
La militancia cultural de Marina Glezer: la ruptura del pacto democrático y la vigencia del liderazgo de Cristina Kirchner
En el marco del cuarto aniversario del intento de asesinato a la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el programa “Con Fundamento Kriollo” mantuvo una profunda e intensa conversación con la actriz, dramaturga y militante política Marina Glezer.
Desde su rol de comunicadora y militante cultural, Glezer analizó el preocupante proceso de adormecimiento civil frente al avasallamiento institucional que sufre el país. Con absoluta convicción, sostuvo que la persecución contra la líder justicialista responde a que ella “defendió los intereses de la mayoría”, y advirtió que “todo ataque contra lo que Cristina representa es un ataque contra la democracia”.
Para la entrevistada, el atentado perpetrado en las inmediaciones de la vivienda de la exmandataria en Recoleta constituyó un límite histórico que dinamitó la convivencia democrática. Glezer enfatizó que “el primero de septiembre del 2022 en Argentina se rompió el pacto democrático porque la supresión del adversario político nos lleva a la imagen de nuestras peores épocas que fue el gobierno de facto”. La actriz describió con dureza la realidad institucional del presente, denunciando que hoy “el estado de derecho está vulnerado en nuestra representación democrática que es Cristina Kirchner como sujeto político, al sacarla de la cancha y sin pruebas porque es inocente, inhabilitarla a ejercer cargos públicos cuando siempre que se ha postulado a cargos legislativos ha ganado por mayoría popular”.
La dramaturga no ahorró adjetivos para calificar la impunidad que rodea la causa judicial del magnicidio y denunciar la asimetría de la persecución contra la exmandataria. Glezer tildó de “paparruchada” la condena exclusiva a los ejecutores materiales sin tocar las terminales de poder financiero y político, advirtiendo que Cristina “tiene más restricciones que un genocida que cometió delitos de lesa humanidad. Esta absurda condena y proscripción es un mamarracho jurídico sin pruebas”. Sostuvo además que “esos grupos de pibes lumpenes conducidos por un acompasado discurso mediático y judicial fueron conducidos a la violencia política que se ejerce desde hace una década o más contra Cristina Kirchner”.
La columna vertebral del análisis político-cultural de Glezer vinculó la inhabilitación electoral de Cristina con el retorno de los programas económicos de endeudamiento externo que ahogan al pueblo argentino. La actriz argumentó de manera directa que la proscripción judicial de la líder popular “no está escindido de volver a endeudarse con una deuda ilegítima, con un país que no tiene capacidad de repago, el fondo monetario violando su propio estatuto prestando más de lo que le puede prestar un país y luego la legitimación de esa deuda en el gobierno de Alberto Fernández con el ministro Martín Guzmán”.
Frente al sombrío panorama socioeconómico del país, la conductora de radio rescató los años felices de los gobiernos de Néstor y Cristina como un faro de dignidad histórica. Glezer repasó las conquistas laborales y sociales de aquella época, recordando que la Argentina contaba con el “salario más alto de Latinoamérica”, impulsaba políticas universales de protección social como “la Asignación Universal por Hijo” y destacaba a nivel regional siendo “pioneros en Ciencia y Tecnología y en políticas satelitales”. Para la militante, la destrucción sistemática de ese andamiaje de derechos y el silenciamiento del pueblo explican por qué “estos 4 años de impunidad significan la degradación también de la vida de millones de argentinos y argentinas”.
La entrevista transitó momentos de profunda reflexión histórica, donde Glezer emparentó la pasividad del presente con la alarmante complicidad civil que habilitó las tragedias de nuestra historia reciente. Con dolor, admitió que el actual silencio colectivo ante la proscripción judicial “nos retrotrae o nos reverbera que acá pudieron detener, desaparecer, torturar, violar y robar hijos a un montón de personas, como 30,000”. Glezer criticó con severidad el rol despolitizador del mercado cultural de masas y de la actual administración, denunciando que “estamos siendo gobernados por gente inculta desde hace bastante tiempo”, señalando al actual Poder Ejecutivo como “un títere de los poderes concentrados” abocado a garantizar el saqueo y la timba financiera.
Finalmente, la actriz y militante del PJ porteño convocó a la reorganización popular a través de la solidaridad colectiva y el fortalecimiento de la integración regional latinoamericana. Glezer analizó el complejo panorama electoral de Brasil, manifestando su absoluto apoyo al gobierno de Lula da Silva frente a la avanzada beligerante de la derecha regional. Concluyó reafirmando que no claudicará en su lealtad política, sentenciando con fervor militante: “vamos a pelear para poder votarla, queremos a Cristina Libre, es inocente”, exigiendo la restitución de los derechos políticos de la exvicepresidenta frente al atropello dictatorial del “partido judicial”.



