Locales

“Mario Golemba es mucho más que un expediente judicial”

A 14 años de su desaparición, la causa se investiga en el fuero federal bajo la carátula de “desaparición forzosa”. Sus familiares no cesan en el reclamo de Justicia y lo evocan como “un ser bondadoso y servicial”. 

Este domingo 27 de marzo se cumplen 14 años desde el día en que el joven colono Mario Fabián Golemba partió de su domicilio ubicado en Picada Indumar (Dos de Mayo, Misiones), y tras acudir a una visita médica en Oberá, no volvió a saberse de su paradero. La causa judicial se investiga en la Justicia Federal bajo la carátula de “desaparición forzosa”, con la violencia institucional como principal hipótesis. De cara a este nuevo aniversario, la familia Golemba reivindica la labor llevada adelante por la Fiscalía Federal de Posadas, tanto como por  propia representación legal (Pereyra Pigerl), se mantiene expectante en cuanto a la posibilidad del esclarecimiento y deciden “dejar que la justicia siga haciendo su trabajo sin interferencias”. En ese sentido, como explica el hermano menor de Mario, Eliezer Golemba, la familia optó este año por “no convocar a manifestaciones ni emitir nada relativo a la causa judicial, ya que nos mantenemos al tanto del accionar de la justicia y entendemos que son avances muy importantes, como nunca antes en tantos años de impunidad. Desde que se logró llevar la causa al fuero federal, se está investigando con seriedad y como dijimos anteriormente, sentimos que por primera vez estamos cerca de saber qué pasó con Mario”.

Así mismo, la familia sostiene la importancia de “recordar a Mario como el ser humanos que fue, más allá de la causa judicial. Mario no es un número de expediente, es un ser amado y especial, que nos falta hace 14 años”.

“Bondadoso y servicial”

“Mario era bastante tímido, rara vez se lo vería participar de charlas en un grupo en general, pero con alguien específico podía mantener conversaciones largas de temas muy interesantes. Sin embargo eso no le impidió conducir programas radiales junto a mi padre, traer prédicas en las reuniones del culto en la iglesia o inclusive llegar a ser presidente del grupo local de jóvenes. Una de sus características sobresalientes era su predisposición a ayudar, nunca decía que no, si alguien le pedía ayuda siempre estaba ahí, predispuesto. Además era muy bondadoso y servicial, cuando nuestro abuelo venía a pasar unos días con nosotros, él siempre lo atendía. Y siempre estaba involucrado en las tareas de la iglesia” recuerda su hermana Nancy Golemba.

Los familiares y allegados a Mario también lo recuerdan como una persona inteligente y memoriosa, que tenía ciertos intereses intelectuales como la historia, la astronomía y la geografía. “Sabía ubicar en el cielo a los distintos planetas y estrellas a simple vista, en las noches estrelladas nos mostraba la ubicación de cada una de ellas. Una de sus grandes pasiones era la lectura, le gustaba compartir con los demás lo que había aprendido a través de la misma. Mi papá siempre contaba con Mario para consultarle sobre historia,  o sobre la Biblia, se refería a él como su fuente de consulta.  Mario estaba ahí con la respuesta justa, juntos eran un complemento, cuando ya no estuvo junto a él, le hizo mucha falta. Papá siempre contaba una con orgullo una anécdota de Mario en la secundaria: cuando un profesor preguntó a la clase si alguien sabía en dónde y quien realizó el primer trasplante de corazón, allá en el fondo alguien levantó la mano y tenía la respuesta correcta, era Mario” añade Nancy.

Mario y la música

Existen varios registros en cassettes grabados por Antonio Golemba (padre de Mario, fallecido en 2016), en el cual se escucha a Mario durante su primera infancia, cantando canciones religiosas. “Cuando fue creciendo cantaba el contra alto, ya en el coro de jóvenes, y en la iglesia, cantaba el tenor y bajo. Nunca se había destacado en la ejecución de algún instrumento, no obstante, en los últimos tiempos (antes de su desaparición) motivó a un pequeño grupo de jóvenes de la iglesia para armar un conjunto y comenzó a practicar con el contrabajo, estaba muy entusiasmado con ese proyecto, el se encargaba de armar la consola y preparar los instrumentos, nuestra casa era el lugar de ensayo” cuenta Nancy.

Otro de los registros donde quedó plasmada la voz de Mario, fue en el primer CD del Coro Provincial de Jóvenes de la Iglesia, producción en la cual tuvo  una participación especial en la canción “Más cerca oh Dios de ti”.

