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​Adriana Calcanhotto: “Los momentos complicados son buenos para hacer catarsis y estar juntos” 

La artista brasileña regresa a Buenos Aires con un show íntimo de voz y guitarra. Reflexiona sobre el poder de la música como espacio de encuentro, su proceso creativo y el vínculo especial con el público argentino.

Por Claudia Regina Martínez

La vuelta de Adriana Calcanhotto a la Argentina no es una más. La artista brasileña, una de las figuras más singulares y respetadas de la música popular de su país, regresa con un formato que, lejos de la espectacularidad, apuesta a la esencia: voz y guitarra, sin intermediarios. El reencuentro será el sábado 25 de abril en Deseo, en el barrio porteño de Villa Ortúzar, en un concierto único que retoma el mismo espíritu con el que se presentó por primera vez en Buenos Aires, allá por 1996.

Después de giras extensas con banda -más de sesenta conciertos presentando Errante- y de volver a recorrer escenarios con su proyecto infantil Adriana Partimpim, Calcanhotto eligió ahora un camino más despojado. No es una decisión casual ni meramente estética, sino parte de una lógica personal de trabajo. “Suelo intercalar esos formatos, porque los dos tienen sus ventajas”, explica. “Después de hacer dos giras con bandas grandes, ahora hago voz y guitarra, que me permite llegar a más lugares”.

Adriana Calcanhotto: “Los momentos complicados son buenos para hacer catarsis y estar juntos”
Adriana Calcanhotto ofrecerá un único show en nuestro país, este sábado 25.

Pero hay algo más profundo en esa elección. La intimidad no solo define el sonido del show, sino también su proceso creativo. “En general, en esas giras más íntimas es donde empiezo a componer, casi por inercia: tocás todos los días, termina el show, te quedás con la guitarra y empiezan a aparecer canciones”, cuenta. En contraste, cuando trabaja con banda, esa dinámica se diluye: “Como no toco tanto instrumento, es más difícil que eso pase. Entonces voy respirando de un formato al otro”.

Esa idea de “respirar” atraviesa toda su obra: una búsqueda constante de equilibrio entre lo popular y lo experimental, entre lo masivo y lo íntimo, entre la canción y la reflexión. En ese sentido, el show que presentará en Buenos Aires promete ser, además de un concierto, una experiencia emocional compartida.

Frente a un contexto social complejo, Calcanhotto, nacida en 1965 en Porto Alegre, no esquiva el tema, pero lo resignifica desde su propio lenguaje. “A veces los momentos complicados también son buenos para hacer catarsis y estar juntos con las canciones”, dice. Y agrega: “Siempre resultan cosas lindas, encuentros memorables”. La música, en su mirada, funciona como un espacio de contención y transformación.

Adriana Calcanhotto: “Los momentos complicados son buenos para hacer catarsis y estar juntos”
La brasileña también se presentará en la Feria del Libro.

El repertorio combinará clásicos con material reciente y, posiblemente, alguna sorpresa. “Voy a hacer voz y guitarra, algunas canciones que sé que el público argentino espera escuchar”, anticipa. Pero también deja lugar a lo inesperado: “Tengo un grupo de canciones para elegir algo especial para esa noche. Va a haber alguna sorpresa, pero todavía no definí exactamente cuál”.

La visita no se limitará al concierto. Al día siguiente, la artista participará de la Feria del Libro de Buenos Aires, donde se presentará en el Festival Internacional de Poesía. Allí pondrá en juego otra de sus facetas: la de escritora. “Voy a estar en la feria, que es maravillosa, junto con algunos autores y poetas. Voy a leer algunas letras de mi libro, que salió en Portugal el año pasado”, cuenta. Se trata de una recopilación que crece con el tiempo: “Cada vez se va haciendo más grande, porque son más y más letras”.

Esa relación entre música y literatura es central en su obra. Calcanhotto no piensa la canción solo como melodía, sino como un dispositivo complejo donde confluyen múltiples lenguajes. “No es solo la canción: también la puesta en escena, la ropa, las luces. Todo comunica”, sostiene. Esa mirada integral la emparenta con una tradición fuerte de la música brasileña, donde la experimentación convive naturalmente con lo popular.

“En Brasil esa tradición existe, entonces no es algo tan extraordinario”, explica sobre esa tensión. “Son fuerzas que se acompañan, que son complementarias”. Para ella, incluso los clásicos fueron alguna vez rupturistas: “Las canciones que se vuelven clásicas alguna vez fueron nuevas, fueron experimentales”.

Calcanhotto y su relación con el público argentino

La conexión con el público argentino, en tanto, ocupa un lugar especial en su recorrido. No es solo una relación artística, sino también cultural. “El público argentino es muy atento”, afirma. Y recuerda algo que escuchaba desde chica: “Mi madre hablaba de la formación del público en Argentina, de cómo los periodistas escriben sobre lo que saben, de cómo el público sabe comportarse. Todo eso es muy importante”.

A esa afinidad se suma la potencia de la música brasileña como lenguaje universal. “Nuestra música tiene una potencia muy grande, incluso cuando no se entiende el idioma”, dice. Y cuando se entiende, agrega, se abre una dimensión nueva: “Mucha gente aprende portugués para poder escuchar mejor la música brasileña. Eso me pasa en todo el mundo”.

Adriana Calcanhotto: “Los momentos complicados son buenos para hacer catarsis y estar juntos”
Calcanhotto se presentará en formato íntimo de guitarra y voz

En su universo musical conviven nombres fundamentales de Brasil como Chico Buarque, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Maria Bethânia o Gal Costa, pero también figuras que marcaron su vínculo con la Argentina, como Mercedes Sosa, a quien define como una influencia decisiva: “No solo por su voz, sino por lo que representaba: una mujer muy fuerte y al mismo tiempo muy femenina”. Ese cruce de tradiciones también se refleja en su admiración por Astor Piazzolla y en su interés por seguir conociendo la escena local. “Podría conocer más, pero conozco a los más conocidos”, admite, sin perder la curiosidad.

En paralelo a su carrera en la música “adulta”, Calcanhotto desarrolló el proyecto Adriana Partimpim, dedicado a las infancias, con el que obtuvo un Latin Grammy. Sin embargo, hoy ese camino parece entrar en una pausa. “Es un proyecto siempre abierto: puede haber más shows, más conciertos. No puedo asegurar más discos, lo veo poco probable”, señala.

Sobre el presente de la música brasileña, su mirada es optimista. “Creo que está tan efervescente como siempre”, dice. Y destaca dos aspectos clave: la riqueza del pasado y la democratización del presente. “Tenemos todo ese pasado para estudiar, para aprender. Y hoy se puede hacer música en una computadora, ya no es ese ambiente tan masculino de los estudios. Hay muchas mujeres grabando”. Ese cambio, sumado a la circulación global de influencias, amplía el horizonte creativo. “Todos escucharon a Tom Jobim, a João Gilberto… eso hizo que la música del mundo sea mejor”, sostiene.

El año que tiene por delante será intenso y diverso, con presentaciones en distintos puntos del planeta. “Voy a hacer conciertos de voz y guitarra en Buenos Aires, en Shanghái, en Brasil… en el norte, en el sur… por todo el mundo”, resume. En ese movimiento constante, la artista parece reafirmar una idea que atraviesa toda su obra: la canción como espacio de tránsito, de encuentro y de transformación. Y en ese camino, la intimidad no es un repliegue, sino una forma de ir más hondo.

Adriana Calcanhotto

Sábado 25 de abril a las 20 en Deseo, Av. Chorroarín 1040.

​Espectáculos – Tiempo Argentino

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