
Nos armaron un peronismo a imagen y semejanza de nuestros enemigos
Editorial de Sergio Centenaro en Radio Lateral («Con Fundamento Kriollo»)
En una nueva emisión del programa «Con Fundamento Kriollo» por Radio Lateral, el periodista Sergio Centenaro abrió su habitual espacio editorial abordando el debate doctrinario y político sobre la reconstrucción del movimiento.
Al recordar la propuesta de un compañero de titular la emisión como “Peronismo para armar”, Centenaro rechazó dicha denominación, planteando que hablar de la anatomía política del movimiento resulta como “meter el dedo en la llaga”. El conductor remarcó que es imposible referirse a un único peronismo tras los acontecimientos fundacionales del 17 de octubre de 1945, reconociendo la exigencia de la militancia por definir sus banderas, pero advirtiendo que a lo largo de la historia la fuerza política ha sufrido reiteradas manipulaciones, infiltraciones y pisotones por parte de sectores que distorsionaron sus principios.
Al trazar un recorrido histórico, Centenaro rememoró el período de finales del siglo XX como un proceso dramático en el que la denominación del peronismo fue utilizada para instrumentar políticas de corte neoliberal. Durante esa etapa, señaló, se remataron las empresas públicas, el Estado se retiró de sus funciones esenciales y se impulsaron privatizaciones masivas que fueron replicadas en los modelos provinciales. La consecuencia directa de esa etapa, según detalló el periodista, fue una severa crisis social que desembocó en un 50% de pobreza y un 25% de indigencia en la Argentina, demostrando que bajo el rótulo de la fuerza política se ejecutaron programas completamente ajenos a la doctrina nacional.
Centenaro puntualizó que existieron diversas vertientes, desde el menemismo hasta expresiones despojadas de su conducción histórica, y rescató la reflexión atribuida a Néstor Kirchner: “Nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio, pero somos peronistas.” Si bien el periodista valoró esa frase como una explicación adecuada para la transversalidad que requería el país en aquel momento histórico específico, sostuvo que en la actualidad la dinámica política exige invertir el concepto. “Hoy tenemos que subirnos el precio diciendo que somos kirchneristas”, afirmó, argumentando que, frente a la confusión reinante y las disputas internas, el kirchnerismo representa la identidad firme ante quienes pretenden acordar con intereses contrarios al proyecto nacional.
En su análisis de la coyuntura, el conductor denunció la consolidación de pseudo peronismos que se alinean con la burocracia y la casta política. Para ilustrar su planteo, trajo a colación las intervenciones públicas del economista Federico Sturzenegger —a quien calificó de “enemigo de la Patria”— respecto a las dinámicas de poder en la Quinta de Olivos. Centenaro cuestionó que estos grupos ataquen de manera sistemática al kirchnerismo, al que definió como la única fuerza que volvió a aplicar el peronismo real tras décadas de vaciamiento y sequía de derechos.
El eje central de la editorial quedó sintetizado en una advertencia sobre la estrategia del poder económico concentrado: “nos armaron un peronismo a imagen y semejanza de nuestros enemigos y de ahí tenemos que salir.” Frente a este escenario de manipulación simbólica, Centenaro reivindicó la década kirchnerista como una etapa caracterizada por la recuperación de derechos, el crecimiento de la clase trabajadora, la repatriación de científicos y el fortalecimiento de las pymes y el entramado cultural, logros que las corrientes dominantes intentan invisibilizar.
Asimismo, el periodista criticó los intentos de fragmentación y judicialización dirigidos hacia el liderazgo del movimiento. Sostuvo que aquellos discursos que pretendieron diferenciar entre mandatarios expresando “No, con Néstor sí me gustaba el gobierno, pero con Cristina no.” forman parte de una narrativa falsa diseñada para minar el proyecto popular. En ese sentido, denunció el intento de magnicidio, la condena y la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, así como los ataques dirigidos a Máximo Kirchner, rechazando categóricamente las posturas tibias y las posiciones moderadas que catalogó de “un asco, como el mate tibio, el café tibio, un asco.”
Finalmente, el editorialista instó a la dirigencia y a la militancia a mantenerse alertas ante los desafíos legislativos e internacionales de la actualidad, mencionando la necesidad de defender la regulación de la propiedad de la tierra y frenar los efectos del DNU vigente. Centenaro concluyó con un llamado tajante a la acción política e ideológica: “nos armaron un peronismo que tenemos que desarmar y tenemos que reivindicar y poner a flote una palabra que merece estar en el presente de todos los argentinos, que es el kirchnerismo”, reafirmándolo como la expresión legítima del peronismo del siglo XXI que transformó la vida de las grandes mayorías.



