
El hombre más odiado de internet
La miniserie de Netflix se propone contar en primera persona la genealogía de IsAnyoneUp.com, una página web que difundía imágenes o videos íntimos no consentidos y, donde su creador y la comunidad de seguidores que creció a su alrededor, hostigaron a muchísimas mujeres.
Por Manuela Bares Peralta
Desde hace unas semanas, El hombre más odiado de internet se convirtió en uno de los contenidos más vistos de Netflix. La miniserie da a conocer los orígenes del sitio IsAnyoneUp.com, una página web estadounidense de porno venganza que publicaba fotos íntimas de personas, en su mayoría mujeres, sin su consentimiento.
La porno venganza creció a ritmos acelerados, como lo hizo internet, y, con el tiempo, acuñó una terminología propia. Con la irrupción de los feminismos en la agenda pública mediática, este tipo de extorsión abandonó la esfera privada para convertirse en un problema colectivo que debía abordarse desde una perspectiva de género. Mucho antes de los debates que nos estamos dando hoy en torno a la difusión no consentida de imágenes o videos íntimos en redes existió IsAnyoneUp.com y toda una comunidad de consumidores que creció a su alrededor.
El hombre más odiado de internet es una miniserie documental de tres capítulos, producida por los creadores de El estafador de Tinder y No te metas con los gatos: Un asesino en internet. Al igual que sus antecesoras, la columna vertebral de la tira son los testimonios de todas las personas cuyas vidas personales fueron sacudidas por Hunter Moore, creador del sitio que se mantuvo activo entre 2010 y 2012. A través de la voz de sus víctimas y de las apariciones públicas de Moore, nos adentramos en el proceso que se inició con la denuncia de Charlotte Laws, madre de una de sus víctimas, y la investigación del FBI que culminó con el enjuiciamiento de Moore y el cierre del sitio web.
IsAnyoneUp.com no sólo publicaba imágenes que enviaban exnovios que buscaban humillar públicamente a sus ex parejas, sino que también subían fotos íntimas que robaban de los dispositivos electrónicos de las víctimas. Una vez que el material era publicado, Moore alentaba a su comunidad de seguidores a escribir comentarios denigrantes y compartía con ellos datos personales de las afectadas: página de facebook, teléfonos y direcciones. De esta forma, el acoso y hostigamiento no se circunscribía a esta página, sino que se amplificaba a todos los medios. Los datos proporcionados por Moore posicionaban su contenido en las búsquedas de Google haciendo que el nombre de las víctimas y su sitio de porno venganza se vean para siempre vinculados en internet.
La serie acierta en su construcción narrativa, una expertise adquirida por sus creadores en sus anteriores producciones, poniendo en el centro la voz de las víctimas que sólo es interrumpida por las participaciones públicas que Moore hizo en pleno auge de su página web y por el testimonio de quienes participaron en el proceso judicial del caso. Este documental de Netflix logra tomar este caso puntual como punto de partida para visibilizar un problema que atraviesa de alguna forma nuestra cotidianidad. Porno venganza, sextorsion o como quieras llamarlo, dejó de ser un tema tabú y pasó a ser considerada una forma más de violencia. Sobre ese terreno El hombre más odiado de internet se permite contar en primera persona los daños que generó a varios de sus víctimas.
¿Qué ha sido de Hunter Moore, el “rey de la venganza porno”?
Por Laura Martin
Ser apodado “el hombre más odiado de Internet”, cuando hay tantos personajes malévolos acechando en la red, da fuertes indicios del tipo de personaje que es Hunter Moore.
Moore es el centro de un nuevo documental de Netflix, llamado El hombre más odiado de Internet, y en él se detallan sus delitos de creación de un sitio web de pornografía vengativa. Esta miniserie de tres partes también narra la historia de una madre que lucha contra Moore cuando se publican online fotos de su hija desnuda.
El inicio del imperio del mal
En 2010, Moore puso en marcha el sitio web IsAnyoneUp, que en un principio iba a ser un sitio web de discotecas y lugares de copas, pero más tarde publicó en él una foto de una chica con la que salía desnuda. Cuando una semana después volvió a consultar el sitio, había 14.000 visitas, así que decidió añadir más fotos de desnudos, pero no sólo de personas que las habían enviado de sí mismas, sino publicadas por otras personas: ex novios y ex novias. El término “porno de venganza” aún no se había inventado, pero, lamentablemente, Moore y su sitio web pueden contarse entre su génesis.
Cuando una foto aparecía en el sitio, según Rolling Stone incluía: “El nombre completo del ex, su profesión, su perfil en las redes sociales y su ciudad de residencia, lo que garantizaba que las fotos aparecieran en Google”, con lo que los familiares y empleadores podían encontrarlas. Luego, con una cohorte, Moore empezó a hackear los ordenadores de la gente y a publicar las fotos indecentes que encontraban escondidas en los archivos del propietario.
