
Mariano Cabral y el espejo retrovisor: “Tenemos que empezar a mirarnos con más cariño entre los pueblos”
En una nueva entrega de su columna Pasado de Revoluciones, el historiador Mariano Cabral propuso un alto en el relato habitual para responder a las inquietudes de los oyentes y profundizar en la identidad latinoamericana.
Con una mirada centrada en la unidad, Cabral enfatizó la necesidad de superar las rencillas históricas fomentadas por el desconocimiento mutuo. “Amo mi patria, amo el país que me vio nacer, pero tengo también un amor inmenso por este continente en el que una cultura nos une, una historia nos ha parido a todos juntos y un destino común nos permitirá sobrevivir”, reflexionó el historiador.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la desmitificación del “anti chilenismo” en Argentina. Cabral señaló que en las zonas fronterizas y en la Patagonia, esa rivalidad no existe de la misma manera que en los relatos oficiales de las capitales. “Puntualmente en la Patagonia el pueblo chileno la ha forjado tanto como el pueblo argentino bajo la soberanía de la bandera argentina pero trabajando juntos”, explicó, recordando que muchos de los fusilados en la Patagonia Rebelde eran trabajadores chilenos que luchaban codo a codo con los argentinos.
Cabral abordó también la compleja composición del Ejército de los Andes, aclarando dudas sobre la presencia de oficiales británicos en la flota que llevó a San Martín al Perú. Explicó que muchos eran mercenarios contratados por el gobierno de Chile o marinos liberales, pero destacó un tercer grupo: los descendientes de prisioneros de las invasiones inglesas que se “acriollaron” en Mendoza y San Juan. “Adoptaron la lealtad a esa patria que los recibió… se hicieron, se acriollaron y adoptaron la lealtad a esa patria”, detalló para dar contexto a los apellidos anglosajones en las filas patriotas.
Sobre el cruce de los Andes, el columnista reivindicó la figura del guerrillero chileno Manuel Rodríguez, a menudo opacada por las historias nacionales sesgadas. Cabral aclaró que Rodríguez no actuaba por cuenta propia, sino bajo las órdenes estratégicas de San Martín para distraer a las fuerzas realistas. “San Martín que es el jefe en operaciones le asigna… la tarea de alterar con movimientos de ataque sorpresa, con guerra de guerrillas se dice, alterar la presencia de las fuerzas realistas en el sur”, precisó, ubicando a Rodríguez como una pieza clave del proyecto emancipador continental.
La columna también reveló datos impactantes sobre el sacrificio de las provincias, especialmente de San Juan, que aportó la mitad de los hombres del Ejército de los Andes. “El distrito de San Juan… quedó despoblado de varones en edad productiva, en edad de trabajar, despoblado prácticamente de varones”, subrayó Cabral. Asimismo, destacó la importancia de los 710 libertos negros cuyos dueños fueron indemnizados para que pudieran incorporarse voluntariamente a la infantería y ganar su libertad plena tras cinco años de servicio.
Finalmente, Mariano Cabral instó a los argentinos a dejar de lado los prejuicios y a entender que figuras como San Martín y Belgrano no buscaban “el bronce”, sino que hacían política activa con símbolos compartidos por los pueblos. “Ellos iban por la vida haciendo política pensando cómo es el pueblo con el que tenían que trabajar, convocándolos a una lucha, digamos, así, militándola”, concluyó, llamando a continuar ese trabajo de unidad para no ser “simplemente, un apéndice de los poderosos”.


