
El heredero del 10 y la magia popular del fútbol
El mundo futbolero argentino encontró y generalizó —el sábado pasado y como prefinal del Campeonato Mundial de ese deporte, que este año se realiza en los Estados Unidos— una pluralidad de sentimientos y conmociones que reafirmaron la reiterada y ya clásica fantasía de que nuestro pueblo es tan especial como único. Lo que es, por lo menos, dudoso y cuestionable, a poco que se fijen las miradas en tantas dirigencias.
Lo cierto es que precisamente en estos tiempos adoloridos, en los que por lo menos 25 millones de argentinos y argentinas sufren las horribles consecuencias de un sistema político farsante y grotesco que destruye la Democracia y sólo garantiza, como nunca antes, el desguace y la desintegración social.
Por eso es tan poderoso y vigente el recuerdo del Campeonato Mundial de 1986, cuya final en el Estadio Azteca, de México, y ante el seleccionado de Inglaterra, consagró a Diego Armando Maradona como máxima personalidad e ícono del fútbol mundial.
Fue y es por eso mismo que este deporte, de origen humilde y popular, revive año a año en todo el planeta, conmoviendo a multitudes de las más diversas clases sociales y de todos los colores.
Y esta semana lo hizo —en versión argentina y en territorio del más poderoso y cuestionable rival deportivo— simple y contundentemente, conducido por el más asombroso heredero y continuador de la magia pedestre de aquel Diego inigualable.
El mago ahora fue, como se esperaba en todas las latitudes, un veterano futbolista de casi 40 años de edad que —como indiscutido capitán de un extraordinario equipo, y cual si fuera un mágico heredero del talento de aquel joven porteño de la humilde Villa Fiorito— llevó este sábado pasado al actual seleccionado argentino a una renovada gloria deportiva universal sin necesidad de convertir otro “gol del siglo”, supuestamente gracias a “la mano de Dios”. Y es que lo grandioso que sucedió este sábado fue más arduo y más plural —y por eso más sabroso—, en tanto resultado colectivo de una veintena de jóvenes magníficos y su severo conductor, que parecían todos inspirados en el mágico y comprometedor número 10 de aquel irrepetible jugador que dejó como herencia el hacer de la camiseta número 10 de la Selección Argentina de fútbol un ícono universal y eterno.
Y es claro que, signifique eso lo que significare y guste o no a propios o extraños, este miércoles venidero la final entre las selecciones de Argentina e Inglaterra conmoverá a millones de aficionados en todo el planeta y en todos los idiomas.
Y como siempre, y cada vez con más urgencia, este fantástico deporte universal que en nuestra lengua se llama “balompié” es de esperar que, en la magnífica Rueda del Mundo, contribuya a reafirmar la Paz, que desde hace ya muchos ominosos años —y en los cinco continentes— sigue estando sometida y burlada por repugnantes dirigentes millonarios, cínicos y violentos.@
En El Manifiesto Argentino, expresión popular y democrática fundada en 2000?????, se comparte el dolor que recorre esta República desguazada y adolorida, en la que millones de compatriotas son condenados a diario al hambre y la desesperanza, provocados adrede y maliciosamente por las dizque autoridades que dizque conducen a la Nación Argentina, pero en realidad y verdad la vienen rifando de la manera más infame y cruel, condenando a por lo menos 20 millones de compatriotas al hambre, el desamparo y la muerte lenta que deriva del desastre hospitalario y la eliminación planificada de millares de argentinos y argentinas que hoy padecen hambre y frío por el abandono planificado de un gobierno nacional que ignora toda solidaridad y, además de entregar el territorio Argentino y todas las riquezas de este país, otrora bendecido por la naturaleza, ahora es una miserable y repudiable exhibición de poder ciego y brutal, insolidaridad, violencia, mentira contumaz? y muerte, que ya alcanza a las 24? provincias y conlleva la muerte lenta de por lo menos 20 millones de argentinos, en contraste con la repugnante y ya inocultable riqueza concentrada y la entrega de Territorio Argentino y del subbuelo total y en todos los espacios y
bajo un gobierno que sabe pero no contesta frente al dolor de 40 millones de argentinos y argentinas que fueron engañados en sus esperanzas y hoy son espectros adoloridos porque en la República Argentina de este tiempo infame ya no hay Salud Pública ni funciona el sistema legislativo; ya no hay educación ni salud públicas que asistan a millones de marginados, empobrecidos, abusados y, por lo menos —y en el que, salvo muy minoritarias expresiones de Verdad y Justicia, y de alimentación y resguardo cínico—, hoy mismo y mientras se escribe este texto, el mismísimo Congreso Nacional se desbarranca para ser no más que un penoso amontonamiento de intereses y perfidias?? con poquísimas y honrosas excepciones.
