
Gustavo Rosa alerta sobre la “colonización del pensamiento” y la influencia de tecnócratas extranjeros en el gobierno
En su columna semanal en Radio Lateral, el licenciado Gustavo Rosa realizó un crudo diagnóstico del panorama político actual, partiendo de la conmemoración de la victoria de Néstor Kirchner en 2003.
Rosa destacó que aquel hito significó la aparición de un “personaje impensado” que permitió a la sociedad comprender “el rol que debía cumplir el Estado… como una protección, una garantía de distribución de las riquezas”. En contraposición, criticó duramente al actual presidente Javier Milei, quien define al Estado como un “enemigo” o un “violador en un jardín de infantes”.
El columnista advirtió que la sociedad argentina está atravesando un proceso de naturalización de la crisis económica. Señaló que el desplome del consumo masivo se toma con una resignación peligrosa, cuando en realidad significa “la pérdida del sentido de lo que un país como el nuestro significa que la distribución de la riqueza tiene que estar garantizada por el Estado”. Según Rosa, se ha subestimado el “poder manipulador de los medios de comunicación” y se ha grabado a fuego el “respeto al multimillonario”.
Uno de los puntos más alarmantes de su análisis fue la reciente visita del tecnócrata de Silicon Valley, Peter Thiel, a la Casa Rosada. Rosa describió a Thiel como un “declarado antidemócrata” que sostiene que “la libertad y la democracia no son compatibles”. La presencia de Thiel y su empresa Palantir Technologies en Argentina respondería a un interés por utilizar la manipulación de datos e inteligencia artificial para “ponernos al servicio de los poderosos a nivel internacional”.
El periodista también denunció la degradación institucional, citando el caso del cierre de la oficina de prensa de la Casa Rosada y la prohibición de acceso a periodistas, medidas que calificó de inéditas. “Realmente lo que ocurrió el jueves y la decisión de Milay indica que estamos en grave peligro”, afirmó Rosa, comparando la falta de protesta actual con el constante reclamo de “queremos preguntar” que se le hacía a Cristina Fernández.
En el ámbito judicial, Rosa fue lapidario respecto a la falta de independencia de los jueces. Criticó el fallo del juez Arturo Pesino, quien anuló una cautelar contra la reforma laboral y, simultáneamente, solicitó prolongar su cargo por cinco años más allá del límite legal. “Eso es actitud de casta que un juez sabiendo que una ley es anticonstitucional la deja seguir su curso y a la vez pide la limosna”, sentenció el columnista.
Para concluir, Rosa enfatizó que la recuperación del país requiere no solo ganar elecciones, sino una “transformación gigantesca” en el pensamiento del pueblo. Sostuvo que es necesario limitar los poderes internacionales y garantizar que los trabajadores ganen lo necesario para cumplir con el artículo 14 bis de la Constitución, recordando que “el Estado tiene que estar de parte de las mayorías defendiéndonos en contra de las minorías angurrientas”.



