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La trampa del desinterés: por qué la apatía política siempre se paga con el bolsillo

En la mañana de Radio Lateral, durante la emisión del programa “Con Fundamento Kriollo”, el periodista Sergio Centenaro lanzó un editorial de fuerte contenido político que apunta al corazón de la apatía ciudadana.

Bajo la idea del bumerán, un instrumento que requiere de destreza para volver a las manos de quien lo arroja, Centenaro graficó cómo el desprecio por la discusión pública termina golpeando de vuelta a los propios apáticos.

El conductor calificó a este sector como un “peso muerto” en el concierto de los debates sociales, señalando que su pretendida neutralidad debilita los procesos de transformación colectiva.

El análisis del periodista profundizó en las contradicciones de este personaje social dentro de los espacios laborales y gremiales. Centenaro ejemplificó que, cuando un sindicato da una pulseada por mejores salarios y condiciones de trabajo, el apolítico se mantiene al margen de la lucha. Sin embargo, una vez conquistados los nuevos derechos, no duda en recibirlos como propios. “es peso muerto a la hora de la lucha, pero no a la hora de los beneficios”, remarcó con crudeza, dejando en claro que la inacción también constituye un posicionamiento que perjudica la construcción común.

Para enriquecer su postura, Centenaro recordó una célebre reflexión del escritor Alejandro Dolina. En este sentido, rescató que “Aquel que cree que son todos iguales es como aquel que juzga los libros solo por su tapa y no rascan un poquito más”, asociando la apatía a una falta de profundidad a la hora de examinar los procesos sociales. Desde la perspectiva del conductor radial, quienes evitan sumergirse en la verdad de las cosas terminan asumiendo un rol pasivo frente a la realidad, que está ineludiblemente atravesada por la política en cada uno de sus huecos.

Por otro lado, el editorial distinguió con claridad al apolítico de los sectores que el conductor define como “quintas columnas”. Estas últimas, según el periodista, actúan bajo una falsa bandera de lucha, pero terminan respondiendo de manera servil al poder establecido. Recordó, a modo de ejemplo, los incidentes contra el despacho de Cristina Fernández de Kirchner durante la gestión de Alberto Fernández por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A diferencia de estos grupos con intereses específicos, el apolítico simplemente se mantiene al margen, sufriendo los golpes de la realidad sin comprender qué es lo que realmente lo está afectando.

En ese sentido, Centenaro desmitificó la idea de que el apolítico se encuentra verdaderamente aislado de la información. Explicó que, lejos de no consumir política, este sector incorpora diariamente los latiguillos de los medios hegemónicos de comunicación, a los que describió como “bocas de fuego tirando contra la población”. El periodista advirtió que la prensa concentrada ejerce una influencia constante que penetra en los cafés y en los barrios más vulnerables de la ciudad, moldeando el pensamiento de los ciudadanos despistados.

La consecuencia más visible de este fenómeno se manifiesta cuando el ciudadano despolitizado adopta la clásica postura defensiva. El conductor imitó el discurso de estos sectores con la frase típica: “Mira yo la verdad, a mí de política no me hables, son todos iguales, yo igual tengo que laburar”. Según Centenaro, este grupo es el que peor la pasa cuando se aplican políticas de desfinanciamiento de la salud, apertura de importaciones y endeudamiento externo, ya que terminan con múltiples empleos sin entender las causas de su propia precarización.

Finalmente, el editorial cerró con una fuerte apelación a politizar la sociedad argentina para combatir la ignorancia organizada. El periodista recurrió al humor ácido al expresar que “nos hemos ocupado de todos menos de los boludos. De esos no nos ocupamos, de los jubilados, de los niños, de los trabajadores, de los sindicatos, de las amas de casa, de los científicos, pero de los boludos, no”. Centenaro instó a los militantes a entrar a los barrios y debatir con los vecinos para revertir el preocupante nivel de desconocimiento que impera sobre temas de alta gravedad institucional, como la situación de Cristina Fernández de Kirchner.

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