
La verde pradera del insulto: Sergio Centenaro y el límite de lo perdonable en la Argentina de hoy
En una apertura editorial cargada de crudo realismo, Sergio Centenaro analizó el nivel de violencia discursiva que atraviesa la política argentina.
Para el conductor de “Con Fundamento Kriollo”, la grieta ha dejado de ser una diferencia de opinión para transformarse en una barrera existencial donde la defensa de Cristina Fernández de Kirchner se convierte en el pecado imperdonable para ciertos sectores sociales.
“Tantas cosas que te puedo perdonar. Muchísimas, muchísimas, muchísimas cosas. Te puedo perdonar que profeses una religión tan lejana a mí como lo puede estar la tierra de la última estrella. Te puedo perdonar. Que le pegues un bife a mi vieja. Te puedo perdonar que mires con lascivia a mi prometida. Te puedo perdonar que traiciones a mi hermano. Te puedo perdonar un montón de cosas. Lo que no te puedo perdonar. Es que defiendas a Cristina Fernández“, disparó con ironía Centenaro al inicio de su alocución.
El periodista acuñó el término “la verde pradera del insulto” para describir un ecosistema donde el maltrato hacia el peronismo y el kirchnerismo está socialmente validado por quienes se auto perciben como ciudadanos ejemplares. Según su visión, existe un permiso implícito en la “gente bien” para degradar a aquel que se identifica con el campo nacional y popular.
“Claro. ¿Está permitido insultar a un kirchnerista? ¿Está permitido insultar al peronismo? Está permitido para la gente bien. El maltrato en una sociedad que se presume republicana, superadora del ejército de «orcos» que a inicios de este siglo pegaron un volantazo importante en lo que el poder real en Argentina entendía ya resuelto”, cuestionó con ironía el editorialista de Radio Lateral.
Centenaro denunció que este escenario es el resultado de un “trabajo fino, extenso de lavado de cabeza” que busca disciplinar a la sociedad tras años de proscripción y derramamiento de sangre. Para el conductor, lo que se intenta denostar es un modelo político y cultural que transformó las estructuras del país y que hoy es atacado con conceptos distorsionados.
“Se trata de mentiras, de conceptos distorsionados muy bien estudiados para denostar, desgastar, increpar, provocar. Insisto, a un modelo político, económico, social y cultural que transformó la Argentina en su momento, en su tiempo. Nada queda para siempre si no lo cuidas”, advirtió, haciendo un llamado a la protección de las conquistas sociales frente al desgaste mediático.
El editorial cerró con una amarga reflexión sobre la falta de debate político real en el país. Según Centenaro, la capacidad de análisis y el contrapunto de ideas han sido reemplazados por una violencia que busca anular al otro. “El problema que hoy. Está atravesando la Argentina. Es que los caminos para salir de este escenario político son a través del debate político. Y lo que nos han quitado hoy en la Argentina es el debate político”, concluyó.
Finalmente, advirtió sobre el peligro de naturalizar el odio: “Los republicanos, los de la paz y el orden se sienten autorizados para insultarnos, rebajarnos y anular la discusión con el grado de violencia que ellos elijan. Si es necesario pegarle dos tiros en la cabeza a la conducción de nuestro movimiento. Todo eso lo estamos viviendo en la Argentina, la verde pradera del insulto”.



