
Un año de Milei: ajuste brutal y derrumbe de la democracia
Por Rocío Olguín
Al cumplirse un año del gobierno de Javier Milei, los datos no solo confirman la profundidad del ajuste económico, sino también evidencian una reorganización autocrática del poder en Argentina. Las políticas implementadas han devastado las condiciones de vida de millones de argentinos y erosionado las bases democráticas del país, en lo que ya puede considerarse un “genocidio económico” con efectos sociales y políticos catastróficos.

Las cifras de la destrucción
La información recopilada por el Partido Piquetero, liderado por el diputado Juan Marino, es elocuente:
- Actividad económica: Cayó un 5,5% hasta septiembre de 2024, excluyendo el agro (Fuente: CEPA en base INDEC).
- Construcción e industria: Desplomes del 29% y 11,6%, respectivamente (Fuente: INDEC).
- Consumo de carne y yerba: Mínimos históricos, con caídas del 8,9% en yerba y el nivel más bajo de consumo de carne en 110 años (Fuentes: Instituto Nacional de la Yerba Mate y Bolsa de Comercio de Rosario).

Emergencia social
La pobreza y la indigencia han alcanzado niveles que reflejan un retroceso de décadas:
- Pobreza: Aumentó un 7% en solo un año (Fuente: Universidad Di Tella).
- Indigencia: 2.967.348 personas más caídas en la extrema pobreza (Fuente: INDEC).
- Jubilados: 542.000 han caído en la pobreza debido al deterioro de sus ingresos (Fuente: UCA).

Políticas de hambre y ajuste
El ajuste se ha impuesto a través de tarifazos y una inflación desenfrenada:
- Tarifas: Incrementos del 564% en gas, 305% en agua, 601% en transporte público y 189% en electricidad.
- Inflación en dólares: Un 88,8% (Fuente: Clarín en base a INDEC).
- Salarios: El salario mínimo cayó un 28,2%, mientras que la venta de medicamentos bajó un 13% (Fuentes: Secretaría de Trabajo, INDEC y Clarín).

Un gobierno para los mercados
El diputado Juan Marino denunció en el Congreso la inconstitucionalidad del DNU 846, que otorga al Ejecutivo un poder sin precedentes para renegociar la deuda externa. Según Marino, este decreto cristaliza una “suspensión de facto” de la Constitución, consolidando un nuevo régimen autocrático. Mientras tanto, el ministro Caputo rinde cuentas ante banqueros internacionales en Nueva York, ignorando al Congreso y priorizando el ajuste fiscal para satisfacer los intereses de los acreedores.

Transformación del régimen democrático
El ajuste económico no es solo una política, sino una herramienta para reconfigurar el país. Las instituciones democráticas han sido vaciadas de contenido. La oposición enfrenta persecuciones y proscripciones, mientras que el gobierno avanza con medidas que debilitan a los sindicatos y consolidan un modelo de concentración del poder.

La urgencia de un límite
Frente a esta crisis, la unidad de las fuerzas opositoras es imperativa. La movilización del 5 de diciembre es un punto de partida para rechazar estas políticas y construir un frente común que defienda los derechos del pueblo argentino. Como advierte Marino, el peligro no es solo económico, sino político: la destrucción del salario, el hambre y el desmantelamiento del sistema democrático colocan al país en un punto de inflexión histórico.

Javier Milei parece ser un inquietante experimento de exportación, diseñado no solo para reconfigurar el mapa político argentino, sino para sentar precedentes en toda la región. Su gobierno, con tintes que evocan el fascismo, despliega un discurso deshumanizante que celebra la crueldad como virtud. La eliminación de políticas sociales esenciales y el abandono deliberado de quienes enfrentan enfermedades terminales no son solo actos de indiferencia, sino manifestaciones de una ideología que glorifica el sufrimiento ajeno como precio del “orden” y la “eficiencia”. Este modelo no solo pone en riesgo a los más vulnerables, sino que también marca un preocupante retroceso en los derechos fundamentales y en los principios de solidaridad que alguna vez definieron a nuestras sociedades.





