Desde este lado

Las camas, la pandemia y la prosa

sábado 20 de febrero de 2021

Por Sergio Centenaro

Un agujero de dimensiones no disimulables dejó ayer el escándalo del vacunatorio dentro del Ministerio de Salud de la Nación, a instancias de Ginés González García, ya ex Ministro y amigo personal del presidente. Ayer, a pocos minutos de conocerse la palabra del periodista Horacio Verbitsky, quien en su habitual columna radial en “Habrá consecuencias”, programa de El Destape Radio, conducido por Ari Lijalad, desnudó la verdad sobre su reciente vacunación, con detalles, nombres y contexto. Esto generó una onda expansiva que terminó con la gestión de un As del gabinete y a esto sumado un duro costo político para la gestión de Alberto Fernández.

¿Pero qué queda en limpio de este cimbronazo? Es muy difícil sacar conclusiones limpias de todo lo sucedido ayer. Un tiroteo furibundo de mensajes en redes sociales, algunos procurando salvar la imagen del Director de El Cohete a la luna, otros poniendo la vara alta en la cuestión moral y ética, pero siempre acusando recibo del golpe. No hubo forma de torcer la agenda y todo lo relacionado a la comunicación política se centró en rasquetear hasta el cimiento el fenómeno del puñado de vacunados.

Otros cuadros importantes del Frente de Todos como el Senador Jorge Taiana y el Diputado Nacional Eduardo Félix Valdés, pasaron también por la licuadora al conocerse que accedieron a la primera dosis de la Sputnik, ante un inminente viaje a México para acompañar al presidente este 24 de febrero. Por supuesto, los titulares periodísticos resaltaron que “fueron bajados del avión” con tono catástrofe y buscando levantar el mayor polvo posible a la cuestión.

Cuando la pregunta inicial de cuánto queda limpio de este cimbronazo, nos lleva a observar que el adversario político logra, con esto, esconderse dentro de su caparazón, está claro que la única cuestión atendible es la del manejo de la agenda política y comunicacional. Nada de esto sería tan grande ni impactante si las dosis hubieran ido a parar a los bíceps de Joaquín Morales Solá. Fernando Iglesias o Carrió durante un gobierno de Macri. Pero cuando el peronismo gobierna, la obra debe ser inmaculada, sin macha, sin desvíos, ni distracciones.

Por eso, primero es bueno decir que la decisión del presidente es inobjetable, por la razón mencionada anteriormente. Declamamos embanderar un proyecto político emancipador, con justicia social, independencia económica y soberanía política. No podemos morder la banquina. No podemos cerrar los ojos en las curvas. No podemos cometer errores mínimos porque son cuestiones que también le marcamos al adversario. Por eso es compresible la encrucijada de Alberto y su decisión.

La danza de opiniones cruzadas desde el peronismo, desde la oposición, desde el periodismo oficialista pero también desde las usinas hegemónicas, generó una espiral que aturdió a propios y extraños. La gente por la calle rápidamente se apropió de frases cortas y picantes contra el gobierno, el mismo gobierno que logró controlar la crisis sanitaria y económica más grande de nuestra historia, pero que sin embargo, tiene que pagar un alto precio por un hecho que el macrismo, de haberlo protagonizado, hubiera minimizado con la oportuna asistencia de los grupos concentrados de comunicación.

La tendencia en Twitter es #VacunatorioVIP, está puesta la mesa para el escarnio. La palabra “chorros” se repite en los posteos del ejército Peña Brown y salió a cruzarlos el periodista Juan Alonso con un interesante recordatorio VIP: Nadie le dice “chorro” a Macri porque su desastre fue fugar más de 44 mil millones de dólares del préstamo del FMI, mientras su amigo Caputo controlaba la obra pública y luego vendía el paquete accionario a empresarios italianas y fondos buitres. El hermano de la vida de Macri (Caputo) que se tomó el palo a EE UU se adjudicaba todas las obras y falsas licitaciones por decreto y luego vendía el paquete como un pase de manos a empresarios italianos muy extraños con fondos de inversión de dinero que les sobra. ¿Chorros?”, les respondió.

