
Gustavo Rosa: “Si se aprueba la reforma laboral de Milei, volvemos a la servidumbre”
En su columna semanal “Panorama Político” para Radio Lateral, el analista Gustavo Rosa ofreció una cruda radiografía de la situación actual, comenzando con una potente metáfora musical de la banda Arbolito para interpelar a la clase dirigente sobre la desconexión con la realidad económica. “Yo te doy mi salario y te quiero ver”, citó Rosa, argumentando que este desafío debería ser obligatorio para cualquier aspirante a funcionario público: “habría que organizar una especie de Gran Hermano, dándole a ese tipo un salario de un millón de pesos y monitorearlo durante todo un mes a ver hasta dónde llega”. Según el analista, esta falta de empatía es la raíz del problema, ya que “gran parte de los que nos representan son multimillonarios, no necesitan, no tienen problemas en llegar a fin de mes”.
El eje central de su análisis fue la inminente reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, a la cual calificó sin rodeos como “aterradora” y “aberrante”. Rosa advirtió que el proyecto oficial no busca modernizar, sino retroceder derechos históricos: “La ley, El proyecto de reforma laboral de Milei es una un retorno a la servidumbre”. Comparó la propuesta con las novelas del siglo XIX, donde el patrón disponía del tiempo de sus empleados a su antojo, señalando que “van a disponer no solo de nuestras horas de trabajo, sino de nuestra vida”. En contraposición, destacó la propuesta alternativa del PJ, que busca “reducir la jornada laboral a un máximo de siete horas por día y cuarenta y dos horas semanales” y recuperar el salario mínimo.
Uno de los puntos más críticos señalados por el columnista fue la implementación del “banco de horas”, un mecanismo que eliminaría el pago de horas extras. Rosa explicó con preocupación: “El banco de horas implica que las horas extras ya no tienen efecto”. Según su visión, esto permite al empleador demandar jornadas de doce horas sin compensación monetaria inmediata, guardando el excedente a su conveniencia. Además, desmintió la promesa de que estas medidas generarán empleo registrado, citando al abogado empresarial Julián de Diego, quien admitió que “no, yo no lo creo” respecto a la creación de puestos de trabajo mediante la modificación de la ley.
El analista también cargó contra la narrativa de la “batalla cultural” y la influencia de los grandes grupos económicos, sugiriendo que el gobierno actual opera para una minoría privilegiada. “La casta es ese 5% de tipos que viven a nuestra costa… que tienen yates de 20 mil metros de eslora”, afirmó, mencionando explícitamente a figuras como Paolo Rocca y Magnetto. Rosa sostuvo que estos actores “tributa[n] en Luxemburgo y no en Argentina” o en Uruguay, cuestionando su compromiso con el país mientras se benefician de políticas que “enriquecen a los más ricos a costa de empobrecer a los más pobres”.
En el plano de la gestión pública y la cultura, Rosa lamentó la decisión del gobierno de licitar la concesión de Tecnópolis por 25 años, un espacio que definió como “un esfuerzo del gobierno de Cristina”. Para el analista, esta medida es sintomática de una administración que busca “privatizar la totalidad del país en beneficio de unos pocos”. También criticó la pasividad social ante la inflación y el deterioro de los servicios, ironizando con un “Viva la libertad, ¡carajo!” al referirse a la intoxicación de ciudadanos por falta de controles bromatológicos, atribuyendo estos fallos a la desregulación estatal.
Finalmente, Rosa cerró con un pronóstico sombrío sobre el futuro inmediato y la dificultad de revertir el daño cultural y económico. “Estos tipos dicen estamos bien, pero vamos a seguir muy mal”, sentenció, alertando sobre la sumisión a intereses extranjeros y la venta de tierras en la Patagonia. A pesar del panorama desalentador, dejó una puerta abierta a la esperanza política, sugiriendo que un futuro gobierno popular debería “retrotraer todo lo actuado por el gobierno de Javier Milei” como si se pidiera el VAR en un partido de fútbol, para intentar recuperar la dignidad de los trabajadores.



