
Cristina Fernández y la libertad de cumplir con el pueblo: una reflexión sobre el legado y la persecución
En una reciente editorial, Sergio Centenaro analizó el significado histórico y político de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, vinculando su “libertad” no a una situación judicial, sino a su coherencia política y al cumplimiento del pacto con sus votantes.
Según el periodista, “Cristina quedó en libertad el 9 de diciembre de 2015 en una Plaza de Mayo que no olvidaremos nunca más, fue probablemente el último día del último salario mínimo vital y móvil más grande de Latinoamérica”. Esta fecha marca para el comunicador un punto de inflexión donde se cerró una etapa de conquistas sociales tangibles.
El análisis destaca que la libertad de la exmandataria se fundamenta en la advertencia que ella misma realizó sobre los tiempos venideros. Centenaro recordó que “Cristina quedó en libertad ese día, pero también quedó en libertad cuando nos dijo que no venían por ella, que venían por nosotros, que venían por nuestros salarios, por nuestros derechos conquistados”. Para el conductor de Radio Lateral, cada decisión política que enfrentó al poder real fue un acto de liberación personal y colectiva frente a los intereses concentrados.
La editorial profundiza en las conquistas del periodo kirchnerista, mencionando la recuperación de empresas estratégicas y el desendeudamiento. Centenaro sostuvo que “Cristina quedó en libertad por haber cumplido con el pacto que iniciaron junto a Néstor en toda la serie de conquistas que ya hemos dicho en muchísimas oportunidades”. En este sentido, la libertad se interpreta como el resultado de haber mantenido la lealtad con el pueblo, incluso frente a las consecuencias personales que esto acarreó.
Por otro lado, se contrapuso esta situación con la de aquellos sectores que utilizan el aparato estatal para beneficio propio. El periodista afirmó contundentemente que “Cristina está en libertad y presos están los que vendieron su alma. los que usan los resortes del estado para olvidarse del pueblo, para usarlo a sus fines y para enriquecerse”. La crítica se dirigió a quienes, según sus palabras, acusan al peronismo de lo que ellos mismos ejecutan desde el poder.
Centenaro también abordó la construcción del relato mediático y judicial contra la líder peronista, sugiriendo que se utilizaron símbolos para generar indignación popular. Sobre este punto, señaló: “esa estrategia evidentemente que eligieron para la persecución a Cristina Fernández y a dirigentes del kirchnerismo ha sido volcar en el pueblo disparadores a partir de símbolos que ellos reconocen”. Según esta visión, el odio fue planificado para opacar los logros de una etapa que el periodista define como un “tiempo maravilloso”.
Finalmente, la editorial concluyó con una cita directa de la ex presidenta que resume su postura ante el juicio de la posteridad. Centenaro también trajo el recuerdo, sin mencionarlas, de aquellas contundentes palabras que Cristina le dirigió al tribunal del lawfare: “a mí me absolvió la historia y me va a absolver la historia y a ustedes seguramente los va a condenar la historia”. Para el periodista, la verdadera libertad de la dirigente reside en su lugar en la memoria de las próximas generaciones y en la obra realizada durante sus mandatos.



