Columnas de Opiniónprincipales

Amenaza a Mayra Mendoza

Una bala contra una mujer, otra vez

Cristina anticipó una idea clara: “No vienen por mí, vienen por ustedes”. Es imprescindible e inescindible tejer redes colectivas, solidarias y feministas frente a un gobierno tan reaccionario.

Por Sofía Carreño

“Soy Cristina. Una mujer… con todo lo que implica ser mujer en Argentina”, dice en Sinceramente. Hay frases que insisten, es decir, reaparecen, cobran sentidos diversos en distintos momentos. En particular, las frases de Cristina tienen algo que se asemeja a un presagio: dicen antes de que acontezca. Luego del primero de septiembre de 2022, tras el intento de asesinato, esta frase cobró realidad material, fáctica, testimonial y muchos sostuvieron que a partir de entonces la democracia entró en jaque. Casi dos años después, una bala funcionó de amenaza en el domicilio de Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes. “¿Qué implica ser mujer en Argentina?”.

Al interrogante de Cristina, podría agregarse el de ¿qué implica ser mujer en Argentina y hacer política?, o más complejo aún, ¿qué implica ser mujer peronista y gobernar en Argentina? Gobernar es ocupar espacios, y desde una óptica peronista, transformarlos. Pensemos en el municipio de Quilmes, cómo se transformó el espacio -literalmente- a partir de la intendencia de Mayra Mendoza: cientos de obras, pavimentos, podas y limpieza integral, operativos de salud, luminarias, mejoras en la seguridad, festivales colectivos, entre muchas otras políticas que se hicieron calle. Por supuesto que esa transformación espacial tensiona: es claro, por ejemplo, que para el gobierno nacional la obra pública es prescindible y lejos de pensar en el bienestar de los vecinos se elige ajustar, genere lo que genere.

La frase popular “el peronismo es el único movimiento que incomoda al poder real”, se combina con otra tensión, ¿A quiénes o qué se incomoda cuando quien transforma el espacio (la Argentina) es una mujer? Porque, como escribe Dora Barrancos en Mujeres entre la casa y la plaza: “Han sido los varones los grandes protagonistas de la vida pública, los ocupantes principales de los lugares de mayor jerarquía, poder y valor social” (2008:2).

¿A quiénes o qué se incomoda cuando quien transforma el espacio (la Argentina) es una mujer?

En este sentido, aquello que se denomina división sexual del trabajo tiene mucho que ver acá: si bien es una teoría un poco vieja y desactualizada, en simples palabras hace referencia a que las mujeres sostienen la reproducción del hogar (cocinan, limpian, cuidan niños y adultos mayores) y los hombres traen el dinero a esa familia, ¿qué tiene que ver? Bien, en primer lugar que allí hay una estructuración muy tajante sobre los espacios que deberían ocupar las mujeres y disidencias y otros que deberían ocupar los varones (mujeres: hogar / hombres: trabajo, vida social- exterior).

Ahora, pensemos en el lugar en que los ataques de ambas dirigentas ocurrieron: la puerta de su hogar.

Quienes están detrás de estos ataques (no solo concretamente, sino quienes lo sostienen en lo discursivo) piensan que amenazando el lugar íntimo y privado por excelencia habrá una renuncia al espacio público. Qué equivocados están, en primer lugar, porque se trata de dirigentas incansables, en segundo lugar porque siguen pensando que alguna vez estuvimos sólo en la casa, siempre habitamos lo íntimo y lo público, desplazándonos, moviéndonos entre medio, superando esa división tajante. A Mayra y a Cristina, como a tantas otras, lo público no sólo les es habitable sino también gobernable, y esa transformación generada desespera a estos poderes, quienes operan de la forma más irracional: la violencia.

A Mayra y a Cristina, como a tantas otras, lo público no sólo les es habitable sino también gobernable, y esa transformación generada desespera a estos poderes, quienes operan de la forma más irracional: la violencia.

Pero ¿por qué tienen lugar estos ataques? Que los discursos machistas, patriarcales y de odio contra mujeres y disidencias sexuales se encuentren en auge se debe en gran medida a las sistemáticas y peligrosas conceptualizaciones del gobierno actual sobre dichas identidades, en parte también por la inoperancia cómplice del partido (poder) judicial.

Peor aún son las políticas que traen consigo el DNU, la Ley Ómnibus y la Ley Bases. Por ejemplo, el DNU 70/2023, actualmente en vigencia, altera los derechos de las trabajadoras de casas particulares en materia de indemnización por despido, modificando los términos de las licencias por maternidad y las condiciones para la gestión de los cuidados durante la jornada laboral (licencias). El mismo también deroga la Ley 27.113 que financia la producción pública de medicamentos, lo que incluye la producción nacional de vacunas, medicación contra el VIH, anticonceptivos, Misoprostol y Mifepristona para la interrupción voluntaria del embarazo. Además modifica el artículo 245 bis sobre la Ley de Contrato de Trabajo (Ley N° 20.744), el cual establece una agravamiento por despido discriminatorios originado por motivos de etnia, raza, nacionalidad, sexo, identidad de género, orientación sexual, religión, ideología, u opinión política o gremial.

En pocos meses, Javier Milei ha hecho estragos en materia de género: desde lo simbólico podemos mencionar la eliminación del Salón de Mujeres, la degradación a secretaría del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, los dichos repudiables del vocero presidencial sobre el triple lesbicidio de Barracas, los comentarios agresivos del Presidente de la Nación contra mujeres en las redes sociales y en medios de comunicación, entre otros.

Ahora, pensemos en el lugar en que los ataques de ambas dirigentas ocurrieron: la puerta de su hogar.

La ley ómnibus no se queda atrás: aborda y propone modificaciones de dos leyes esenciales: la Ley Nro. 27.611 “Mil Días” y de la Ley Micaela, Ley 27.499 promulgada en 2009.

¿Qué implica ser mujer en Argentina, entonces? Cristina anticipó una idea clara: “No vienen por mí, vienen por ustedes”. Es imprescindible e inescindible tejer redes colectivas, solidarias y feministas frente a un gobierno tan reaccionario. Más que nunca.

Fuente: lacampora.org

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