
“Bancá un toque la banca”: ¡No a la traición parlamentaria!
La Cámara de Diputados de la Nación se encamina hacia una jornada histórica e institucionalmente decisiva el próximo jueves 15 de octubre de 2026, cuando los 257 legisladores que integran el cuerpo parlamentario deban definir en el recinto la vigencia o el rechazo definitivo del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023.
El periodista Sergio Centenaro advierte que la votación pondrá a prueba el mandato cívico concedido por la ciudadanía en las urnas, exigiendo que cada diputado asuma con responsabilidad histórica la postura que adoptará en su banca frente al severo proceso de desregulación económica que impacta en la vida cotidiana de millones de argentinos.
El mapa de correlación de fuerzas muestra una dura batalla numérica en la búsqueda del quórum de 129 bancas. La bancada oficialista de La Libertad Avanza cuenta con 95 diputados bajo la conducción de Gabriel Bornoroni, escoltada por Unión por la Patria con 93 escaños presididos por Germán Martínez. En este escenario de marcada paridad, los bloques intermedios resultan la clave del debate: Provincias Unidas reúne entre 18 y 22 miembros conducidos por Gisela Scaglia, el PRO dispone de 12 bancas lideradas por Cristian Ritondo, la UCR con Pamela Verasay ostenta 6 lugares, el Frente de Izquierda aporta 4, y el bloque Argentina Federal —encabezado por el exgobernador misionero Óscar Herrera Ahuad— agrupa a 9 legisladores de Misiones, Salta, San Luis y Formosa.
En la provincia de Misiones, la conducta de los representantes nacionales genera una profunda controversia y debate ético en el electorado. Legisladores que ingresaron a sus bancas integrando la boleta presidencial de Sergio Massa y Agustín Rossi, como Yamila Ruiz, Daniel “Colo” Vancsik y Alberto Arrúa, han votado de manera sistemática junto al oficialismo libertario y sus aliados del PRO. Este comportamiento parlamentario consumó un histórico “7 a 0” en favor de las iniciativas del Poder Ejecutivo, tanto durante la aprobación de la Ley Bases en junio de 2024 como en la posterior sanción de la reforma de modernización laboral en 2025.
Frente al inminente debate por la caída del DNU 70/2023, La Libertad Avanza despliega una ambiciosa contraofensiva parlamentaria orientada a neutralizar la embestida opositora. El oficialismo convocó a una sesión especial propia para discutir proyectos referidos a la inviolabilidad de la propiedad privada y esquemas de desendeudamiento familiar, en paralelo con la apertura del debate en comisión del Presupuesto 2027. La jugada libertaria busca restar incentivos a las bancadas dialoguistas para evitar que acompañen la derogación impulsada por Unión por la Patria y las fuerzas provinciales.
Durante las discusiones parlamentarias previas, los diputados misioneros buscaron justificar sus votos afirmativos en favor de las normas gubernamentales. El propio Óscar Herrera Ahuad argumentó públicamente que la reforma laboral no constituía una norma abusiva, declarando expresamente que “no es una ley esclavista” y sosteniendo la necesidad de otorgar previsibilidad jurídica a las pymes norteñas. No obstante, Centenaro enfatiza que el persistente cierre de pequeñas y medianas empresas, sumado al incremento en las filas de desempleados, desmiente categóricamente los supuestos beneficios proclamados por los defensores de la ley.
El editorial concluye con una exigencia tajante hacia la dirigencia política: derogar el decreto resulta insuficiente si no se persigue la declaración de su nulidad absoluta, ya que de lo contrario perdurarían los efectos jurídicos del daño causado. Centenaro exhorta a los legisladores a no ceder ante las presiones del Poder Ejecutivo ni reducir la función parlamentaria a una negociación de prebendas provinciales, sintetizando la demanda popular en un reclamo directo de dignidad: “Bancá un toque la banca”.