“Fuera del ámbito de lo religioso, también tenía sus preferencias musicales, le gustaba la música sertaneja, The Beatles, Laura Paussini y Luis Miguel, en el entorno familiar, sus primos lo llamaban cariñosamente ¨Luismi¨. Como anécdota, recuerdo que a su recepción de 5to año Mario no se iba a presentar, pero a último momento decidió hacerlo, uno de sus compañeros le prestó un saco y  para el ingreso al salón el DJ puso la canción Sueña de Luis Miguel”

Trabajo, lectura y fútbol

En la evocación de su familia, Mario Golemba aparece como un muchacho apegado al trabajo desde temprana edad. “Se caracterizaba por ser muy trabajador. Ya desde chico colaboraba con las tareas en el hogar, desde barrer el patio, preparar el maíz para las gallinas, realizar las comprar al almacén, etc. A medida que fue creciendo se abocó al trabajo en la chacra junto a su padre, en el cuidado y la limpieza de la tierra, la plantación y cosecha de los productos, eran muy buenos compañeros.  Además se encargaba de recoger el abono para la huerta, cuando él ya no estuvo mi papá tomó su lugar. También cada verano, desagotaba el tajamar (así se le llamaba a la laguna) para posteriormente limpiarlo y que esté óptimo para nadar, todo esto con pico y pala, los fines de semana se juntaban chicos y jóvenes a nadar” recuerda su hermana Nancy.

En tanto, su madre, Irma Komka, relata que “Mario siempre le puso ganas al trabajo, porque a pesar de que eran tiempos difíciles en lo económico, siempre quiso superarse y progresar en la vida. Es por eso que se desempeñó en toda clase de trabajos: aserradero, cooperativa yerbatera, en la chacra con su padre, también colaboraba en todo lo que era la huerta, cargando abono, regando los cultivos, con los animales, los peces en el tajamar (le gustaba pescar) pero sí, todo eso lo hacía con ganas. En lo que respecta a la cocina, cuando le tocaba, hacía algún guiso, en los días de lluvia hacía el reviro. Ayudaba a hacer los dulces de zapallo, pelando y picando los zapallos, preparaba licuados de ananá y banana en época de frutas, era su preferencia”.

“Le gustaba preparar licuados de banana o ananá, era él quien se encargaba de limpiar la maleza que crecía en la plantación, era un trabajo difícil debido a las espinas de las hojas del ananá que rasguñaban. Mario además de cumplir con las tareas de la casa fue un buen alumno, siempre con buenas calificaciones y sus cuadernos impecables, era además muy buen compañero, en la secundaria lo votaban siempre como mejor compañero” aporta Eliezer.

En sus ratos libres, recuerdan, Mario leía bastante.  “Era un gran lector. Y en cuanto a deportes, le gustaba jugar al futbol  con los chicos de la colonia, en el potrero de nuestra chacra habían armado un canchita y los domingos a la tarde eran el punto de encuentro. Hubo una época en la que también se jugaba al vóley en el pueblo de Dos de Mayo.  Mario era muy inocente, y en esa bondad, humildad y timidez que lo caracterizaba, no había lugar para la maldad. Pensaba que por el hecho de no haberle hecho nunca el mal a nadie, a él tampoco le podrían hacer algo malo. Desconociendo tal vez la maldad de afuera, más allá de su querida Picada Indumar, su lugar en el mundo, del que nunca se le pasó por la cabeza irse para nunca más volver, incluso, cuando se fue por una temporada a probar suerte a otra provincia, regresó a su terruño” evoca Nancy.

Irma Komka señala que “Mario cursó la primaria y la secundaria y no pudo seguir por cuestiones económicas; él quería ser profesor de historia, le apasionaba la historia, por eso leía mucho y cuando estábamos en una ronda de mates le gustaba compartir todo lo que leía y aunque a veces no entendíamos mucho porque no estábamos en el tema, él nos explicaba. También recuerdo esos momentos cuando entre hermanos arreglaban sus bicicletas y ahí juntos conversaban y reían, momentos lindos que quedaron solo en el recuerdo y no pudieron repetirse. Catorce años de ausencia y un cruel e injusto destino que le tocó y que no vamos a olvidar nunca”.

Por Sergio Álvez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

POR FAVOR DESACTIVE SU BLOQUEADOR DE ANUNCIOS, ESTE MEDIO SE FINANCIA CASI EN SU TOTALIDAD CON PUBLICIDAD, MUCHAS GRACIAS