
En «Charly absoluto», Rep recorre en dibujos la cronología del único mito viviente del rock nacional
Libro ilustrado
Suerte de semblanza gráfica y poética del músico, en las páginas del libro el dibujante le rinde culto a Charly García, que a esta altura le compite al propio Highlander en inmortalidad.
Como si se tratara del mismísimo monte Olimpo de la mitología griega, el rock argentino también tiene su panteón de dioses, diosecitas y semidioses, cada uno con su propia liturgia, sus ritos y su séquito de fieles y devotos. Pero en la cima, arriba de todo, solo hay lugar para dos nombres. Uno de ellos, Luis Alberto Spinetta, el gran bardo del rock nacional, ya ascendió a la eternidad en brazos de la gloria. El otro, Charly García, siempre más carnal y sanguíneo, sigue por acá, todavía haciendo sus diabluras.
A él, a su genio, obra y figura está dedicado el libro Charly absoluto (Editorial Sudamericana), del artista gráfico y escritor Rep. Suerte de semblanza gráfica y poética de su historia, en las páginas del libro el dibujante le rinde culto al músico de las siete vidas, que a esta altura le compite al propio Highlander en inmortalidad.

El libro está dividido en tres partes. La primera es la que contiene el prólogo, un texto firmado por Rodrigo Fresán, en el que, de entrada, el escritor decide que a este dios se lo debe llamar por el nombre y no por el apellido: Charly, como en la tapa del libro. Con la elocuencia y habilidad que son habituales en sus escritos, Fresán sintetiza en unas páginas lo que Charly representa no solo en el canon rockero local (o regional, si se extiende su culto al resto de América latina), sino como figura emblemática dentro de la cultura argentina del último medio siglo.
Pero no lo hace de un modo académico, ni formal ni cortés, sino desde su propia experiencia como amante de su obra e incluso como eventual actor de reparto en algunas anécdotas junto al músico. Y por supuesto, también adelanta y destaca lo que se viene a continuación: el trabajo de Rep, que con emotiva precisión captura los distintos hitos públicos y privados de la biogafía charlyniana.

Dibujando a Charly
A través de su estilo, no menos reconocible y personal, Rep se hace cargo de las siguientes dos partes del libro. La primera de ellas (segunda dentro de la estructura general de Charly absoluto) constituye el segmento principal de la obra. Ahí, el dibujante recorre escalón por escalón las distintas etapas de la vida del autor de discos como Clics modernos (1983) o Piano Bar (1984).
Siguiendo un estricto orden cronológico, Rep reconstruye de forma libre la infancia y la adolescencia de quien estaba llamado a ser un ícono cultural. Esos años en los que su genio aún se encontraba en potencia, comenzando a desarrollarse a partir de una fórmula que supo combinar con equilibrio la educación impuesta por sus padres, con las influencias que el Charly niño comenzó a recolectar a partir de la experiencia.

Como Charly inició su carrera musical siendo un adolescente, la siguiente etapa de ese diario de vida comienza a colarse pronto su vida pública, que arranca con su rol como fundador y miembro principal de una serie de bandas fundamentales del rock argentino, de Sui Generis a Serú Girán. Luego viene la también prolífica etapa solista, que concentra la mayor parte de su anecdotario mítico, en el que sus méritos poéticos se mezclan con bajadas de pantalones, la pelea con Bruce Springsteen (de la que tal vez el propio Springsteen nunca se haya enterado) y por supuesto, su clavado olímpico desde un noveno piso a la pileta de un hotel mendocino. Entre otras leyendas.

Esta declaración de amor dibujada que Rep le dedica a Charly se completa con un apéndice en el que el autor del libro recorre la discografía completa, redibujando cada una de las tapas de sus discos, añadiendo en cada caso algún comentario oportuno. Por si hiciera falta, en Charly absoluto Rep vuelve a exhibir esa gran capacidad suya para conectar con los artistas y las expresiones populares que lo identifica desde que comenzó a dibujar la contratapa de Página 12 (e incluso antes). El libro es una pieza imperdible para quienes gusten de su trabajo y, sobre todo, para los devotos que todos los días rezan para que el dios Charly sea tan eterno como sus canciones.
Cultura – Tiempo Argentino



