Artigas como teniente gobernador de las Misiones por parte del gobierno de Buenos Aires. Al respecto, Cabral citó la categórica respuesta del Protector de los Pueblos Libres, quien dejó asentado en su correspondencia oficial: “este nombramiento no es más que una ratificación del nombramiento que ya hicieron los pueblos sobre mi persona”. Con esta afirmación, Artigas dejó en claro que la legitimidad de su poder no emanaba de la centralista capital porteña, sino de la voluntad popular previamente expresada en los cabildos y asambleas de los pueblos del litoral.

A renglón seguido, la columna abordó el origen y debate historiográfico en torno al nombre del héroe misionero. Cabral señaló que la documentación contemporánea entre 1811 y 1814 lo registra de forma unánime como Andrés Gacurari con C, mientras que la grafía con Z o C con cedilla surge posteriormente ligada a las pautas gramaticales portuguesas por su posible nacimiento en San Borja o Santo Tomé. Sin embargo, el historiador remarcó que lo verdaderamente determinante es la propia voluntad del líder guaraní, quien al firmar documentos oficiales a partir de 1816 lo hace bajo la identidad de “Andrés Artigas”.

Cabral analizó la trascendencia del acto de adopción de Andresito por parte de José Gervasio Artigas, explicando que, si bien resolvió un impedimento formal y burocrático para posibilitar su ascenso como comandante militar y gobernador de las Misiones, constituyó ante todo un gesto político e institucional de enorme calado. El columnista vinculó esta práctica con las antiguas tradiciones de la República Romana —de donde la Revolución tomó conceptos como triunvirato, tribuno o protectorado—, donde los gobernantes adoptaban a sus continuadores, posicionando a Andresito como el lugarteniente más valorado dentro del esquema artiguista.

Por último, la entrevista reflexionó sobre la concepción de patria y la vigencia del pensamiento artiguista en la actualidad. Frente a los dilemas de si Artigas y Andresito pertenecen al acervo histórico argentino o uruguayo, Cabral reafirmó que su lucha se enmarcó en la defensa de la Patria Grande americana. La columna concluyó destacando que rescatar la figura de Andrés Artigas implica reivindicar la vigencia de la disidencia federal y la construcción de un proyecto nacional y popular arraigado en la soberanía de los pueblos.

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