
209 años de nuestra Independencia: Los que se arrodillan el 4 y los que festejamos el 9
Existe una minoría oligárquica en la Argentina que festeja con mayor ímpetu la independencia norteamericana el 4 de julio que la independencia nacional el 9. Sin embargo, con la frente en alto y el orgullo indeclinable de ser hijos e hijas de este maravilloso país, honramos con el cuerpo y el alma las palabras de Evita: la Patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas. ¡Viva la Patria! ¡Y liberen a Cristina!



Estaba la plana mayor del gobierno: el coach periodístico Santiago Caputo, su primo “Toto” el endeudador serial, la Señora Violencia Patricia Bullrich y el ex sciolista y albertista Guillermo Francos. Estaba además el cagón y amigo de narcos José Luis Espert, el fracasado de Diego Santilli y el magnate inmobiliario Cristian Ritondo, que se compró 72 departamentos con dólares sin declarar. Se lo vio sonriendo al jefe de todos, Héctor Magnetto, brindando el fin de la democracia argentina; y a un pelotón de esbirros judiciales. Estaba la tropa que condenó a Cristina en la causa vialidad: el viajante de Lago Escondido, Julián Ercolini; la pareja de pádel de Macri, Mariano Borinsky; uno de los miembros del tribunal del Liverpool, Andrés Basso, y el interino Eduardo Casal. Estaba María Eugenia Capuchetti, la que se negó a investigar quien mandó a matar a Cristina y Sandra Arroyo Salgado, que persigue y encarcela militantes para congraciarse con el poder. Todos juntos, la banda del “cárcel o bala”, el único programa político de la derecha argentina para la crisis que atravesamos.
El antiperonismo los cría y la Embajada los amontona. Frente a esta incurable vocación de colonia, decía Cristina durante su primer 9 de julio como presidenta, en el año 2008:
“Yo quería, en este 9 de julio, a poco de los doscientos años de aquella gesta patriótica, reflexionar junto a todos ustedes: ellos pudieron; ellos, que tenían menos recursos, que para llegar a un lugar debían viajar días y días; ellos, que se enfrentaron a los ejércitos más poderosos del planeta y uno a uno los vencieron. En nombre de esa valentía, en nombre de esa historia, la verdadera, la que no nos cuentan tal vez pero que intuimos que fue hecha por hombres y mujeres de coraje, los quiero convocar hoy desde aquí a todos los argentinos, desde el Tucumán, como hace 192 años, a construir esta nueva independencia, la del país de la producción, del trabajo, de la educación, de la salud, del desarrollo social y de la inclusión en una América del Sur unida, solidaria e integrada”.
Existe una minoría oligárquica en la Argentina que festeja con mayor ímpetu la independencia norteamericana el 4 de julio que la independencia nacional el 9.
Siete años más tarde, el 9 de julio de 2015, el último que tuvo como presidenta, resaltaba Cristina:
“Hoy un diario recordaba la frase y, más que la frase, la presión que metió Belgrano sobre este congreso de la Casita de Tucumán, porque hay que contar la historia no solamente de Billiken, hay que contar la historia como pasó. Dudaban con declarar la independencia, dudaban, tenían miedo (…) ¿Y saben qué es lo más importante de estos 12 años? Que les hemos demostrado a los argentinos, a los 40 millones, a los que nos quieren y a los que no nos quieren que no era cierto, que se podían hacer las cosas que decíamos que había que hacer para reconstruir la dignidad y liberar la patria y que la patria iba a caminar y que la patria iba a producir y que la patria iba a estudiar y educar, hacerles las casas como el PROCREAR o los planes de vivienda, que iba a permitir que los jubilados tuvieran una jubilación digna, que iba a permitir que los jóvenes pudieran contar con un ingreso para estudiar. Todo eso decían que no se podía hacer. Y mientras decían que no se podía hacer, endeudaban y endeudaban el país, endeudaban en la bicicleta financiera pagando tasas que no existían y entonces la plata entraba en esa rueda. Mientras tanto, los argentinos sin trabajo, sin casa y en la banquina. Estos 12 años han demostrado que los que mentían eran ellos, que nosotros teníamos razón (…) Y quiero seguir con la lectura de este diario que recordaba esta frase maravillosa de Manuel Belgrano, cuando había dudas de declarar o no la independencia, Belgrano dijo ‘o levantamos los brazos para votar la independencia o van a venir por nuestros cuello y pescuezo’. Y esto lo tenía claro: no se trata de ideología, no se trata de dogmas, se trata del más crudo pragmatismo. Si los argentinos no cuidamos lo logrado, si los argentinos no defendemos lo que hemos construido en estos 12 años, van a intentar volver con políticas neoliberales”.
Nos han endeudado y nos han perseguido, pero no nos han humillado ni hecho arrepentir. La firmeza y entereza de Cristina es un certificado de dignidad frente a los jueces y fiscales corruptos y es, también, un mensaje de aliento y empoderamiento para todos los argentinos y argentinas, para que recordemos que, a pesar de las dificultades, no tenemos miedo, como no lo tuvieron Belgrano, Güemes o San Martín en 1816. En San José 1111 la Patria vive y resiste. Como dijo Cristina hace 10 años:
“No importa el juicio de los diarios, no importa el juicio de las radios o de la televisión, lo que importa es el juicio de la historia”.

Fuente: lacampora.org