A lo largo de los 16 meses que duró el sitio web, publicó (sin ningún tipo de consentimiento) fotos comprometedoras robadas de estudiantes, madres, profesores, mujeres en silla de ruedas, incluso una mujer en la mesa de un médico, tras una operación. En su punto álgido, se calcula que tenía unos 350.000 usuarios únicos al día, y hasta 30.000 dólares al mes en ingresos publicitarios. Moore, al igual que Facebook, se escudó en la ley de que se trataba de “contenido generado por el usuario” y, como era de esperar, se inclinó por el movimiento de la libertad de expresión.
Moore se regodeó en este papel y se autodenominó “arruinador profesional de vidas”. Cuando las víctimas intentaban enviar cartas de cese y desistimiento o correos electrónicos rogándole que retirara las imágenes que violaban sus derechos, a menudo respondía con una sola palabra: “LOL”. Extrañamente, también se creó un culto en torno a él, con mujeres desesperadas por aparecer en el sitio, y por enrollarse con Moore.
Pero hubo una madre, Charlotte Laws, que no estaba dispuesta a dejar que Moore arruinara la vida de nadie más después de que aparecieran fotos de su hija desnuda, Kayla, en su página web. Tras ser rechazada su petición y denuncia por la policía de Los Ángeles, varios proveedores de Internet y abogados, pasó dos años construyendo su propio expediente sobre Moore, recopilando un dossier al hablar con 40 víctimas de todo el mundo, y lo entregó al FBI en 2012.
En una entrevista con The Guardian Laws dijo: “Es pura misoginia. Se trata de odiar a las mujeres, de hacerles daño. Ese es el objetivo del sitio. No se trataba de las fotos. Hubo cientos de personas que autoenviaron fotos, pero no son víctimas porque están diciendo: ‘Oye, puedes publicar mi foto desnuda’. Pero eso no era interesante. La cosa es humillar a la gente. El tipo de personas que nunca publicarían su foto en un sitio como ese, y que tienen mucho que perder. Que tienen trabajos de alto perfil, o podrían ver toda su vida destruida. Eso es lo que encontró agradable. Eso es lo que sus seguidores encontraron divertido”.
¿Sigue IsAnyoneUp.com en Internet?
IsAnybodyUp se vio obligada a cerrar en 2012, y el dominio se cedió a un sitio contra el acoso escolar. En febrero de 2015, Moore se declaró culpable de cargos de delito grave por robo de identidad agravado y complicidad en el acceso no autorizado a un ordenador. Ese mismo año, fue condenado a dos años y seis meses de prisión y a una multa de 2.000 dólares. Salió de la cárcel en mayo de 2017.
Lo último que se supo de Moore fue en 2017, cuando la revista Substream Magazine reveló que planeaba hacer música EDM al salir de la cárcel -y lanzó una canción llamada Make The Internet Great Again- y que tenía planes de escribir un libro. El libro, titulado Is Anyone Up?, salió a la venta en 2018. En las redes sociales, como era de esperar, se convirtió en un manual para criptobros y recientemente tuiteó (con errores tipográficos): “Mirad chicos, cumplí mi condena en la cárcel. Ahora vivo mi vida tranquilamente, ha pasado una década desde lo que pasó. Algunos de vosotros me queréis, la mayoría me odiáis, si queréis que me disculpe, no lo haré. No le debo nada a nadie”.
El director de El hombre más odiado de Internet, Alex Marengo, dijo sobre la importancia de su serie documental: “Enseguida vi que esta historia podía dar lugar a una serie absolutamente convincente: una cruzada por la justicia contra todo pronóstico envuelta en un mundo de depravación en la vida real y en la red. Algunos se deleitaron en ella, otros vieron sus vidas arruinadas. Estoy muy orgulloso de nuestro equipo, de talento único, que dirigió el objetivo hacia Hunter Moore y convirtió a sus víctimas en las ganadoras definitivas al darles su voz, silenciada hasta ahora”.
Tal vez sea mejor terminar con la carta abierta a Moore escrita por el empresario James McGibney, el hombre que finalmente tomó el control del sitio de Moore y lo redirigió a un sitio web contra el acoso.
“A veces hay que ser un matón para vencer a un matón y soy el primero en admitir que te he acosado intelectualmente al máximo”, dijo McGibney. “Tu principal objetivo declarado era “arruinar” la vida de las jóvenes. Incluso después de que ellas indicaran que iban a suicidarse si sus imágenes desnudas no autorizadas no eran retiradas de tu sitio web, y te reíste en sus caras. ¿Sigues riéndote ahora? Intentaste destruir sus vidas, pero en su lugar, yo destruí la tuya intelectualmente. Recibiste una clase magistral en el fino arte de la ingeniería social”.
Fuente original de Esquire UK
Fuente: Agencia Paco Urondo (Manuela Bares Peralta) / Esquire (Laura Martin)

