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​Martín Urruty: la parábola de la motosierra, cómo sobrevivió a una grave caída y qué descubrió sobre la necesidad de los otros 

Teatro

Meses antes del triunfo de Javier Milei, sufrió un accidente mientras podaba un árbol. Sin saberlo, se convertiría en una suerte de primera víctima de un símbolo que poco después ocuparía el centro de la escena política. La recuperación dio origen a “Ruido de hombre que se estrella contra algo”, una obra sobre la fragilidad y la necesidad de los otros.

Por Nicolás Peralta

El 6 de abril de 2023, la vida de Martín Urruty cambió en cuestión de segundos. Actor, director, dramaturgo y artista visual, formado junto a maestros como Pompeyo Audivert, Ricardo Bartis, Mauricio Kartun y Carlos Gorriarena, estaba podando un árbol en un campo cuando una rama se desgajó. El impacto en el pecho lo lanzó al vacío. Alcanzó a apagar la motosierra antes de tocar el suelo, pero en la caída golpeó la cadera contra el mismo árbol que acababa de intervenir. El resultado fue una fractura de la cabeza del fémur y una recuperación que se extendió durante más de un año.

De esa experiencia nació Ruido de hombre que se estrella contra algo, la obra que presenta los sábados en El Excéntrico de la 18. “Fue una recuperación muy larga. Además de hacer teatro, yo pinto y dibujo. Pero el mundo se detuvo. Estaba ensayando dos proyectos, uno como actor y otro como director, y tuve que suspenderlos”, recuerda el creador de este espectáculo que no se limita a reconstruir un accidente. El artista convirtió el dolor físico, la inmovilidad y la incertidumbre en una reflexión escénica sobre el destino, la fragilidad y la capacidad humana para volver a ponerse de pie ante lo que nos toque.

Durante los primeros meses, explica, él permanecía recluido en su casa con una única misión: volver a caminar. “Lo primero que pude hacer fue escribir y dibujar. Entonces hice un diario con mis impresiones de la recuperación y con recuerdos de lo que había pasado. Dibujaba porque eso me tranquilizaba mucho. Vos imaginá que el mundo sigue afuera y yo estaba encerrado recuperándome con ese solo objetivo”, recuerda Urruty.

El dramaturgo cuenta que aquel diario fue creciendo entre anotaciones sobre dolores, ruidos, huesos que intentaban soldarse y pensamientos dispersos. “Me quebré la cadera en la caída. Entonces escribía y dibujaba. Cuando me pude incorporar empecé también a pintar. Después vi todo ese material y empecé a pensar que tal vez podía transformarse en una obra de teatro”, dice el protagonista.

Martín Urruty: la parábola de la motosierra, cómo sobrevivió a una grave caída y qué descubrió sobre la necesidad de los otros
Martín Urruty convierte su experiencia de recuperación en una obra sobre la fragilidad.

Pero el desafío no era menor. Urruty sabía que una simple narración autobiográfica podía quedar atrapada en lo anecdótico. “Cuando pensé en construir algo teatral dije: tengo que trascender el mero relato del accidente personal”, señala. Y desarrolla la idea: “El diario tenía algo bastante poético, relacionado con el destino y con el tiempo, pero no dejaba de ser un diario. Si vos vas al teatro y yo te cuento que fui a kinesiología, no parece demasiado atractivo”.

Fue entonces cuando apareció la materia que terminó organizando toda la puesta. “Como también soy artista plástico, empecé a preguntarme con qué material podría contar esta historia para volverla más universal. Y ahí pensé en la arcilla”.

En escena, el actor modela, construye y destruye formas mientras avanza el relato. “Es como si me vieras en mi taller. Estoy armando y desarmando una escultura de arcilla. Mientras cuento cosas de la caída y de la recuperación, en realidad hablo más del destino, de las voces que sentía que me hablaban, de los recuerdos y de lo poético de aquella experiencia”.

Entre esos recuerdos hay una imagen que todavía conserva intacta. El rescate demoró varias horas y Urruty permaneció tendido en el campo observando cómo avanzaba la tarde. “Estuve casi todo un atardecer tirado ahí. Veía cómo bajaba el sol, cómo se iba poniendo todo naranja. Me daba en la cara mientras tenía un dolor impresionante. Tardaron mucho en venir a buscarme. Y me terminé agarrando más de esas imágenes que del accidente mismo”.

