Desde este lado

Malvinas: la tabula rasa de Milei

Nacionales domingo 21 de enero de 2024

En su reciente excursión por Davos, el presidente argentino Javier Milei mantuvo una breve reunión con el ministro de Relaciones Exteriores británico, David Cameron. Una de las principales conclusiones que dejó este encuentro, fue el comienzo de un claro proceso de “desmalvinización” de la agenda temática bilateral que venían manteniendo ambos países en los últimos años.

Por Sergio Alvez

“No avanzamos en profundidad, pero sí lo fijamos como un punto en una agenda donde nuestra Canciller, Diana Mondino y el ministro Cameron avanzarán en buscar una solución al tema” esgrimió escuetamente Milei al ser consultado por este tema, confirmando la “tabula rasa” que el gobierno nacional que asumió el poder en Argentina planea llevar adelante con respecto a la cuestión Malvinas.

Esta actitud se contrapone a lo que viene planteando el Estado Argentino de manera sistemática y como política internacional irrenunciable, incluyendo ámbitos como el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24), espacio que en 2023 adoptó por consenso una nueva resolución que reitera, como todos los años desde 1983, el llamado al Reino Unido y la Argentina a retomar las negociaciones “para encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la controversia de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

Pero al mismo tiempo, la apatía mileísta para con la causa Malvinas, coincide de lleno con expresiones y pensamientos propios tanto del presidente y líder de la Libertad Avanza, como de la propia canciller Mondino. Sin ir muy lejos, en septiembre del año pasado, en plena campaña electoral, Milei expresó que “para que las Islas Malvinas puedan volver a ser argentinas tiene que haber un acuerdo con Inglaterra, pero no se puede desconocer la posición de las personas que viven en las islas”. Esta postura alude al concepto de “autodeterminación”, una idea que la canciller Mondino profundizó en una entrevista con un periódico inglés: “los habitantes de Malvinas deben decidir su propio destino. Pueden pasar muchos años, pero no se puede imponer ninguna decisión a otras personas. Ni a los argentinos ni a nadie. Ya no se pueden imponer decisiones, eso tiene que terminar”.

Además, y como es sabido, Milei es un confeso admirador de la ex primera ministra británica y responsable de cientos de muertes de soldados argentinos en Malvinas, la “dama de hierro” Margaret Thatcher.

“Milei también es un admirador de la presidencia de Menem y de la figura de Macri, quienes tuvieron una estrategia similar hacia la cuestión de Malvinas a pesar de los diferentes contextos en los cuales tuvieron las riendas del país. Ambos priorizaron la vía bilateral en el cabildeo con el Reino Unido en detrimento de la vía multilateral, privilegiando esta discusión por otros temas como los económicos, supuestamente para buscar nuevas ventanas con mejores beneficios que nunca llegan, lo cual generó un nulo avance en las negociaciones por la soberanía sobre las islas” aporta la directora del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), Sofía Botto.

La cuestión Malvinas, va más allá del hecho de la pertenencia histórica y la soberanía que Argentina reclama, sino que abarca también, los recursos naturales que Gran Bretaña explota en detrimento de nuestro país. De hecho, la explotación pesquera y la venta de licencias de pesca constituyen el principal ingreso económico de Malvinas. Actualmente, los intereses británicos se expanden hacia los recursos hidrocarburíferos en el mar que baña las costas de las islas; se advierte, además, una creciente tendencia al turismo, con más de 60 mil vistas al año.

En sintonía con el abandono del reclamo diplomático de Milei, el pasado 11 de enero, un rompehielos británico con bandera de las “Falklands” navegó por aguas argentinas, violando la soberanía argentina. El buque partió de las islas, a Punta Arenas violando la soberanía argentina para luego cruzar el Estrecho de Magallanes. Signos de una época, en un país cuyo pueblo hasta hace poco cantaba “de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré”, pero que terminó votando mayoritariamente a un dirigente que, ante la primera oportunidad, dio muestras claras de cuál será el nuevo y penoso rumbo del Estado argentino con respecto al reclamo por la soberanía de Malvinas.