Cultura y Espectáculosprincipales

La traición de Francia a Lavalle y las contradicciones de la guerra civil argentina de 1840

En su columna semanal “Pasado de Revoluciones” en Radio Lateral, el historiador Mariano Cabral profundizó en uno de los períodos más complejos de la historia argentina: el bloqueo francés de 1838-1840 y la sublevación unitaria que se desarrolló en paralelo. El análisis se centró en cómo las grandes potencias priorizan sus intereses económicos por sobre las alianzas políticas locales, una lección que, según Cabral, sigue vigente para los países periféricos.

El episodio culmina con una traición estratégica por parte de Francia. Cabral relató que el general unitario Juan Lavalle avanzaba sobre Buenos Aires confiando en un bombardeo naval francés combinado. Sin embargo, lo que Lavalle no sabía era que, simultáneamente, “los comerciantes franceses presionan a los bloqueadores, che, negocien, busquen la manera para levantar el bloqueo porque tenemos cueros para despachar”. Finalmente, Francia pactó con Rosas, levantó el bloqueo y obtuvo ventajas económicas, abandonando a su suerte a Lavalle y sus tropas.

La campaña de Lavalle, según el relato de Cabral, fue de una extrema violencia. El historiador citó una carta del propio Lavalle a su esposa, en la que el general escribió: “En estas tierras de [ __] no hay quien se nos oponga por el terror que hemos sembrado”. Tras ser abandonado por sus aliados extranjeros, Lavalle inició una retirada desastrosa hacia el norte, que finalizó con su muerte en Jujuy en circunstancias que aún se debaten, siendo para muchos un suicidio.

Uno de los aspectos más fascinantes que destacó Cabral fue la participación de reconocidos federales en la sublevación unitaria. Figuras clave como el exgobernador de Corrientes Pedro Ferré y el caudillo Chacho Peñaloza se unieron a la causa contra Rosas. Cabral explicó esta aparente contradicción como una reacción al centralismo porteño: “algunos federales están podridos del centralismo porteño y de la hegemonía porteña en el bando federal y tienen razones profundas para decir, bueno, basta”.

Cabral utilizó este hecho histórico para hacer una reflexión profunda sobre cómo se escribe y se entiende la historia. Advirtió contra la simplificación maniquea, argumentando que “la historia no nos habla de santos y demonios, nos habla de los que nos antecedieron en el amor a la Patria y en el paso por esta tierra”. Hizo hincapié en que no se debe “tirar al niño con el agua sucia”, condenando toda la trayectoria de un personaje por un hecho posterior, en clara referencia al legado de Pedro Ferré.

Para concluir, el historiador ilustró la complejidad de las lealtades políticas de la época con el ejemplo del artillero Martiniano Chilavert, quien siendo unitario fue jefe de artillería de Lavalle en 1840 pero, en un giro dramático, terminó luchando por Rosas en la batalla de Caseros en 1852. Este caso, según Cabral, ejemplifica las volteretas de la historia, hecha de personas “con sus limitaciones, con sus contradicciones, con sus limitaciones para entender también la realidad“.

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