
Mariano Cabral reivindica la figura de Güemes: “Fue una pieza dentro de una guerra continental”
En su columna semanal “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral analizó la vida y el legado de Martín Miguel de Güemes, cuestionando las visiones simplistas de la historia tradicional.
Cabral celebró que el feriado nacional en su honor fuera una medida impulsada por Cristina Fernández, lo que permitió un avance en la comprensión histórica de la región. Para el historiador, Güemes no debe ser visto meramente como un guardián local, sino como un actor central de la resistencia criolla.
Cabral fue tajante al desmitificar la idea de que Güemes fue solo el “defensor de la frontera norte” argentina. Explicó que, en aquel entonces, las Provincias Unidas del Río de la Plata se extendían hasta el Titicaca y que el frente de guerra era una unidad continental contra el realismo. El columnista advirtió sobre la importancia de la precisión histórica citando a Cervantes: “Los historiadores que cuentan leyendas deberían ser condenados a la misma pena capital como los falsificadores de moneda”.
En su relato biográfico, Cabral situó el nacimiento de Güemes en 1785, en una Salta que incluía el actual distrito de Tarija. Destacó su formación militar en el ejército español, aclarando que esto era común entre los patriotas. No obstante, puso en duda el famoso episodio de la toma del barco La Justina por caballería, señalando la falta de documentación precisa al respecto y desafiando a quienes sostienen esa leyenda a aportar pruebas documentales.
La columna resaltó la conexión estratégica entre Manuel Belgrano, José de San Martín y Güemes. Fue Belgrano quien primero sugirió a San Martín que la victoria no vendría por un ejército regular, sino por una “estrategia de guerra de guerrillas” en los valles sub andinos. Cabral explicó que San Martín, conocedor de estas tácticas por su experiencia en España, confió en Güemes para sostener la frontera de la guerra y desgastar a los ejércitos realistas.
Un punto central del análisis fue el conflicto social que Güemes enfrentó al asumir la gobernación de Salta. Cabral describió cómo el líder gaucho impuso contribuciones forzosas a la burguesía comercial y a los terratenientes que se negaban a aportar recursos para la guerra. Mientras el gaucho pobre ponía su vida y su único caballo, los sectores acomodados buscaban lucrar vendiendo ganado a los ejércitos.
Finalmente, el historiador destacó la creación de la milicia de “los infernales” y cómo Güemes autorizó a las partidas gauchas a tomar recursos de los hacendados para sostener la lucha. Cabral concluyó que estas decisiones “bravas” y punzantes le valieron el resquemor de la élite local, pero demostraron la nobleza y el compromiso de Güemes con la causa popular. La columna quedó abierta para una segunda parte que profundizará en el desenlace de este conflicto social.



