
La hora de los hornos conceptuales: la definición política como urgencia popular
El debate público actual exige salir de la comodidad y entrar de lleno en el terreno de las definiciones. En una sociedad bombardeada por discursos contradictorios y un contexto de asfixia económica, la falta de posicionamiento claro es interpretada a menudo como tibieza u oportunismo.
Para Sergio Centenaro, conductor de Con Fundamento Kriollo, la definición no es un mero tecnicismo conceptual ni una frase de diccionario, sino un eje fundamental para reconocernos o desconocernos como parte de una comunidad. El no definirse atenta contra el tejido colectivo y la credibilidad de los propios proyectos de transformación.
Políticamente, el panorama contemporáneo no admite grises. El conductor destaca que “tener definición en política significa adoptar una postura clara ideológica y programática frente a los problemas del país”. Este compromiso militante no solo otorga una identidad nítida y genera confianza ciudadana, sino que además evita la ambigüedad electoral de intentar quedar bien con todos. El riesgo de flotar en la indefinición no es menor: desmotiva a las bases y te expone a que los adversarios impongan su propia narrativa sobre tus vacíos discursivos.
Centenaro advierte sobre los peligros de que los ciudadanos deleguen la interpretación de la realidad a los dirigentes de turno o se queden esperando explicaciones enrevesadas. La verdadera disputa de ideas exige un pueblo esclarecido que no permita que otros le traduzcan la política. De acuerdo con el editorialista, “Una definición muy clara es Cristina es inocente, Cristina tiene que estar libre. Eso es claridad conceptual, no dejar que otro te traduzca la política, sino meterse un poquitito más, comprometerse como ciudadano un poquitito más. No se lo dejemos todo a los dirigentes”.
En este sentido, se analiza con dureza el comportamiento de aquellos sectores que se refugian en la apatía o en la desidia para evitar tomar partido. Para el conductor de Radio Lateral, la peor respuesta frente a la crisis es la igualación descalificadora de los distintos proyectos históricos. Centenaro sentencia que “De las más paupérrimas de las definiciones por ejemplo es: –son todos iguales. Esa es definición tremenda, horrible, está construida desde lo más superficial que pueda tener un ciudadano”. Esta postura superficial condena al sujeto a patinar en el barro eternamente, impidiéndole comprender que la política es la única herramienta de transformación para el hombre común.
La batalla comunicacional y cultural es otro de los pilares que sostiene este llamado a la definición colectiva. Centenaro describe con preocupación cómo se ha instalado una planificación del delirio donde se intenta convencer a la población de que lo que le pasa en su vida cotidiana no es real, especialmente frente a la pérdida de poder adquisitivo y los salarios bajos. “No está loco Milei, te está enloqueciendo a vos, te está queriendo convencer a vos de que lo que te pasa no te pasa y eso es enloquecedor”.
Frente a esto, el rol de la militancia consiste en colaborar para que los sectores que se arrepienten de sus decisiones electorales puedan reorganizar su interpretación de los hechos y definir claramente quiénes los están perjudicando. La soberanía y la salida de la crisis solo serán posibles cuando el pueblo se saque las vendas de los ojos y decida dar la pelea contra el poder hegemónico que opera a través de los medios de comunicación. No se puede suplantar la realidad del plato de comida con batallas culturales de laboratorio.
Finalmente, la definición se presenta como un acto de coraje indispensable en la vida cotidiana y en la historia del país. Así como en el fútbol el gol es la definición que despierta el grito de la hinchada, en la política los argentinos deben jugarse enteros en este momento difícil. Tomar decisiones completas, y no a medias, es el único camino viable para recuperar la dignidad nacional y transformar de manera colectiva la realidad de los más postergados.



