Desde este lado

Atentado a CFK: Los chats que complican a Carrizo y la pista del dinero en la mira judicial

Nacionales miércoles 21 de septiembre de 2022

Mientras la Justicia avanza en distintas líneas investigativas, se conocieron una serie de mensajes entre el jefe de los copitos, Gabriel Carrizo, y Brenda Uliarte, que revelan que ambos planeaban volver a atentar contra Cristina. Los abogados de la Vicepresidenta, por su parte, pidieron que se avance en la ruta financiera. La ampliación de indagatoria de Díaz y la pesquisa que complica a Revolución Federal.

Mientras la Justicia avanza en distintas líneas investigativas, se conocieron una serie de mensajes entre el jefe de los copitos, Gabriel Carrizo, y Brenda Uliarte, que revelan que ambos planeaban volver a atentar contra Cristina Fernández de Kirchner. Incluso, hay chats de Carrizo en los que hace referencia a matar al jefe de La Cámpora. Así se desprende de una serie de chats que se obtuvieron de los celulares de los detenidos y que los complican aún más en la causa.

A su vez, este miércoles amplió su indagatoria Agustina Díaz, otra de las apresadas. La Cámara Federal porteña debe resolver el pedido de excarcelación que realizó su defensa y fue denegado en primera instancia. Lo mismo sucede con Carrizo, cuyos abogados defensores eran asesores de dirigentes macristas en el Congreso y tuvieron que dejar esos cargos cuando se hicieron públicos.

Otra de las novedades del caso es que Fernando Sabag Montiel y Uliarte no apelaron el procesamiento que los ubicó como coautores de tentativa de homicidio calificada de la Vicepresidenta. La decisión tiene lógica: el peso de la prueba es contundente. La estrategia de las defensas es intentar avanzar con rapidez hacia el juicio oral.

Los abogados de CFK, por su parte, pidieron a la Justicia que avance en la pista financiera, es decir, que determine la forma en que se sostenían económicamente Sabag Montiel, Uliarte y el jefe del grupo que supuestamente se encargaba de la venta de copos de azúcar. Esta línea investigativa podría tocarse con la que ahonda en los vínculos que pudieron haber tenido los detenidos con Revolución Federal, una agrupación violenta de claro sesgo antiperonista. Como reveló El Destape, Brenda Uliarte estuvo en al menos una movilización de esa organización: la que se realizó el 18 de agosto pasado, bautizada 18A, que terminó con incidentes frente a la Casa Rosada.

Revolución Federal estaba siendo investigada por el juez Marcelo Martínez de Giorgi pero en los últimos días ese magistrado consideró que el caso que llevaba debía acumularse con la pesquisa central por el atentado a CFK, que encabeza la jueza María Eugenia Capuchetti. Para Martínez de Gioergi puede haber una relación estrecha entre los escraches y los llamados a asesinar a CFK por parte de los referentes de Revolución Federal y la organización criminal que intentó matarla. Capuchetti estaba por definir si unificaba o no las pesquisas.

Nuevos chats comprometen a Carrizo

Luego del intento de magnicidio, el mismo 1 de septiembre, Carrizo y Brenda mantuvieron una comunicación. Fue cerca de las 22.30.

Brenda le dijo: “Gaby, por favor lo que pasó no lo difundan, hagámosnos los pelotudos, vos no sabés nada”. Y añade: “Vamos a caer todos en la volteada”. Carrizo, que según se desprende de sus mensajes pareciera ser quien lleva la voz de mando del grupo, le responde: “Okay fue. Qué vas a hacer boluda. Te van a investigar a vos”.

Brenda, confiada en que podría engañar a los investigadores, le dice: “No lo creo, la próxima voy y gatillo yo. Nando falló. Yo se disparar bien, no me tiembla la mano”. Carrizo le dice: “Estamos todos juntos. A la mierda Cristina”. Tal como publicó Página 12, le pide a Brenda que vaya adonde estaba él, en Barracas, donde vivía otro integrante de los presuntos vendedores de copos de azúcar, Sergio “Checho” Orozco. Ella le dice que ya está lejos. Todo indica que había ido a San Miguel, a la casa de su exnovio. Carrizo, deductivo o con información, le ordena: “Me hacés caso, te están investigando”.

A la medianoche continúan la comunicación para reorganizarse y repetir el ataque. “Querés hacerlo?”, le pregunta Carrizo a Brenda. “Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarlo bien. Pasa que Nando no tiene mucha práctica. Le tembló el pulso”, le responde ella. “Te vincularon con el caso. Te diría que vengas acá”, le dijo él. Y fue lo que Brenda hizo al día siguiente, el viernes 2 de septiembre.

“Posta que saben mis datos? Estoy en un lugar seguro, tranqui ustedes no tienen nada que ver. Lo que decimos que quede acá”, le dijo Brenda. “Si saliste por todos los medios. Sos la novia”, la alerta Carrizo. “Si pero si me escondo no va a pasar. No me van a encontrar. Yo sé lo que te digo”, le insistió Brenda, quien terminó haciendo lo que le decía el jefe del emprendimiento para la venta de algodones de azúcar. Quizás la haya convencido cuando le dijo que tenían que hablar “algo” y “tenemos los teléfonos pinchados”. ¿Cómo lo sabía? ¿Deducción o información?

