
Condena por el atentado a CFK: Fallo con “sabor amargo” y preguntas sin responder
El Tribunal Oral Federal 6, integrado por los jueces Sabrina Namer, Adrián Grumberg e Ignacio Fornari, condenó a Fernando Sabag Montiel y a Brenda Uliarte a 10 y 8 años de prisión, respectivamente, por el intento de asesinato contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Según el periodista Ariel Stemphelet, “si uno se pone a mirar de las caras, digamos, de jueces y juezas que hay en Comodoro Py y te diría que son como una salvedad ahí adentro”. La condena, que no generó satisfacción en el entorno de la víctima, fue inferior a los 15 años solicitados por la querella.
Las penas finales, sin embargo, son mayores debido a la unificación de condenas por otros delitos. Stemphelet explicó que “en el caso de Sabag Montiel, si bien fueron 10 años, digamos, la condena por el homicidio agravado con arma de fuego en grado de tentativa, el delito que le achacaron por el atentado, los 14 años se logran por una unificación de otras condenas que no tienen nada que ver con el con el atentado, que es una por tenencia ilegal de DNI y otra por tenencia de material de abuso sexual infantil, eh, y ahí se llega a estos 14 años”. Un mecanismo similar se aplicó a Uliarte, cuya condena total es de “8 años y 2 meses”.
Un aspecto crucial del juicio fue la decisión del tribunal de no aplicar agravantes. Stemphelet detalló que “una, por ejemplo, le había le había planteado la fiscal Gabriela Baigún desde que arrancó el juicio, que fue que se lo juzgue también a este intento de asesinato eh como con aplicándole la perspectiva de género, digamos, ¿no? Que se tome que fue a Cristina, que fue a una mujer, que fue dos veces presidenta”. La defensa de Uliarte, a cargo de Eduardo Chittaro, presentó durante el alegato “un PowerPoint con recortes de todos los titulares de los diarios Clarín, La Nación, las tapas de las revistas y demás” para argumentar sobre el “contexto mediático” como factor influyente.
Stemphelet señaló que existe una “sospecha muy fuerte de que hubo una un de que pudo haber una un planeamiento intelectual, una pista política referenciada en Gerardo Milman, que la justicia ni siquiera investigó o le dio impulso investigativo como para descartar”. Esta línea de investigación fue archivada recientemente, aunque el periodista aclaró que “si aparece una prueba nueva, eh la posibilidad de investigar a Milman sigue latente”. Sobre este punto, criticó que “se vio fue una especie de protección a Gerardo Milman”.
La investigación se vio opacada por graves irregularidades en el manejo de la prueba clave: el teléfono de Sabag Montiel. Stemphelet relató que el dispositivo fue transportado “como si la mandaran a llevar nada” y que “la mandaron como si le hubieran pedido que vaya a comprar una pizza”. Cuando el teléfono llegó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria, se descubrió que “estaba en una irregularidad absoluta desde la rotura de la cadena de custodia hasta eh que estaba en un sobre papel madera abierto y el teléfono estaba prendido y con pantalla de error”. En este operativo estuvo presente Damián Neustadt, director de inteligencia criminal y persona “de confianza del entonces ministro Aníbal Fernández”.
El fallo, que fue unánime, será fundamentado el próximo 9 de diciembre. Stemphelet anticipó que “yo creo que todas las partes lo van a lo van a hacer y esto va a tener el recorrido de cualquier causa judicial. Va a ser casación y después va a ser la Corte Suprema la que la que deje firme la condena”. El periodista cerró su análisis afirmando que el fallo deja “un sabor amargo” porque, en su visión, “nos contaron la mitad de la historia”.



