
“La Vuelta de Obligado iraní”: Mariano Cabral analiza la resistencia del Estrecho de Ormuz frente al imperialismo
En su columna semanal “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral trazó un audaz paralelismo entre la gesta histórica de la Vuelta de Obligado y la actual tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz.
Cabral sostuvo que la resistencia de Irán frente a las potencias de Occidente proyecta “una luz de dignidad y también de honorabilidad” en un contexto global marcado por la falta de verdad de los imperios modernos. Según el historiador, al igual que en 1845, hoy se pone en juego el derecho de las naciones soberanas a decidir sobre su propio territorio y recursos.
El análisis comenzó comparando la importancia estratégica de ambos puntos geográficos. Mientras que el Estrecho de Ormuz controla aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial, el Río de la Plata en el siglo XIX era la llave de acceso a recursos fundamentales como el cuero. “La diferencia es que el conflicto actual ocurre en un espacio central del comercio y el poder mundial y la guerra del Paraná ocurrió, podemos decir, en un espacio relativamente marginal”, explicó Cabral, aunque subrayó que en ambos casos los actores locales decidieron enfrentar a las potencias más poderosas técnicamente de su época.
Cabral destacó la figura de Juan Manuel de Rosas y el respeto que su defensa de la soberanía despertó incluso en el exilio de José de San Martín. Recordó que el Libertador, al legar su sable a Rosas, reconoció que el gobernador de Buenos Aires “había demostrado que los argentinos no somos empanadas que se comen con solo abrir la boca”. Este concepto de dignidad nacional es el que el historiador ve reflejado hoy en la actitud de la República Islámica de Irán frente a las presiones de Estados Unidos e Israel, describiéndolo como una epopeya de honorabilidad.
Un punto clave de la columna fue la descripción de cómo la agresión extranjera funciona como un catalizador de unidad interna. Cabral señaló que, ante la intervención de potencias que intentan imponer modelos económicos por la fuerza, los reclamos legítimos de sectores internos pierden peso frente a la necesidad de defender la patria. “Ese es el factor de la intervención extranjera que logra la unidad del pueblo agredido, aunque ese pueblo agredido no cantaba las loas de paz y de amor todos juntos marchando en son de un único ideal”, reflexionó, comparando la situación de las provincias argentinas en 1845 con la actual cohesión de Irán.
El historiador también se refirió al lenguaje “brutal y desubicado” de figuras como Donald Trump, comparándolo con la retórica de los imperios que históricamente se han arrogado una supuesta superioridad moral. “Trump con su barbarismo verbal, que yo, agradezco porque nos libera de algunas vueltas, de algunos rebusques verbales, de tener que analizar y ver el entre líneas ¿no? él es franco, él es directo, él es brutal, pero también es sumamente ilegal y es tremendamente inmoral”, disparó Cabral durante la entrevista.
Para cerrar, Cabral citó al primer ministro francés François Guizot para ilustrar la eterna lucha entre el “partido europeo” y el “partido americano”. Según la cita de la época, el partido americano, liderado entonces por Rosas, buscaba que la sociedad se desarrollara “por sí misma, a su modo, sin préstamos, sin relaciones con Europa”. Esta dicotomía, según el historiador, sigue vigente hoy en las disputas por la autonomía nacional frente a los intereses transnacionales, concluyendo que la historia se repite en la voluntad de los pueblos de no ser simplemente “empanadas” para el consumo imperial.