Ese mismo día, Carrizo le dice su hermanastra Andrea que “el arma es mía”. La referencia es “a un 22 corto”. Ella busca tranquilizarlo: “No está a tu nombre”, le dice y le agrega que no tiene sus huellas. Él entonces revela: “Esto estaba planificado para dentro de una semana”. “Hizo todo mal. Es un pelotudo”, añade sobre Sabag Montiel. También le dijo a otro contacto: “Amigo, te lo digo acá. Creo que voy a terminar ese trabajo”. Y a otra amiga: “Simplemente estoy pensando iniciar una guerra civil con las movilización”. A quien sería una prima, le asegura: “Es un golpe que le dimos al gobierno. Y se va a poner peor”.

Carrizo fue el cuarto imputado del caso. Había declarado como testigo el 5 de septiembre, a 4 días del atentado junto al resto de los jóvenes que presuntamente vendía algodones de azúcar. Ese grupo hizo su presentación pública el viernes 2 de septiembre, al día siguiente del ataque a CFK, en una entrevista que brindaron en el noticiero de Telefé. Fueron junto a Brenda. Allí dijeron que estaban amenazados. Luego Carrizo daría otra entrevista a Telenoche.

En los nuevos chats se desprende que con esas entrevistas Carrizo buscó “blanquearse”.

En su estado de Whatsapp Carrizo tenía mensajes amenazantes. Por ejemplo, a las tres horas del ataque a Cristina subió un mensaje que decía: “Seguro el próximo sos vos Alberto! Tené cuidado!”. También subió otro que decía: “El Gobierno es vulnerable y espero que les quede claro…Nosotros somos los que mantenemos a estos parásitos ahí arriba, van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a toda la Nación Argentina”.

En el mismo estado Whatsapp de Carrizo también figuraba un chat misterioso que él mismo había  subido donde hablaba con un tal “Checho” (que es otro integrante del grupo, Sergio Orozco). Allí Checho le cuenta que alguien “me va a tener vigilado”. Todo indica que un tal “Marcelo”. También le contó que lo paró alguien cuando llegó a su casa. “Dice ser policía, es tipo encubierto y buscaba a alguien”, le añadió. Carrizo buscó tranquilizarlo: “No te hagas problema. Vos actuá normal”.

El capítulo de los abogados

El abogado de Carrizo es Gastón Marano. Tal como publicó El Destape, era asesor del senador macrista Ignacio Torres en una comisión muy particular: la Comisión Bicameral de Inteligencia. El mismo día que se conoció la noticia el legislador PRO decidió desvincularlo.

A su vez, la diputada nacional del PRO Karina Ethel Bachey comunicó este miércoles su decisión de “desafectar” a la asesora en temas de discapacidad Brenda Salva, ya que también trabaja como abogada defensora de Carrizo. Colabora con Marano. “Ante los hechos de público conocimiento, quiero manifestar mi decisión indeclinable de desafectar a la Dra. Brenda Salva de mi despacho en la Cámara de Diputados de la Nación”, expresó este miércoles Bachey en un comunicado.

¿Qué ambos letrados hayan estado relacionados al PRO fue pura casualidad?

La ampliación de indagatoria de Diaz

Agustina Díaz, una de las cuatro personas detenidas en este caso, amplió este miércoles su indagatoria y volvió a despegarse de la acusación en su contra. Entre otras cosas, dijo que ella no estuvo en las inmediaciones del departamento de la ex mandataria el día del ataque ni en los días previos.

Su abogado Javier Molina Díaz informó luego de la indagatoria que “la geoposición de ella (determinada por su celular) deja en claro que el 1 de septiembre ella no estuvo en las cercanías de Juncal y Uruguay (vivienda de la vicepresidenta), el 31 de agosto tampoco y que durante todo el transcurso del mes de agosto tampoco lo ha estado”. “Queda absolutamente claro que las imágenes que estaban siendo transmitidas por los medios, en este caso la TV Pública y C5N, fueron incorrectas en cuanto a que fuese ella la persona que se encontraba en los derredores de la casa de Cristina Kirchner”, dijo el letrado.

El letrado defensor anticipó que en el transcurso de la semana presentará un pedido de “falta de mérito” para que se desvincule a su defendida del expediente judicial. “Entendemos que no hay mérito suficiente, es decir no hay prueba, que sostenga que ella permanezca detenida”, aseguró el penalista.

Agustina Díaz estaba agendada como “Amor de mi vida” en el celular de Brenda. Con ella intercambió diversos mensajes en los que le adelantó que iba a intentar matar a Cristina.  Su defensa choca con parte de los mensajes que intercambió con su amiga. “¿Por qué falló el tiro?”, “¿Cómo mandaste a este tarado?” y “Borrá todo”, son algunos de los chats que Agustina le envió a Brenda. Según se desprende de la conversación entre ambas Uliarte había informado a su amiga que estaba planeando este ataque.

Organización y planificación

El procesamiento por tentativa de homicidio agravado de Sabag Montiel y Brenda Uliarte que dictó Capuchetti incluyó el “concurso premeditado de dos o más personas”. Cuántas personas más fueron parte del plan es lo que está analizándose.

Para los investigadores, en principio, Sabag Montiel y su novia Uliarte no estuvieron solos en su pretensión de asesinar a la vicepresidenta. La secuencia de detenciones se inserta en esa tesis. También consideran que hubo una planificación, que incluyó tareas de inteligencia en los días previos al intento de magnicidio. Entre los chats surgió que se barajó la posibilidad de alquilar un departamento frente a lo de CFK, maniobra que requiere un importante desembolso de dinero, sobre todo en Recoleta. Esto abre un interrogante clave: ¿Cómo se financió este atentado? Esa línea investigativa será crucial para el desarrollo de la pesquisa y es la que los letrados de CFK piden profundizar.

Fuente: El Destape