Y es que, diga lo que miente el gobierno nacional, la verdad visible y palpable es que tanto el sistema legislativo de gobierno como el económico están en ruinas. Dígase lo que se diga, y por mucho que se perfumen y emperifollen gobernantes y dirigentes, economistas y financiadores del desguace y la entrega de todos los bienes originales de este país resquebrajado y adolorido, la inmensa mayoría del Pueblo Argentino —casi 50 millones entre hombres, mujeres y, sobre todo, niños y jóvenes que hoy tienen hambre en la tierra más rica del planeta— está desamparada de todo. Y sin remedio, porque las dizque autoridades nacionales han arrasado con todo, y decir “todo” es decir que no tienen casas ni salud pública ni universidades, ni comida ni respuestas por parte de un gobierno que sólo funciona para entregar ilegalmente y de manera absolutista y antidemocrática todos los bienes y riquezas de las que la Naturaleza dotó a esta República hoy violada y abusada. Y así, hoy la ceguera abusiva arrasa todo en esta tierra, ayer bendita, para convertirse en lo que, en opinión de millares, quizá millones, de compatriotas desesperados, ensancha el desguace y acelera la entrega de los infinitos bienes naturales en todas las provincias, en las que asimismo se arrasa con la Salud y la Educación Públicas, que hasta hace poco fueron sistemas ejemplares de educación universitaria eficiente, honesta y solidaria. Ese mismo que ahora a pensar comparte la desdicha y el dolor popular que, digan lo que digan, es ya inocultable y dolorosísimo para millones de compatriotas, millones de argentinos y argentinas para quienes el gobierno actual es un sistema perverso que practica la mentira y el cinismo como su práctica principal, que es la entrega de todos los bienes naturales que en este país siempre creímos eternos. Hoy el pueblo argentino, en la vastedad de su territorio, ya no es ni siquiera una unidad, una asociación, una esperanza. Y todo ello se debe al sistemático argentinicidio imperante, que además repugna por su cinismo y virulencia.
Algún día habrá que recuperar el mar, las montañas y las pampas que fueron orgullo de esta Patria nuestra. Cuyo único camino es el de la Paz, la Igualdad, la Verdad, la Solidaridad, la Educación y Salud Públicas, y la reafirmación de una Nueva Independencia. Por eso es fundamental advertir desde ahora mismo a todos los gobiernos del mundo que la voracidad empacha y la recuperación de bienes mal habidos es tarea básica para gobiernos democráticos como los que un día, más temprano que tarde, tendremos nuevamente y con el masivo apoyo del pueblo argentino.
Más temprano que tarde, en este país traicionado y hoy abrumado, se terminarán las vergüenzas más infames y el pueblo honrado y trabajador se recuperará de los engaños padecidos y de sus propias necedades. Y así el Pueblo Argentino recuperará la salud pública y la educación perdidas; y nuestro pueblo retomará la investigación con soberanía, y todas las cartas robadas al empobrecido pueblo que hoy somos. Recuperar todos los bienes naturales. Las montañas, los ríos, los subsuelos, el Mar Argentino y, por supuesto, siempre, las Islas Malvinas usurpadas y también, desde ya, preparar a nuestro pueblo para defender nuestra Antártida Argentina entre los paralelos.
Tarea ciclópea la de recuperar el Trabajo Honrado y los valores republicanos que hicieron grande a nuestra Nación y, en primer lugar, una Democracia más plural y con Verdad, Honestidad, Solidaridad y patriotismo. No es imposible, como se demostró tantas veces en la Historia Argentina y Latinoamericana. Los farsantes y traidores nunca, jamás, han sido capaces de superar la Hora de los Pueblos.
Fuente: Página 12



