Desde este lado

Docentes universitarios hablan de “virtualización forzosa” y aprendizaje dispar

Provinciales lunes 15 de junio de 2020

Trabajadores docentes de distintas unidades académicas de la Universidad Nacional de Misiones se reunieron el pasado 11 de junio para intercambiar experiencias y opiniones acerca de actual situación a partir del aislamiento obligatorio y las disposiciones institucionales tomadas al respecto. En dicho encuentro resolvieron realizar una declaración pública respecto a las condiciones reales de trabajo a casi tres meses de cuarentena.

Varios testimonios recogidos durante  la reunión dieron cuenta que se registró apenas un 30% de conexión estudiantil a las propuestas virtuales de las distintas cátedras en Humanidades y otras unidades académicas, sobre todo entre los alumnos de los primeros años, donde se ve la menor cobertura. “Son esos alumnos, precisamente, los que más la necesitan por su insuficiente autonomía en el estudio”, expresaron los trabajadores del sector, desmintiendo las declaraciones de las autoridades de la universidad misionera a un matutino local, las cuales aseguraron que “casi la totalidad de los estudiantes de la UNaM accedieron a las clases online”.

“Dan una imagen supuestamente positiva y de “normalidad” de un proceso que significa mucha incertidumbre no sólo para los estudiantes, sino también para los docentes, que fueron forzados a “adaptarse” a circunstancias excepcionales sin la debida formación en servicio que debería haber proporcionado la institución”, indicaron los profesores autoconvocados. “Se omite la sobrecarga horaria laboral que esa atención significa para los trabajadores en establecimientos con matrículas masivas. Los docentes resignan su derecho a la desconexión y al horario laboral limitado según dedicación para mantener el vínculo pedagógico con los estudiantes”, señalaron en la declaración divulgada a los medios de comunicación.

“Una gran parte de estos, por otra parte, son del interior de la provincia, donde abundan los problemas de conectividad y quedan fuera de cualquier monitoreo adecuado, lo que contribuye a ampliar la brecha de desigualdad en el acceso a la educación por parte de las familias pobres y trabajadoras. El problema de conectividad también abarca a los docentes de esas localidades, como los que trabajan en la Escuela Agrotécnica de Eldorado, por ejemplo, a quienes también se les obliga a cumplir con el teletrabajo”, sentenciaron.

Desde el sector manifestaron que las distintas unidades académicas no comparten las mismas normativas en cuanto a la “virtualización forzosa”, lo que dibuja un panorama dispar dentro de la propia Universidad: “no hay reglas claras con las cuales todos los trabajadores de la educación de la UNaM sepamos manejarnos y esto se traslada a la población estudiantil, que tampoco sabe qué pasará con los cursados realizados (los que pudieron acceder a ellos) y con las acreditaciones de esos cursados. Como las correlatividades fueron levantadas, ni docentes ni alumnos saben qué pasara con la promocionalidad de algunas materias en las que algunos asistentes deben tres materias correlativas, como sucede en la Facultad de Exactas, por ejemplo”.

Por otra parte, los docentes realizan su tarea con recursos propios, tanto en lo que hace a los dispositivos empleados (que son todos personales o de uso familiar), como en cuanto a la conexión a Internet que cada uno debe abonar. En ningún caso la Universidad brindó las herramientas necesarias para asumir la labor de educación a distancia para la cual, además, no está preparada ni en infraestructura, ni en desarrollo de programación informática, ni en planificación curricular, tal como ya lo advirtió un informe de la CONEAU al respecto. Algunas de las plataformas “institucionales” que se pusieron a disposición de los docentes, como las aulas virtuales Moodle y la aplicación Cisco Webex o Jitsi para videollamadas no funcionan con la eficiencia que deberían funcionar y no son extrañas las “caídas” fuera de servicio.

Mucho de los profesionales se deben formar a ritmo vertiginoso en el mundo de las aplicaciones didácticas virtuales, lo que significa otra dedicación horaria agregada, a la que se suma que no sólo tienen que acompañar a los alumnos en su aprendizaje sobre los distintos campos disciplinares, sino que además deben resolver todas sus dificultades con respecto al manejo de esas aplicaciones didácticas. Se trata de una doble alfabetización en todos los sentidos, lo cual colabora con el estrés docente.

Por los motivos explicados anteriormente decidieron rechazar la Ordenanza del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Misiones 003/2020 de “Excepcionalidades para las actividades académicas en el marco del aislamiento social obligatorio”, que entre otras cuestiones impone “desarrollar la totalidad de los contenidos o núcleos prioritarios mediante formatos virtuales” y propone avanzar en “realizar instancias de evaluaciones de trabajos prácticos, exámenes parciales y finales”, cuando ni siquiera se discutió un protocolo para los exámenes a distancia. De ese modo, se pasó de un 30 por ciento como máximo de contenidos “a distancia” previsto en el Estatuto universitario a un 100 por ciento debido a la “excepcionalidad”, y de brindar “contención” a los estudiantes a evaluarlos y acreditarlos, sin que haya terminado todavía la segunda fase del Plan de Contingencia que va hasta agosto.

En ese sentido, los educadores aclararon que: “consideramos que la presencialidad es irreemplazable, y que ninguno de estos ensayos que se realizan en la actualidad garantizan una real construcción del conocimiento debido a la precariedad del vínculo pedagógico generado en estas circunstancias”.

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