
El negocio Milei: una de cada 3 empresas no paga todos sus impuestos ni a los proveedores
La caída de la actividad industrial y el retroceso en las ventas comienzan a reflejarse con mayor claridad en la salud financiera de las empresas. Un relevamiento reciente realizado entre 644 compañías industriales muestra un escenario de creciente estrés económico, marcado por atrasos en pagos, aumento del endeudamiento y dificultades para sostener la operatoria cotidiana.
El 45,6% de las empresas reportó problemas para cumplir con sus compromisos financieros, que incluyen salarios, pagos a proveedores, impuestos y servicios. Dentro de ese grupo, un 5,4% reconoce atrasos en todas sus obligaciones, lo que evidencia el nivel de tensión que atraviesa la cadena de pagos.
Uno de los datos más significativos es que una de cada tres empresas dejó de pagar la totalidad de sus impuestos, mientras que una proporción similar también registra deudas con proveedores. En muchos casos, las compañías recurren a estas estrategias como forma de financiamiento para sostener su funcionamiento ante la falta de liquidez.
El informe muestra que las mayores dificultades se concentran en el pago de impuestos (33,2%) y de proveedores (31,9%), seguidos por problemas para afrontar compromisos financieros con bancos o créditos (25%). También aparecen atrasos en el pago de servicios públicos (16,3%) y, en menor medida, dificultades para abonar salarios (13,1%).
Este escenario refleja un deterioro progresivo en la dinámica financiera del sector productivo. Para casi cuatro de cada diez empresas (39,8%), los atrasos ya se traducen en mayores costos financieros por intereses y penalidades. Al mismo tiempo, el 38,1% de las firmas reconoce haber incrementado su nivel de endeudamiento o haber buscado financiamiento de corto plazo para evitar interrupciones en su actividad.
La creciente dependencia del crédito informal o del financiamiento con proveedores genera un efecto acumulativo que tensiona toda la cadena de valor. De hecho, el 25,5% de las empresas reporta un deterioro en la relación con proveedores y empleados, producto de los retrasos en pagos y la incertidumbre económica.
En este contexto, la situación financiera de las compañías también fue mencionada por la Unión Industrial Argentina (UIA), que en un reciente comunicado expresó su preocupación por el deterioro de la actividad productiva y el impacto que la transición económica está teniendo sobre las empresas, especialmente las pymes. La entidad advirtió que “muchas empresas están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”.
En el mismo documento, la central fabril reclamó “respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”, luego de los cuestionamientos públicos del presidente Javier Milei hacia el sector empresario. La UIA remarcó además que “sin industria no hay Nación”, una consigna histórica del sector con la que buscó poner el foco en la importancia de sostener el entramado productivo.
La combinación de caída de ventas, presión impositiva y restricciones financieras configura así un escenario en el que muchas empresas sobreviven estirando plazos de pago y acumulando deuda, una dinámica que comienza a impactar en toda la cadena de pagos de la economía.
Fuente: ContraEditorial



