
La discriminación silenciosa: Centenaro analiza la “pigmentocracia” en la sociedad argentina
En el marco de un fuerte debate sobre la identidad nacional y las campañas externas contra el país, Sergio Centenaro abrió su editorial en Radio Lateral planteando una pregunta incómoda pero necesaria para la reflexión colectiva.
El conductor cuestionó la liviandad con la que se sostiene que en Argentina no existe el racismo, sugiriendo que la segregación opera bajo lógicas mucho más sutiles y difíciles de detectar que en otros lugares del mundo.
Para Centenaro, el racismo local tiene una característica distintiva que lo vuelve particularmente letal. Según sus palabras, “en Argentina cuando discriminamos, y me incluyo, cuando discriminamos lo hacemos con silenciador, como sicarios que utilizan el agregado en el arma para que no se escuche”. Esta metáfora del sicario con guantes negros describe una exclusión que no necesita de carteles de prohibición en restaurantes o colectivos separados, sino que fluye de manera clandestina en el tejido social.
El análisis se centró también en conceptos sociológicos para explicar lo inescrutable de estas acciones. El periodista mencionó términos como la “acción subrepticia ” o el “comportamiento críptico” para dar cuenta de actos estructurados para no ser entendidos por observadores externos, operando bajo significados que solo el emisor conoce. “¿En serio no hay racismo en la Argentina con liviandad vamos a sostener que no hay racismo en la Argentina que no está todo dado para favorecer al color de la piel?” cuestionó con dureza durante la mañana del lunes.
Uno de los puntos más críticos del editorial fue la denuncia de una estructura de poder basada en la apariencia física. Centenaro introdujo el concepto de “pigmentocracia” para describir cómo los eslabones de poder en el país están vedados para la mayoría mestiza. Observó que, a pesar de que el país se auto percibe como un crisol de razas, los lugares de toma de decisión y prestigio parecen estar reservados para un fenotipo específico que no representa a la totalidad de la población.
La representación mediática y publicitaria también fue puesta bajo la lupa. El periodista invitó a los oyentes a realizar un ejercicio de observación durante las tandas comerciales, donde la ausencia de rostros mestizos o morenos es la norma. “¿Cómo vendo más en esta Argentina, pañales, jugos, tampones, o repuestos? es con caras blancas, hay una pigmentocracia en la Argentina, la hay”. sentenció, señalando que el rostro “bello” y el color de ojos que “garpa” siguen siendo los mismos de siempre
Finalmente, el editorial abordó la violencia institucional vinculada al color de piel. Centenaro relató cómo la policía detiene a jóvenes morenos por el simple hecho de caminar por plazas públicas bajo la sospecha de malas intenciones. “Eso es racismo, eso es discriminación, eso es aporofobia ¿no? el pobre, pobre negro, cagaste hermano, cagaste”. Concluyó instando a los argentinos a reconocer estas conductas incorporadas en el acero cultural para poder dar un debate serio sobre la discriminación en el país



