
Mariano Cabral y el análisis geopolítico de 1810: Entre castas, pueblos y la alianza inglesa
En una nueva entrega de su columna semanal “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral profundizó en el contexto internacional y local que rodeó la Revolución de Mayo.
En diálogo con Sergio Centenaro, Cabral propuso revisar el concepto de “casta” aplicándolo al proceso fundacional de la Argentina. El historiador explicó que el ascenso del capitalismo y el desarrollo de la Revolución Industrial fueron los motores que impulsaron a Gran Bretaña a buscar mercados en Hispanoamérica ante el bloqueo continental impuesto por Napoleón Bonaparte en Europa.
Uno de los puntos más disruptivos de la columna fue la explicación sobre el cambio radical en las relaciones entre España e Inglaterra hacia 1808. Cabral señaló que la invasión francesa a la península ibérica convirtió a antiguos enemigos en aliados circunstanciales. Este giro permitió que buques británicos atracaran en Buenos Aires con normalidad, desmitificando teorías conspirativas sobre la masonería. Al respecto, el historiador aclaró: “Gran Bretaña va a saludar al nuevo gobierno que, recordemos, se hace en nombre de Fernando VI, el nuevo gobierno no se propone como una ruptura con España, por lo menos en lo formal; el nuevo gobierno dice ‘preso el Rey gobernamos nosotros, no los que en España crearon un gobierno provisional, porque esos que en España crearon un gobierno provisional valen tanto como nosotros’, se ponen a la par.”.
Cabral también abordó la tensión entre “los pueblos” (las provincias) y “el pueblo” (la masa trabajadora y miliciana). Explicó que mientras las provincias discutían su grado de participación en un gobierno centralizado en Buenos Aires, el pueblo llano era quien nutría los ejércitos. Esta dicotomía, según el analista, fue el germen de las futuras guerras civiles entre unitarios y federales, donde figuras como Artigas o Güemes surgieron para defender los intereses regionales frente a la hegemonía de la nueva metrópoli portuaria.
En cuanto a la formación de la “casta” u oligarquía, el historiador observó que en 1810 ya se vislumbraba una élite porteña donde los intereses políticos y comerciales de las grandes casas de comercio estaban profundamente entrecruzados. Cabral afirmó: “acá tenemos en Buenos Aires en 1810, una élite, una dirigencia política que también está bastante mezclada con los dueños de las grandes casas de comercio, entonces esa dirigencia política y los intereses comerciales económicos están entrecruzados y ahí podemos observar la lucha del emergente surgimiento de una casta”.
El debate sobre la independencia también fue puesto bajo la lupa. Cabral sostuvo que la idea de una ruptura definitiva con España no estaba en el plan originario de todos los actores, sino que se fue construyendo al calor de la guerra. Criticó la visión mitrista que sugiere que en el Cabildo Abierto del 22 de mayo ya se buscaba la independencia total, calificándola como una construcción posterior que no responde estrictamente a la realidad histórica de aquellos días de incertidumbre geopolítica.
La columna concluyó con una reflexión sobre la vigencia de la historia en la discusión política actual. Para Cabral, citando a Jauretche, la política es la historia del futuro y la historia es la política del pasado. Sergio Centenaro agradeció la intervención de Cabral, destacando la necesidad de tener una “trinchera de la historia” en el programa para arrojar luz sobre los hechos que, todavía hoy, generan fuertes rispideces y polémicas en la sociedad argentina.