Martín Urruty: la parábola de la motosierra, cómo sobrevivió a una grave caída y qué descubrió sobre la necesidad de los otros
La arcilla se vuelve materia escénica para reconstruir una experiencia límite.

Ese desplazamiento del hecho concreto hacia una experiencia compartible es, según el creador, uno de los motores de la obra. “Lo que veo que pasa es que la gente se proyecta. Muchos me dicen: ‘A mí me operaron una vez’, o ‘Yo tuve una recuperación parecida’, o ‘Me pasó algo que me hizo replantearme todo’. Entonces ya no se trata solamente de un tipo que se cayó de un árbol”.

La caída, de hecho, adquiere múltiples sentidos a lo largo de la función. Algunas son físicas; otras, emocionales, económicas o sociales. “Se tematiza toda caída posible”, resume el actor. Y agrega una coincidencia que atraviesa el espectáculo sin convertirse en tema central: “Yo me caí con una motosierra en 2023, justo cuando estaba toda la campaña presidencial asociada a la idea de la motosierra. No aparece de manera explícita, pero está ahí como una casualidad muy fuerte”.

Sin embargo, aclara que el corazón de la historia está en otro lugar. “La obra también habla de la resiliencia. De cómo uno se levanta de situaciones bastante difíciles”, comenta Urruty. Durante la recuperación, una lectura lo marcó especialmente. Se trataba de una nota de una antropóloga que analizaba el hallazgo de un esqueleto con un fémur fracturado y luego soldado. “Era el mismo hueso que yo me había roto”, cuenta. “Y ella decía que ahí empezaba la sociedad. Porque alguien tuvo que cuidar a esa persona, darle de comer, acompañarla, esperar que se recuperara. Si no, con una pierna quebrada eras presa fácil de cualquier animal”.

A partir de esa idea, el director encontró una de las conclusiones más profundas de su experiencia. “Sin ayuda del otro no existís. No te salvás solo. Nadie se salva solo. Ese fue uno de los pensamientos más fuertes que tuve durante todo el proceso”.

Martín Urruty: la parábola de la motosierra, cómo sobrevivió a una grave caída y qué descubrió sobre la necesidad de los otros
Una caída, más de un año de recuperación y una obra sobre la necesidad del otro.

La escritura y el dibujo funcionaron entonces como refugio, pero también como herramientas para ordenar el miedo. “La incertidumbre sobre el tiempo de recuperación era muy angustiante. Lo que me calmaba era hacer algo: escribir, dibujar, pensar sobre el tema. Necesitaba despejarme la cabeza”.

Con el tiempo, aquella necesidad íntima se transformó en una propuesta artística destinada a dialogar con otros. “Primero la obra nace por una necesidad personal. Después aparece otra pregunta: ¿qué hay detrás de este hecho que me ocurrió? ¿Qué es lo más grande que se está contando? Porque uno sabe que eso va a dialogar con la gente que viene a verla”, afirma Urruty.

Actualmente, Ruido de hombre que se estrella contra algo se presenta los sábados a las 22.30. La intención es continuar durante septiembre, aunque el propio Urruty reconoce las dificultades que atraviesa la actividad teatral. “Hoy todo está muy ligado a cómo está el campo de la cultura. Está difícil para la gente. El arte es algo muy importante, pero cuando la elección es entre comer o ir al teatro, la decisión es bastante clara”.

El dramaturgo no esquiva el diagnóstico, aunque tampoco renuncia a defender el valor de la creación artística. “No somos una urgencia. Y eso muchas veces nos coloca en un lugar que no me gusta. Porque creo que el arte también es un alimento. Un alimento para pensar, para estar, para vivir”. Y concluye: “Estamos dando una pelea que atraviesa a todo el teatro. A los espacios, a los artistas y también a los espectadores. Las entradas son accesibles, pero aun así la situación se siente. Igual seguimos. Porque hay algo de este encuentro entre una obra y el público que sigue siendo necesario”.

Ruido de hombre que se estrella contra algo

Dramaturgia, dirección y actuación de Martín Urruty. Los sábados a las 22.30 en El Excéntrico de la 18ª, Lerma 420 (CABA).

​Espectáculos – Tiempo Argentino

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