
Si Martín Fierro viviera en la argentina de Javier Milei: paradojas, recesión y la búsqueda del campo popular
Editorial de Sergio Centenaro en el programa 'Con Fundamento Kriollo' (Radio Lateral, 12/10/2026)
En la edición del programa “Con Fundamento Kriollo” emitido por Radio Lateral el lunes 12 de octubre de 2026, el conductor Sergio Centenaro abrió la mañana con una reflexión sobre la vigencia del mito gauchesco en la coyuntura socioeconómica actual.
Apoyándose en un ejercicio interactivo de inteligencia artificial, el periodista planteó qué postura adoptaría el icónico personaje creado por José Hernández en 1872 si le tocara atravesar la Argentina contemporánea gobernada por el presidente Javier Milei. Durante la apertura, Centenaro reprodujo la interacción inicial con la tecnología: “A ver vamos a charlar un ratito con esta máquina que te dice ‘no tengo nombre, si te resulta más cómodo que yo sea un hombre soy un hombre, si te resulta mejor que sea una mujer soy una mujer, en realidad soy un ente a tu disposición, ¿qué necesitas?'”, formulando la pregunta central de la jornada: “¿Qué pasaría si Martín Fierro viviera en nuestros tiempos actuales bajo el gobierno de Javier Milei?”.
El análisis proyectó una figura atravesada por profundas paradojas estructurales. Por un lado, la obra original presenta un gaucho que rechaza la intromisión de la burocracia estatal y combate los abusos de un aparato opresor que lo persigue, lo somete en la frontera y le exige impuestos confiscatorios. En la narrativa oficialista contemporánea, Fierro podría encajar conceptualmente como el prototipo del individuo libre que enfrenta a la casta estatal, valorando la libertad de comercio y la baja de cargas impositivas mientras se desempeña en la informalidad laboral.
Sin embargo, la vivencia cotidiana de este gaucho del siglo XXI en el actual esquema económico expondría fricciones inevitables e insalvables. A diferencia del personaje histórico que recorría la pampa a caballo, la realidad lo ubicaría hoy como un trabajador por cuenta propia precarizado. En palabras de Centenaro durante su exposición editorial, “hoy sería un Rappi, sería un peón rural sin ningún tipo de apoyo, de sostenimiento, ninguna estructura del Estado argentino”. De este modo, la quita de asistencia social, la desregulación total, la inflación en la canasta básica y el constante aumento de tarifas golpearían de lleno su economía diaria.
En el segundo libro publicado por Hernández en 1879, La vuelta de Martín Fierro, el protagonista reclama explícitamente justicia distributiva y protección para los hijos y trabajadores golpeados por la miseria. Frente a un esquema de seguridad de ‘cero tolerancias’, cualquier margen de marginalidad o desacato situaría al gaucho matrero en rápido conflicto con las fuerzas de seguridad. Asimismo, la adaptación pragmática al sistema queda simbolizada en la figura del viejo Vizcacha y sus consejos de “no darle de qué quejarse al juez”, lo que en la actualidad se traduce en arreglárselas con changas, ajustarse el cinturón y evitar la confrontación con la autoridad.
Por otro lado, las célebres máximas que Martín Fierro transmite a sus hijos —basadas en la unión entre hermanos, el trabajo honorable y el respeto al prójimo— adquieren un tinte de supervivencia individual ante la ausencia de contención pública. Tal como resuena en la conocida estrofa del Canto 1 citada en la editorial: “Junta desdichas al pobre y cuando la suerte apura hasta el perro lo orina”. De esta manera, aunque el personaje celebre la retórica del desmantelamiento burocrático, sufriría en carne propia la dureza de un modelo altamente competitivo donde las mayorías populares deben valerse enteramente por sus propios medios.
Frente a esta radiografía, Centenaro advirtió que la Argentina actual está plagada de ciudadanos que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad, empujados al abismo socioeconómico por las decisiones políticas nacionales. La paradoja fundamental reside en que muchos sectores empobrecidos han incorporado una percepción totalmente negativa del Estado, identificándolo como una estructura perjudicial en lugar de un articulador de derechos, lo que los vuelve propensos a abrazar discursos de confrontación individualista.
Finalmente, el editorial concluyó con un llamamiento directo a la militancia y a las fuerzas del peronismo para salir al encuentro de estos sectores desposeídos. Centenaro remarcó que el deber del campo popular no es bajar los brazos ni resignarse, sino explicar pedagógicamente el rol del Estado como herramienta de cuidado colectivo frente al despojo. “Allá vamos a dar esa batalla, los Martín Fierro de hoy tenemos que encontrarlos y conversar con ellos y convencerlos”, sintetizó el conductor al invitar a reconstruir el sentido de comunidad junto a los trabajadores precarizados de la Patria.



