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​Mark Ruffalo denunció los vínculos entre Paramount, Oracle y el ejército israelí y lo acusaron de antisemita 

El actor rechaza la compra de Warner Bros y cuestiona el poder que concentraría la familia Ellison, además de sus negocios tecnológicos y su respaldo financiero a la millonaria operación.

Mark Ruffalo no estaba hablando de religión cuando Paramount Skydance lo acusó de antisemitismo. Estaba hablando de negocios, concentración de medios, tecnología militar, Israel y, sobre todo, de la operación por la que la compañía pretende quedarse con Warner Bros. Discovery por 111.000 millones de dólares. La acusación apareció después de que el actor cuestionara públicamente el acuerdo y señalara los vínculos entre la familia que controla Paramount y Oracle, el gigante tecnológico cofundado por Larry Ellison.

El episodio comenzó la semana pasada, cuando Ruffalo publicó en Instagram una serie de mensajes contra la fusión. El actor puso el foco en Larry Ellison, padre de David Ellison, actual CEO de Paramount Skydance, y en Oracle, empresa de la que Larry Ellison es cofundador y director tecnológico. Ruffalo recordó además los vínculos de Oracle con Israel y difundió un video de Safra Catz, ejecutiva de la compañía y miembro del directorio de Paramount, en el que hablaba del apoyo tecnológico brindado por Oracle a Israel después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.

La conexión que plantea Ruffalo es, entonces, empresarial y política: Larry Ellison comprometió una garantía personal de 40.400 millones de dólares para respaldar la operación de su hijo, mientras Oracle mantiene contratos y vínculos tecnológicos con organismos israelíes. A partir de allí, el actor cuestionó qué consecuencias puede tener que una misma familia concentre semejante poder sobre algunos de los principales medios y compañías audiovisuales de Estados Unidos.

Mark Ruffalo denunció los vínculos entre Paramount, Oracle y el ejército israelí y lo acusaron de antisemita
Larry Ellison.

Ruffalo no se limitó a decir que la guerra en Gaza es un genocidio. También sostuvo que la fusión amenaza la libertad editorial, puede provocar una fuerte reducción de puestos de trabajo y concentra en una sola familia el control de marcas como Warner Bros., HBO y CNN. Para el actor, por lo tanto, la discusión excede largamente la cuestión israelí: se trata también de quién controla los medios, con qué dinero y qué intereses políticos y económicos pueden acompañar esa concentración.

Fue entonces cuando intervino Paramount. La compañía manifestó su preocupación por el uso de “tópicos antisemitas” en lo que calificó como una disputa comercial. También cuestionó que Ruffalo utilizara términos como “genocidio” y “apartheid” para referirse a una transacción corporativa y sostuvo que esas expresiones trivializan sufrimientos reales.

Ese es precisamente el punto que Ruffalo rechazó. Respondió en X que la acusación de antisemitismo era “indignante y fundamentalmente deshonesta”. Y estableció una distinción central: cuestionar las acciones del primer ministro israelí, un contrato de tecnología militar o a los ejecutivos de una compañía que suministra esa tecnología, dijo, no equivale a atacar al pueblo judío.

La discusión, por lo tanto, no consiste simplemente en determinar si Ruffalo “es proisraelí” o “antiisraelí”. La falsa acusación de Paramount aparece como respuesta directa a las expresiones del actor contra la fusión. Ruffalo aseguró, con toda la razón, que esa respuesta desplaza deliberadamente el eje del debate: en lugar de discutir sus argumentos sobre la concentración mediática, los contratos tecnológicos o la operación de Warner, Paramount pone en primer plano una acusación de antisemitismo.

Mark Ruffalo denunció los vínculos entre Paramount, Oracle y el ejército israelí y lo acusaron de antisemita

El contexto hace todavía más sensible el enfrentamiento. Ruffalo lleva años pronunciándose sobre el genocidio que sufre el pueblo palestino y en 2025 fue uno de los artistas que adhirieron a un compromiso de no trabajar con instituciones culturales israelíes vinculadas, según los firmantes, con el “genocidio y el apartheid”. Obviamente eso no lo convierte en antisemita.

Ruffalo no es el único actor de Hollywood que cuestionó la adquisición. Robert De Niro, Jane Fonda, Kristen Stewart y Pedro Pascal también se manifestaron contra ella. En los últimos días, además, recibió el respaldo público de figuras como John Cusack y Hannah Einbinder, que rechazaron que la crítica a los Ellison, a Israel o a la operación empresarial pueda ser convertida automáticamente en una acusación de antisemitismo.

En este caso hay un dato que conviene no perder de vista: la acusación de antisemitismo llegó después de que el actor atacara públicamente una operación empresarial de 111.000 millones de dólares y cuestionara los vínculos de sus protagonistas con Oracle e Israel.

​Espectáculos – Tiempo Argentino

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