
Tras el impacto que causó el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y el bombardeo a la capital de ese país, Sergio Centenaro, eligió dedicar su primera editorial del año a ese delicado evento.
El sábado 3 de enero, tomamos conocimiento de un hecho de absoluta gravedad para el continente y para el mundo, el secuestro del presidente Nicolás Maduro, de su esposa y Diputada de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, y el bombardeo a Caracas..
El atropello, la brutalidad con la que Estados Unidos ofició nuevamente de “patotero de barrio”, enfrentando sin ningún tipo de vergüenza la violación absoluta al derecho internacional, violando la inmunidad con la que goza cualquier mandatario del mundo, ingresó a Venezuela, secuestró a su presidente constitucional y se lo llevó para juzgarlo en tribunales de Nueva York.
La gravedad de lo que hemos visto estos días no tiene todavía un cierre. Pareciera que está desbocado el hombre, el presidente norteamericano Donald Trump, amenazando a cuantiosos mandatarios del mundo. No podría ponerme a mencionar algunos, porque creo que no terminaríamos más. Quizás podemos mencionar algunos. México amenazado con una invasión terrestre para, entre comillas, atacar a los carteles de droga. Colombia ha sido también objeto de amenazas de una operación militar en ese país. Y Groenlandia, ¿quién lo hubiera dicho, ¿no? Que la primera línea de la diplomacia danesa tenga que estar en una situación tan delicada.
Hemos recogido en el cierre del año 2025 muchos testimonios. Cuando nosotros estábamos en diciembre cerrando la programación, tuvimos muchos testimonios que explicaban los hechos que se fueron sucediendo, como por efecto dominó ataques en el mar Caribe con una flota que Estados Unidos hizo reposar allí y que comenzó a atacar lanchas que circulaban en esa zona. La retórica, el discurso, el relato de este imperio es que trafican droga, que son narco-lanchas, a todo le encuentran un nombre, una explicación y una justificación.
Los testimonios que hemos recogido han sido contundentes para poder expresar que nada tenían que ver con ninguna ruta de comercialización de droga, ni de cocaína que derivara de Venezuela. Pero bueno, quizá no basta con lo que digan los venezolanos. La Fiscalía norteamericana, una vez detenido Nicolás Maduro en Nueva York, terminó por confirmar que el Cártel de los Soles, este artilugio retórico que utilizaron para detenerlo, no existía.
Y ahora es profundamente grave la situación en la que se encuentra el mundo, con un presidente con intenciones de llevar la guerra a cualquier punto del mundo.¿nosotros a salvo?. Es difícil pensarlo. A estar muy atentos, tener claro en qué lugar hay que pararse. Es cierto, la Argentina ha tenido permanentemente una posición neutral frente a todo tipo de atropellos que se han producido en la historia del mundo y en la historia reciente de nuestro mundo. por mencionar el siglo XX y el posicionamiento histórico de la Argentina que ha sido la neutralidad.
Bueno, eso se terminó. Se terminó ya en los años 90 con Carlos Saúl Menem poniendo a disposición el voto argentino, incluso recursos militares para sumarse a las acciones de piratería del atlantismo, ¿no? Encabezado por los Estados Unidos. Eso nos costó muy probablemente una embajada y el atentado a la mutual judía. Ahora Javier Milei hace exactamente lo mismo. Pone todos los recursos, su retórica y su voluntad política a disposición de un imperio como lo es Estados Unidos. subordina a todo el país a la voluntad de un imperio como es Estados Unidos, pero también lo es Israel o es decir el sionismo en Israel, que es un poder político que actúa en conjunto, ¿no? como si fuera una suerte de coreografía que repiten prolijamente Estados Unidos e Israel, pero para hacer desmadres en el mundo, para causar muerte, para asolar países soberanos.
La fuerza de la brutalidad es lo que nos toca vivir en este inicio de 2026. Estaremos aquí para compartir con todos ustedes nuestras impresiones, nuestra mirada, nuestro posicionamiento y sobre todo nuestra lucha comunicacional, que por esa razón hemos nacido.