Pero más allá de una discusión extensa en términos comparativos de corrupción propia o ajena, en donde el Frente de Todos podría dedicarle un libro de denuncias a Juntos por el Cambio, no vale la pena ahondar en temáticas que siempre le sirvieron a la oligarquía para sabotear a la política cuando ella está en manos de un gobierno popular.

Qué fue lo que pasó, o como se filtró la información que obligó a Verbitsky a adelantarse a los hechos y hacerlo público en su columna radial, es una incógnita. Probablemente, la prensa hegemónica manejaba información sobre posibles vacunaciones por fuera del cronograma y aguardaba la oportunidad para ventilarlo. Si esto obligó a HV a darlo a conocer, es probable. Pero el revuelo generó discrepancias inclusive al aire entre Víctor Hugo Morales y Cynthia García mientras hacían en vivo el Diario por C5N. La discusión entre ambos se dio cuando Cynthia pareció ensayar una defensa de Verbitsky y el conductor puso un freno a ese avance. Víctor Hugo reforzó la idea de no dar jamás la ventaja de cometer errores ciertos, verdaderos e inocultables, porque llegado ese punto hay que conceder la razón.

Roberto Navarro, al aire en El Destape Radio, y en conversación con Dady Brieva, se mostró dolido por lo ocurrido y anunció que desafectó del equipo a Horacio Verbitsky, razón por la cual el impacto de los hechos iniciales seguía en aumento con el paso de las horas. Guillermo Moreno, por otro lado, disparó munición gruesa contra Alberto Fernández, pasando por alto a su histórico adversario como lo es Verbitsky, pasando por alto al Ministro renunciado y buscando la yugular del primer mandatario, contra quien lleva adelante una cruzada. Todos participaron del festín. Todos se llenaron a gusto. Sobre todo la prensa canalla. Por caso, el grupo Clarín a través de su nave insignia Telenoche, con una santa mesa de la inquisición, encabezada por Jorge Lanata, Nelson Castro y Marcelo Bonelli y secundadas por dos jóvenes pichones en la conducción. Allí, la panzada que se dieron daba urticaria. Pero a fuego lento, fueron quemando a todos los crucificados, cerrando todo concepto en el kirchnerismo y apuntando los cañones hacia CFK sin nombrarla, nunca sin dejar de relamerse entre frase y frase.

En estos tiempos de pandemia, donde las camas pasaron a ser un activo sustancial para enfrentar al virus y todos los hospitales públicos comenzaron a dar cuenta de la disponibilidad que cada uno tenía, son también pasibles de ser convertidas en concepto capcioso si la caída de González García tiene que ver con eso, con una cama.

Más que eso no podremos avanzar con certidumbre. Corresponde ajustar la mirilla hacia adelante y entender que se le dio de comer al enemigo. No más que eso. No convertir un hecho lamentable en algo paradigmático porque no lo es. Y ahí empieza a jugar la tensión de las agendas que intentan imponerse para determinar de qué habla la gente en su casa.

La prosa (palabrería) que utiliza el poderoso ejército mediático contra el gobierno de Alberto Fernández, es en realidad una prosa fácil de digerir. Porque repiquetean sobre conceptos inoculados y relativos al sentido común. La corruptela, las denuncias seriales contra funcionarios de Néstor y Cristina y cuánta falacia puedan utilizar será bienvenida para acercar brasas al fuego. Por eso este inaceptable tropiezo de la vacunación irregular, es como diría Melconián sobre lo que pensó el FMI cuando el gobierno de Macri fue a buscar dólares: “¡es un bombón!”.

La consigna es dar vuelta de página. Alberto ya lo hizo al desplazar a su amigo del Ministerio más sensible desde el comienzo de la pandemia. Ya dio vuelta de página porque la agenda hay que conducirla y el país necesita que el gobierno marque el camino de la recuperación. Nada es fácil. Nunca lo fue, pero salir de una pandemia, y a su vez, venir de un gobierno de cuatro años conducido por Macri, es quizá la más espantosa pesadilla hecha realidad.

Calculen si no será una joyita la que les cayó a los pies, que Marijuan, el perforador de la Patagonia y en sus ratos libres fiscal,  ya denunció al ex Ministro y a Verbitsky y pidió que se investigue una “presunta comisión de delitos de acción pública”.