Columnas de Opiniónprincipales

Con el carro delante de los bueyes

Por Karina Díaz

Hace dos años más o menos venimos caminando a contramano de la coyuntura actual. Es imposible presentarse como una opción al pueblo argentino si dentro de nuestro propio espacio se siguen priorizando disputas de poder, con el minuto a minuto de la interna como si fuera un streaming.

Supongo que algunos verán relevante saber que cargos van a ocupar o no. La realidad es que al pueblo argentino poco le importa quién de Uds. vaya en una lista.

La primacía de las cuestiones mundanas, banales, triviales, superficiales, irrelevantes de la dirigencia por encima de las necesidades del pueblo argentino nos alejan cada vez más de los votantes que Uds. dicen querer representar.

Cuanto más persistan estas desavenencias más dañan al peronismo. Luego ya no tendrán por que pugnar. Porque habremos perdido por completo la confianza que el pueblo ha depositado en nosotros para defender sus derechos e intereses.

Esto no solo daña al pueblo, dato no menor. También están dañando a las bases, a la militancia. Ya sea por arrastrarlas a defender intereses o ambiciones personales o simplemente porque las bases como el pueblo son los que padecen, sufren la realidad que algunos dirigentes desde la comodidad de sus sillones, con la heladera llena, al igual que sus cuentas bancarias, no pueden ver, ni sentir.

Perón decía “Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo”. Ninguno hoy cumple con esta consigna, por lo menos no ninguno que esté interesado en ocupar puestos de poder. Y yo solo me guio por los hechos porque jarabe de pico saben hacer muy bien muchos.

Dentro de nuestro espacio con las cosas a la vista sigue habiendo muchos confundidos que apuntan sus cañones a la que sigue siendo líder del peronismo. Estando presa y proscripta aun conserva un 25% de intención de voto. Y puede que parezca muy poco, pero hay que tener en cuenta que las encuestas no se hacen a militantes de un partido. Y que los que las responden la única información que tienen es la de los medios hegemónicos de comunicación que nunca han estado de nuestro lado. A pesar de ese embate, y de las embestidas del oficialismo y de los propios, la siguen eligiendo.

“El conductor siempre trabaja para los demás y jamás para él” eso solo lo cumple en este presente Cristina Fernández de Kirchner y en el pasado. Ya que no es la primera vez que le toca pisar y pasar por encima de lo personal y ponderar lo colectivo. Ella hace ley el “Nadie se salva solo” por eso esta presa y el resto libre. Algunos que aspiran a ocupar su lugar o a reemplazarla deberían aprender un poco de ella.

Una cosa que saben hacer muy bien los gorilas y muy mal algunos que se hacen llamar peronistas, es atacar a su enemigo. Tener bien en claro quiénes van contra sus intereses.

El cansancio, el hartazgo, la decepción, la angustia, el enojo y la cantidad de emociones negativas que están generando en las bases y en el pueblo argentino ya tiene y va a tener un costo aún mayor si no cambian el camino.

La paciencia y el silencio de muchos no es un pase libre, ni un acceso sin restricción a que sigan destruyendo al peronismo.

Están en una instancia en donde no pueden reparar el daño ya hecho, pero si intentar modificar el rumbo para no seguir destruyendo.

Ya pudimos ver de qué está hecho cada cristiano que dijo, hizo y como obró. Algunos muy lejos de lo que es el espíritu del peronismo.

La ira, el miedo, la venganza, el revanchismo y el odio no pueden conducir nuestro movimiento. Los dirigentes tienen que ponerse a la altura de las circunstancias o dedicarse a otras cuestiones porque no dan la talla para semejante responsabilidad y aún mayor en un momento como este.

No es verdad que para hacer por el pueblo uno necesite estar en un cargo. No es verdad que para conducir haya que hacer cantos de sirenas y prometer lo que no van a cumplir. Vuelvo al general ya que últimamente lo están usando para justificar situaciones, acciones que poco tienen que ver con el peronismo. Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.

No necesitamos canciones nuevas. Tenemos que volver a hacer del peronismo la sinfonía del sentimiento que siempre supo ser. Hay que diferenciarse del discurso de odio, de la crueldad imperante.

Nosotros los peronistas tenemos como bandera el amor al prójimo, la solidaridad, la empatía y el castigo hacia aquellos que vienen a nuestro espacio a dividirnos. Hay que volver a Perón o el pueblo les hará tronar el escarmiento.

Nuestro pueblo está cansado, enfermo, famélico, empobrecido, sin esperanzas. Tenemos que volver a recordarles que los días más felices siempre fueron peronistas.

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