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Secretario General de APPA pidió la libertad de delegados policiales de Misiones

El Mayor Carlos Maure, Secretario General de la Asociación de Policías y Penitenciarios Agremiados de Buenos Aires (A.P.P.A.), conversó con la mañana de Radio Lateral sobre la causa armada que mantiene en prisión a 8 delegados policiales desde el 16 y 19 de septiembre, acusados de sedición. Maure, expuso que en Misiones no hay democracia tal cual la conocemos.

Sostuvo, además, que el modus operandi de varios gobiernos provinciales es actuar en espejo, vaciar de contenido y de formas el pliego de derechos que asiste a policías y penitenciarios por razón de ser trabajadores ante la ley y legítimos actores de la vida pública.

Maure insistió en que no solo “obligaciones” son las que debe cumplir el cuerpo policial y penitenciario de cualquier distrito, sino que también cualquier distrito debe reconocer en estos trabajadores sus derechos constitucionales.

Les pidió reacción a las bases policiales misioneras y fustigó a quienes no ejercen la defensa de sus derechos por temor “¿miedo a que?, ¿a perder un salario de miseria?”, reflexionó.

 

La lucha por la dignidad: la voz de la policía en Argentina

En un contexto donde la represión y la falta de derechos persisten, la voz de los que están en primera línea es fundamental. En este artículo, exploramos la dura realidad que enfrentan los policías de la provincia de Buenos Aires a través de la conversación con Carlos Maure, un policía activo que se atreve a desafiar el statu quo en busca de una mejor situación laboral y dignidad para su familia policial.

Un Sistema Aplastante

Carlos Maure comparte su experiencia personal, revelando que actualmente enfrenta tres sumarios administrativos por su participación en la lucha por los derechos de los policías y penitenciarios. Según Carlos, estos sumarios son “irregulares e ilegales”, un reflejo claro de un patrón represivo que se manifiesta en varias provincias argentinas, incluyendo Río Negro y Misiones. Esta forma de represión no solo afecta la carrera de Carlos, sino que lanza un mensaje claro a sus colegas: cualquier intento de reclamar derechos será severamente castigado.

La Emergencia en Misiones

La situación en Misiones es preocupante. Carlos destaca la alarmante falta de sindicalización para los policías en esta provincia, un tema que ha pasado desapercibido para la dirigencia política. La negación de derechos básicos ha creado un ambiente de opresión. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha instado al gobierno argentino a actuar, pero la respuesta ha sido la represión contra quienes intentan organizarse. El mensaje es claro: los derechos de los policías siguen siendo ignorados.

Detenciones y Exoneraciones Arbitrarias

La tensión se intensifica con la detención de ocho delegados que formaban parte de una mesa de diálogo, quienes fueron exonerados sin recibir un debido proceso. Carlos no duda en criticar la actitud dictatorial del gobernador de Misiones, quien ha ignorado los compromisos previos y ha tomado decisiones en contra de los derechos laborales. Este ambiente hostil ha generado un efecto dominó que afecta a policías en todo el país, exacerbando la crisis de derechos laborales en las fuerzas de seguridad.

Llamado a la Solidaridad

En medio de esta lucha, Carlos hace un llamado a la solidaridad de la sociedad. Comenta que el miedo ha logrado paralizar a las bases policiales, pero es crucial perder ese miedo y unirse en la lucha por la dignidad. Propone la realización de marchas pacíficas para visibilizar la situación de los policías, buscando el apoyo de los ciudadanos en la defensa de sus derechos.

La Dignidad No Tiene Precio

Carlos concluye su testimonio con una poderosa afirmación: “La dignidad no tiene precio”. Su mensaje es claro: actuar con valor es fundamental para defender los derechos de todos. Agradece la oportunidad de hablar y envía un mensaje de apoyo a los detenidos y a sus familias, reafirmando que no están solos en esta lucha. La voz de los policías en Argentina no solo es un eco de sus demandas, sino un llamado a la acción para toda la sociedad en la búsqueda de un futuro más justo y equitativo.

La lucha por la dignidad de la familia policial es una lucha por los derechos de todos, y es tiempo de que la sociedad escuche y apoye esta causa esencial.

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