Cultura y Espectáculosprincipales

La Revolución de Mayo: Entre el debate jurídico y la movilización popular

En una nueva edición de su columna semanal “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral profundizó en los matices de la Revolución de Mayo de 1810, cuestionando la imagen escolar tradicional y rescatando el carácter político y popular del proceso.

Durante el programa “Con Fundamento Kriollo”, Cabral dialogó con Sergio Centenaro sobre la verdadera naturaleza de la movilización en la Plaza, destacando que, si bien no hubo una multitud física constante, existía un “estado de alteración que acompañó el movimiento”. Este apoyo permitía a los líderes revolucionarios actuar con el respaldo de milicias integradas por artesanos, comerciantes y trabajadores.

Uno de los puntos centrales del análisis fue el debate en el Cabildo Abierto del 22 de mayo. Cabral describió este evento no solo como una formalidad, sino como un “profundo debate político” que giraba en torno a la legitimidad de la autoridad tras la caída de la Junta Central de Sevilla en España. Según el historiador, el argumento central era que, estando el Rey preso, “la soberanía vuelve al pueblo”. Este nudo neurálgico enfrentó a figuras como el fiscal Villota, quien buscaba entorpecer la revolución, contra Juan José Paso, quien logró destrabar la discusión con un argumento jurídico-político de urgencia.

El debate sobre la representatividad de las provincias ya estaba presente en los albores de la patria. Cabral señaló que el fiscal Villota cuestionó si el pueblo de Buenos Aires tenía derecho a decidir por todo el virreinato, a lo que Juan José Paso respondió: “cambie el pueblo de Buenos Aires al Virrey, forme una junta y consulte a las provincias porque una vez que los demás ratifiquen quedó salvado”. Este intercambio demuestra que el federalismo y el rol de las provincias no fueron temas tardíos, sino que son “temas de debate del Cabildo abierto… el día mismo en que nace la Patria”.

La columna también abordó la simbología de la época, desmitificando el uso de las cintas celestes y blancas en los primeros días. Cabral explicó que el 21 de mayo los revolucionarios llevaban una “cinta blanca simbolizando paz y unión entre los americanos y los españoles”. Sin embargo, para el 25 de mayo, el clima cambió drásticamente. Algunos testimonios indican que se agregó una cinta roja a la blanca. Esta combinación tenía un mensaje intimidante hacia los realistas: “Tengo la de la paz y tengo la de la guerra elijan lo que quieran”.

Finalmente, se destacó el rol de la “Legión Infernal” de French y Berutti, descritos por el historiador como un grupo de choque armado y “bastante pesados” que garantizaban el clima revolucionario en las calles. Cabral subrayó que estos sectores, con un origen popular, sabían perfectamente lo que estaban haciendo para garantizar el cambio de gobierno o, como él define, “la toma del poder”. La columna cerró con una mención al contexto internacional, situando a un joven José de San Martín en España, comenzando a observar con interés los movimientos que estallaban en Caracas y Buenos Aires.

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