
Geopolítica del asedio y la multipolaridad: análisis del revés electoral brasileño y la coyuntura regional
POLÍTICA Y GEOPOLÍTICA | EDICIÓN ESPECIAL
El destacado politólogo Atilio Borón examina los errores tácticos en la campaña de Lula, la injerencia estructural de Washington y el dilema institucional argentino.
En una extensa e imperdible entrevista concedida a Sergio Centenaro para el programa Con Fundamento Kriollo en Radio Lateral, el reconocido sociólogo y politólogo argentino Atilio Borón ofreció una lectura exhaustiva sobre el panorama político de América Latina. Borón inició su caracterización desmenuzando los imprevistos resultados de las elecciones generales en Brasil, donde el oficialismo perdió un caudal decisivo de votos que complica las posibilidades de reelección de Luiz Inácio Lula da Silva frente a la extrema derecha.
El analista internacional identificó deficiencias estructurales en el abordaje estratégico del Partido de los Trabajadores durante la primera etapa de la contienda electoral: “Lula perdió algunos votos que había ganado en el 2022, sobre todo en las ciudades medianas y pequeñas y en el interior de Brasil perdió también el apoyo de algunos sectores de la juventud que habían estado con él y por supuesto nunca gozó y ahora menos todavía del apoyo de los sectores evangélicos”. Borón explicó que la campaña se focalizó excesivamente en los logros pasados sin brindar propuestas concretas ante flagelos contemporáneos como la inseguridad y el transporte público.
Al referirse al papel desempeñado por los Estados Unidos en la región, el ensayista rechazó toda visión ingenua sobre la prescindencia de Washington en los procesos electorales latinoamericanos, recordando la metáfora de José Martí sobre la ‘Roma americana’. Borón reveló datos precisos sobre la sofisticación del aparato diplomático imperial: “en el Departamento de Estado hay una mesa argentina y esa mesa argentina reúne a 8 o 10 especialistas o sea no es que es un tipo, los principales diarios hacen recortes, hacen informes, tienen doctores, gente, profesores de alto level de calificación que monitorean día a día cómo va la política argentina”.
El politólogo sostuvo que el imperio despliega un asedio permanente en todo el hemisferio mediante redes de inteligencia, agentes encubiertos y alianzas geopolíticas para garantizar la subordinación de los gobiernos populares. Borón trajo a la memoria la confesión histórica de Hillary Clinton sobre el financiamiento inicial de grupos extremistas en Oriente Medio para ejemplificar la falta de escrúpulos de las intervenciones norteamericanas cuando se trata de desestabilizar regímenes no alineados.
Sopesando la compleja coyuntura que atraviesa Venezuela, Borón ofreció una caracterización rigurosa sobre el nivel de asedio militar y económico que sufre la nación bolivariana: “Venezuela es un país que ha sido derrotado en una guerra relámpago y que hoy en día es un país que ha perdido gran parte de su soberanía”. El docente advirtió que la retórica pública de ciertos dirigentes no debe juzgarse bajo lecturas simplistas de traición, sino considerando los márgenes nulos de maniobra y la extorsión directa ejercida por el poder imperial.
Respecto a las controvertidas declaraciones y elogios vertidos por autoridades del gobierno venezolano hacia la administración norteamericana, Borón planteó la hipótesis de un chantaje violento y desproporcionado: “esos elogios, ese agradecimiento a Donald Trump están de más, salvo que sean parte del acuerdo mafioso que esta gente puede haberle impuesto a Delcy Rodríguez diciéndole que necesitamos que usted diga cosas buenas de nosotros, nos agradezca, etcétera, porque si no la matamos”. Comparó la situación venezolana con la ocupación de Irak, donde las divisas petroleras continúan confiscadas por las autoridades bancarias de los Estados Unidos.
Finalmente, en el plano internacional e institucional argentino, Atilio Borón afirmó que la Organización de las Naciones Unidas requiere una reforma urgente debido a su anacronismo e ineficacia: “la institución Naciones Unidas necesita una reforma profunda, hay que reformatear el sistema Naciones Unidas porque ha dado muestras de un anacronismo impresionante y eso lo denunció Lula en su discurso inaugural de la Asamblea General de las Naciones Unidas”. En cuanto a la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, consideró absolutamente ilegal su condena, pero dudó de que la Corte Suprema levante la inhabilitación: “esa Corte Suprema le vaya a habilitar la posibilidad de que Cristina ya no sea proscripta y pueda elegir y participar en elecciones”, concluyendo que la restauración democrática requerirá un inmenso consenso sociopolítico y una profunda reconstrucción del frente popular.



