
Marta Curone: Memoria Viva de la Resistencia y la Doctrina Peronista
Entrevista exclusiva a la 1ra Secr. Gral. de la Rama Femenina de la CGT de los Argentinos en Radio Lateral
En una entrevista de un valor histórico inestimable concedida al programa Con Fundamento Kriollo de Radio Lateral, la legendaria dirigente peronista Marta Curone repasa sus más de siete décadas de militancia ininterrumpida.
Quien fuera la primera Secretaria General de la Rama Femenina de la CGT de los Argentinos compartió recuerdos de su infancia, el fervor militante de su madre durante la sanción del voto femenino en 1947, las sangrientas persecuciones tras el golpe de Estado de 1955 y las vivencias personales junto al General Juan Domingo Perón.
Curone evocó con profunda emoción la figura de su madre, una activa militante que ganaba las calles para conquistar los derechos civiles de las mujeres argentinas. “Mi mamá era una de las que salía a la calle con pancartas ‘queremos votar'”, recordó Marta, mencionando con orgullo una histórica fotografía publicada por el diario Clarín en 1947 que inmortalizó aquella gesta emancipadora. Ese ambiente familiar impregnado de justicia social moldeó su vocación desde temprana edad, llevándola a asumir responsabilidades de conducción política siendo prácticamente una jovencita.
A los pocos años, su dinamismo organizativo la colocó al frente de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) Femenina, logrando una movilización masiva sin precedentes en el país. “En un mes hicimos 17,000 afiliadas”, relató Curone sobre el crecimiento vertiginoso del gremio estudiantil. Dicha responsabilidad le permitió mantener un trato directo con el General Perón en la Quinta de Olivos, compartiendo almuerzos dominicales donde se debatía la coyuntura nacional. Entre las anécdotas compartidas, recordó con ternura un accidente en motocicleta: “un día yo agarré una moto y me fui contra un árbol, me lastimé un pie y él vino corriendo para vendarme el pie, no sabes cómo me vendó el pie”.
Sin embargo, la violencia oligárquica no tardó en golpear su vida tras la irrupción del golpe de Estado de 1955. La dictadura autodenominada Revolución Libertadora persiguió brutalmente a su familia, encarcelando a sus padres y perpetrando su posterior secuestro a manos de una partida policial. “Fuimos acusadas de tentativa de rebelión y estuvimos dos meses en la cárcel de Olmos”, detalló Marta. Posteriormente fue derivada al presidio de mujeres de Humberto Primo en la Capital Federal, donde compartió cautiverio junto a destacadas ex legisladoras como Delia Parodi y Rosa Calvino de Gómez, víctimas de causas fraguadas por asociación ilícita.
Lejos de amedrentarse por la represión, Curone intensificó su labor en la resistencia peronista. Entre 1962 y 1964, el propio Perón la designó para integrar el Consejo Superior Coordinador con la misión fundamental de organizar la rama femenina del Partido Justicialista en el entonces territorio nacional de Misiones. “A mí me tocó Misiones… viajé con dos compañeros para sentar las bases de la constitución del partido”, destacó, reafirmando su vínculo histórico con la tierra colorada. Tiempo después, sumaría su liderazgo a la CGT de los Argentinos conducida por Raimundo Ongaro, tras vencer en la histórica asamblea gremial que fracturó al sindicalismo colaboracionista.
Al abordar los debates culturales contemporáneos, Curone diferenció la militancia peronista del feminismo radicalizado, promoviendo la complementariedad entre hombres y mujeres en la acción política. “El hombre y la mujer tienen que trabajar de común acuerdo, acompañarse cada uno de acuerdo con su casa, su forma de ser”, afirmó categóricamente, abogando por organizaciones que contemplen las especificidades de género sin perder de vista los objetivos comunes de la patria.
Finalmente, Marta Curone analizó la realidad política del siglo XXI. Si bien reafirmó su identidad doctrinaria al definirse como “soldado de Perón y de Evita”, valoró los trascendentales avances sociales logrados durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner. Por el contrario, expresó su máxima indignación frente al gobierno de Javier Milei, calificándolo con severidad: “es un enfermo ese hombre, salió del Borda”. Al mismo tiempo, repudió la persecución judicial y el acoso mediático contra Cristina Kirchner, comparando su situación con los encarcelamientos políticos sufridos por Lula da Silva en Brasil y reafirmando que cualquier reagrupamiento del campo popular requiere indefectiblemente del liderazgo de la expresidenta.



