
La muestra sobre la preservación de libros y documentos en la Biblioteca Nacional
La exposición “Conservar el tiempo” revalida el trabajo de quienes mantienen y preservan el acervo histórico de la institución. La entrada es libre y gratuita.
Por Patricio Féminis
Tres vitrinas y dos mesas en el hall de ingreso a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional exponen una labor silenciosa: el cuidado del patrimonio documental. Es la muestra Conservar el tiempo. El trabajo de conservación y restauración en la Biblioteca Nacional, que se puede visitar de lunes a viernes de 9 a 21 y los sábados y domingos de 12 a 19, con entrada libre y gratuita. Esta exposición “invita a mirar el patrimonio documental más allá de lo evidente”, dicen desde la institución. Y preservarlo es una responsabilidad compartida: la de quienes lo conservan y restauran y la de quienes lo consultan, lo usan y lo valoran.
La muestra permanente Conservar el tiempo visibiliza el trabajo del Departamento de Preservación de la Biblioteca Nacional: “A través del estudio, tratamiento y preservación de los materiales que conforman el acervo documental, la exposición muestra cómo estas tareas permiten mantener su valor material e histórico y garantizar su transmisión y acceso para las generaciones futuras”. La muestra revela el trabajo de los equipos de conservación y restauración del Departamento de Preservación, el cual “garantiza la permanencia de los ejemplares y la consulta en su formato original”.
La realidad de la preservación
¿Cuál es la realidad con la que se enfrentan los equipos de preservación? Lo explican al detalle en la Biblioteca Nacional: “Con el paso del tiempo, los distintos soportes documentales envejecen: algunos papeles se amarillean y se tornan quebradizos, ciertas fotografías se desvanecen y las películas pueden deformarse y adquirir olores inusuales”. Frente a ello, “quienes conservan y restauran unen teoría, técnica y sensibilidad artística. Su tarea no busca devolver los objetos al pasado, sino permitirles continuar su viaje en el tiempo”.

El Departamento de Preservación trabaja no sólo sobre el papel, sino sobre fotografías, registros sonoros, materiales audiovisuales y microfilmes, frente a los distintos agentes de deterioro: fuerzas físicas, agua, fuego, plagas, contaminantes, radiación, temperatura y humedad inadecuadas, robo y vandalismo, y pérdida de información del objeto. Por eso se trabaja sobre dos líneas: la conservación preventiva, que interviene sobre el entorno sin tocar directamente los materiales. Cuando ya ocurrió el deterioro se aplica la conservación interventiva: la limpieza en seco o húmeda, el aplanado, la consolidación de soportes debilitados, la reparación del papel y la restauración de encuadernaciones.
El patrimonio documental “guarda la información y conserva la huella de quienes lo crearon, leyeron, vieron, escucharon y cuidaron”, describen en la Biblioteca Nacional. Y la jefa – desde 2018- del Departamento de Preservación, Victoria López Alcoba, de 41 años, revela qué es lo que más la moviliza al ver montada la muestra Conservar el tiempo: “Me emociona ver plasmado un trabajo que normalmente no lo comunicamos, y que se hace de puertas para adentro. Poder lograr que todos los usuarios de la biblioteca lo conozcan me genera mucho orgullo: que el trabajo de mis compañeros quede visibilizado”.
Los ejes de la muestra
La muestra se organiza en diferentes ejes temáticos. “En relación con la conservación preventiva -explica López Alcoba- vemos todo el trabajo que se hace sobre el entorno, y ahí pensamos en medición de temperatura y en humedad relativa. Entonces mostramos aparatos y equipos de medición, antiguos y modernos”. En lo concerniente a la intervención directa sobre el patrimonio -cuando el papel se rompe, por ejemplo- “mostramos un bisturí, una espátula, una pinza, los papeles que se usan para restaurar, distintos tipos de gomas para hacer limpieza o cómo se prepara el material previo a una digitalización”.

Hay una vitrina dedicada a la conservación del material fotográfico, “que tiene otra lógica de intervención, relacionada con la limpieza, el acondicionamiento y los sistemas de guarda”, dice López Alcoba. Y otro de los ejes de la muestra “tiene que ver con la encuadernación, que si bien no es igual que conservar y restaurar, es una herramienta para que, cuando uno llegue a hacer algún tipo de restauración o intervención sobre un libro, entienda de qué manera está construido y cómo intervenirlo de la mejor manera”.
Por eso exhiben una prensa y un muestrario de materiales, cuenta López Alcoba. “Y otra de las vitrinas, la inicial, también nos habla del deterioro. ¿Cómo llegamos a proponernos por qué estamos conservando y restaurando? Allí hay un muestrario de papeles que no forma parte del acervo patrimonial, pero que nos sirven como ejemplo. Uno puede ver qué les ocurre a los papeles cuando son atacados por plagas, o ver papeles que están oxidados, que están amarillentos o que tienen post-it pegados. Son distintas clases de deterioro”.
En la muestra Conservar el tiempo también hay una línea de tiempo, “que nos llevó bastante investigación, para comprender cómo nuestra institución fue cambiando a lo largo de los años en relación con la conservación y la preservación -dice López Alcoba-. Pasamos de ser un taller de encuadernación en 1873, en las distintas sedes que tuvo la biblioteca, hasta llegar al actual Departamento de Preservación. La línea de tiempo habla de que la preocupación de la Biblioteca Nacional por preservar el patrimonio estuvo desde sus orígenes, y cómo fueron cambiando los modos, las formas y los nombres”.

La clave de la muestra fue elegir qué exhibir: “Contábamos con pocas vitrinas y queríamos mostrar lo más posible, pero sin recargar -prosigue López Alcoba-. También tenemos un Código QR que redirige a la página web de la institución, en donde uno puede ampliar la información: hay distintos videos y otras líneas de contenido. Así, la exposición tiene diversos niveles de lectura: uno se puede quedar con lo visual, que de por sí es súper atractivo, ver los nomencladores o llegar a la web para seguir aprendiendo”.
La jefa del Departamento de Preservación concibe el espíritu de su labor: “Quienes hacemos conservación y restauración estamos muy focalizados en la materia. Necesitamos entender de qué están hechas las cosas, cómo es su composición, cómo es su manufactura y cómo son las técnicas. Nuestro foco está puesto en el objeto patrimonial como fuente de información, no sólo referencial sino material”. Y también es vital la responsabilidad compartida: “Desde el equipo trabajamos para que el patrimonio perdure, pero es necesario un compromiso, institucional y a nivel del usuario, para cuidar el acervo histórico”.
Por eso “esta muestra busca dar a conocer el trabajo y que se valore en consecuencia, y también despertar esta semillita de la conservación para que todos los lectores, los usuarios del patrimonio, colaboren activamente en que dure lo más posible”, señala López Alcoba. Y allí está lo más satisfactorio: “En pensar que uno está haciendo una acción que perdura, para una persona que no necesariamente va a conocer. Hay objetos y soportes que son especialmente frágiles y que se deterioran de forma acelerada, y ahí ya se analiza la digitalización. Lo importante es que los materiales puedan resistir el paso del tiempo”.
Para agendar
Conservar el tiempo. El trabajo de conservación y restauración en la Biblioteca Nacional se puede visitar a partir del 18 de julio de 2026 de lunes a viernes de 9 a 21 hs. y sábados y domingos 12 a 19 hs. Las entradas son libres y gratuitas.
Cultura – Tiempo Argentino



