
“Si es un buen tipo, me dejo”: ¿Composición del voto argentino?
En su programa “Con Fundamento Kriollo” por Radio Lateral, el conductor Sergio Centenaro planteó una aguda reflexión sobre los mecanismos de decisión política en la Argentina actual, utilizando como punto de partida un recordado sketch humorístico.
“Si es un buen tipo, me dejo. Cantaba en una de sus sketches Diego Capusotto. Y uno lo recuerda con muchísimo humor”, inició, para luego cuestionar: “¿Cómo se mueve la sociedad hoy cuando la convocan a elegir a sus representantes? No hay una vara que pongan para elegir a sus próximos representantes y que tenga que ver con lo que luego necesitan”.
Centenaro vinculó esta lógica superficial con fenómenos políticos recientes, interrogándose sobre la construcción mediática de las figuras públicas. “El tema es lo que prometía, por ejemplo, el actual presidente argentino en campaña. No era un buen tipo. No tenías por qué dejarte porque no era un buen tipo. ¿Pero cómo se convirtió en buen tipo? ¿Qué tuvo que haber pasado?”, preguntó, y añadió: “Los medios de comunicación hoy son un arma psicológica. Letal. ¿La pregunta es qué hicieron? ¿Qué construcción hicieron de aquellos que se oponían o que rivalizaban con las propuestas de Javier Milei para que Javier Milei se convierta en un buen tipo? ¿Una motosierra?”.
El análisis se extendió hacia la calidad del debate público y la preparación ciudadana. “La sociedad de hoy está eligiendo. En función de cuestiones muy superficiales, hay poca preparación. Estamos preparándonos muy poquito. Muy cortita nuestra carrera para poner la cabeza en esa responsabilidad que tenemos como ciudadanos”, afirmó con preocupación. También se preguntó sobre la sostenibilidad de los mandatos: “Cómo saber si el pueblo argentino va a tener El aguante para. ¿Acompañar a Javier Milei hasta el último día de su mandato?”.
Centenaro amplió el foco criticando la falta de escrutinio sobre otros poderes fácticos. “Algún día tendremos que hablar también de la clase empresarial. Algún día también tendremos que meter en el debate y en el análisis a los empresarios que también juegan y son de los que nunca hablamos”, sostuvo, y agregó: “tampoco ponemos en el debate político y público al Poder Judicial. Siempre se salvan. Yo quisiera tener la suerte del Poder Judicial, ¿no? como si fueran otra cosa. Pero también te gobiernan”.
El conductor estableció un paralelismo internacional, citando el caso de Ucrania como ejemplo de una elección basada en la imagen. “¿Ucrania tiene un actor como presidente? Tiene un actor presidente Y los metió en una guerra a los ucranianos… Y claro, si están en guerra es todo un quilombo, un gran quilombo”, reflexionó, y continuó: “ese nivel de violencia se ve que enamoró también a Ucrania. Les pareció pícaro, picante. Mira que interesante. Habrán, creído que era como una continuidad de una película que tenían en la cabeza”.
Retomando la política argentina, Centenaro criticó las elecciones basadas en la apariencia y señaló el rol de los medios hegemónicos. “Otra vez votás por ojitos. ¿En serio? ¿Por un tipo pulcro con 219 causas?. ¿En serio?”, ironizó sobre un pasado electoral, para luego señalar: “Entiendo que las administraciones, reparticiones, ministerios, sanatorios, hospitales tienen todas las teles prendidas y puestas en canales hegemónicos, las placas, los videograph, todo. De los mismos tipos que repiten exactamente lo mismo”.
El conductor describió la experiencia concreta de la militancia territorial frente a este discurso dominante. “Clarín llega antes. Me caga. Yo hago militancia territorial, pero me caga Clarín una y otra vez cuando yo llego al barrio. Qué tal, vecino, ¿cómo está? Ya me ganó, es el pata de Lana Clarín Y te hace un buen tipo a Milei, Te hace un buen tipo a Macri. Entonces me dejo”, relató con crudeza.
Para finalizar, Centenaro hizo un llamado a reconstruir el diálogo social como única salida. “Necesitamos empezar a hablarnos, necesitamos empezar a mirarnos a los ojos y sobre todo, también escucharnos. Algo se está rompiendo en la comunicación cotidiana”, advirtió, y concluyó con una disyuntiva: “Hay dos caminos posibles o el de la patria o el de la colonia. ¿Estamos yendo por mal camino? Si es un buen tipo, si es un buen tipo, revísalo. No te dejes”.



