Desde este lado

¿El Periodismo puede no ser Político?

miércoles 9 de junio de 2021

Leí por ahí que el periodismo debería dejar de señalar a Walsh cada 7 de junio porque era un militante que ejercía el periodismo. No lo mataron por periodista. ¿No es el periodismo una función política? ¿No responde a intereses de grupo referenciando partes de una realidad inabarcable?

Por Martín Orellano

Tomamos el 7 de Junio porque Mariano Moreno entendió que la política que se llevaba adelante en el Cabildo necesitaba un enlace con los sectores populares, pero que además pudiera definir en estrategias políticas y como espacio de discusión. La publicaciones periódicas intervinieron desde ese momento para relatar la realidad pero también para generar un modo de intervención. No sólo contaba sino que daba forma.

Y esa forma transitó gran parte de su vida buscando un No lugar, algo que se empeñó en lograr con éxito relativo. Se podía engañar durante algún tiempo pero en el correr de la tinta en el papel se iba mostrando la hilacha. Porque no hay manera de contar algo sin posicionamiento porque se eligen palabras y lugares y modos para hacerlo.

El periodismo nace como hecho político pero intentaron por todos los medios de arroparlo para que no lo parezca, de encontrar la asepsia necesaria para que la neutralidad lo aleje de las ideas y quisieron que quede como mero instrumento, como si fuera un parlante, un objeto, nunca un sujeto.

Pero quienes ejercen el rol de contar algo que interesa, nunca pueden dejar de ser sujetos que reaccionan, que eligen el medio, que eligen las palabras, que eligen qué omitir, separan lo relevante de lo que no lo es, mezclan su formación, sus experiencias, su historia personal, la geografía en la que se desarrollaron, el tiempo en el que les tocó vivir. Lo cuentan desde un Yo que a veces prefieren esconder y a veces es ostensible y evidente.

Parte de este mundo son los operadores mediáticos que usan sus palabras para ofrecerlas al mejor postor y le da lo mismo reivindicar una idea o la contraria, que se ofrecen al mecenas de turno como felpudos de prime time y gozan de las mieles que esto conlleva.

También nombremos a aquellos que tienen un cardinal tan omnipresente que todo debe calzar en sus ideas y si es necesario se manipula la palabra, los hechos, el sistema planetario entero, hasta que cuadre en la idea prefijada, para eso se modifica, se altera, se rompe, se modela todo lo que sea necesario hasta llegar al “como yo digo siempre….” o frases similares.

La vereda a transitar en este noble oficio, de precarios artesanos de la palabra, conlleva inevitablemente elegir uno de estos caminos. Cuál es el mejor o el peor también será subjetivo. Algunos eligen uno o varios caminos, algunos transitan distintos en distintas etapas de su vida, algunos serán buenos contadores de historias, algunos serán buenos mercaderes, algunos sabrán cómo hacer coincidir lo que pasa con lo que piensan. 

Pero si hay un factor denominador común es que todos son sujetos políticos parados en una cosmovisión. Y en estos años, por fortuna, las caretas se fueron cayendo y los hilos que señalaban desde donde provenían las voces, se fueron mostrando generando los anticuerpos necesarios para que, al menos, identifiquemos con cierta facilidad desde qué lugar está hablando cada uno.

Mariano Moreno no era un cuenta cuentos, era un político que sabía de la importancia de contar lo sucedido y de incidir en la realidad. 

“Los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les enseña y muestra, ni oyen más que lo que se les dice”.

Casi un Maquiavelo dixit. El que se para a contar es un sujeto político, esa es casi la definición misma de periodismo. Elegir de qué lado de la Mecha te encontrás también es una decisión política.

Fuente: La Mecha Encendida