
A cuatro años del atentado contra Cristina Kirchner: el reclamo de justicia frente a un pacto democrático que se rompió en mil pedazos
El primero de septiembre de 2026 marca un aniversario cargado de dolor y de preguntas sin responder para la política argentina. Se cumplen cuatro años del intento de magnicidio contra la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, un hecho que, lejos de ser un incidente aislado, es analizado por los conductores de Radio Lateral como un hito trágico que resquebrajó los cimientos institucionales del país.
En este contexto, el editorial a cargo de Sergio Centenaro en su programa “Con Fundamento Kriollo” reinstala el debate público sobre la impunidad de los autores intelectuales y la complicidad de los sectores del poder real.
Para el periodista de Radio Lateral, las condenas dictadas hasta el momento representan una burda respuesta para cerrar el caso socialmente, dejando de lado los nexos políticos y financieros. El editorial recuerda que “Fernando Sabag Montiel fue condenado como la persona que gatilló el arma frente a la exmandat-aria el 1 de septiembre de 2022” y que “Brenda Uliarte fue condenada a 8 años de prisión por participar de forma necesaria en el intento de homicidio; el Tribunal Oral Federal número 6 dictó estas condenas en octubre de 2025”. Sin embargo, la denuncia central radica en que la investigación penal omitió deliberadamente avanzar sobre quienes financiaron y planificaron el ataque.
La querella y la defensa de la líder justicialista apuntan de forma directa a la complicidad del bloque judicial y de la oposición política. El conductor de “Con Fundamento Kriollo” denunció que “la justicia se negó a profundizar la investigación sobre el diputado de la oposición Gerardo Milman”, ignorando los testimonios que lo vinculaban temporal y espacialmente con la planificación del hecho. Centenaro remarcó que “el retraso y las trabas para peritar los teléfonos de Milman y sus asesoras demostraron una voluntad de protegerlo”, sumando a esta maniobra de encubrimiento “el caso de Patricia Bullrich en su oficina borrando los teléfonos de las secretarias de Gerardo Milman”.
Otro de los andariveles de la impunidad que el editorial expone con crudeza es el sospechoso desvío de recursos de importantes figuras del gobierno actual hacia agrupaciones radicalizadas de derecha. La defensa de la exvicepresidenta viene denunciando la inacción judicial frente a las “transferencias millonarias realizadas por una empresa vinculada a la familia de Luis Caputo, funcionario del gobierno de Mauricio Macri y actual ministro de Economía hacia Jonathan Morel, líder del grupo extremista Revolución Federal“. Este dinero, según el análisis periodístico, funcionó como el combustible financiero que propició la escalada de violencia previa al disparo.
De acuerdo con el editorial de Centenaro, la fragmentación de la investigación judicial a cargo de Comodoro Py no fue una casualidad procedural sino una táctica política de encubrimiento. La crítica apunta a “que la jueza de instrucción de la causa María Eugenia Capuchetti elevara rápidamente a juicio el tramo de los autores materiales Sabag Montiel, Brenda Uliarte, y Nicolás Carrizo”. Para el conductor, “realizar este juicio fragmentado sirvió como una estrategia para cerrar el caso socialmente dejando de lado y archivando las líneas de investigación sobre los ideólogos y financistas”.
El panorama político actual se describe en el editorial bajo un clima de absoluta excepcionalidad y de avasallamiento de las garantías constitucionales. Centenaro sostiene con profunda convicción que “el pacto democrático se partió en mil pedazos cuando gatillan sobre la cabeza de Cristina”, dando paso a un escenario de persecución y proscripción sistemática contra la principal figura de la oposición. La inacción y el archivo de las pistas clave son interpretados en Radio Lateral como parte de un plan superior, denunciando de manera directa que “Necesitaban a Cristina muerta y si no, presa” para poder avanzar sin frenos en el saqueo de los recursos del país.
El drama actual de la Argentina adquiere ribetes históricos preocupantes, reviviendo viejas complicidades civiles que recuerdan a las épocas más oscuras de nuestra historia nacional. El editorial acusa a la derecha oligárquica de profesar un odio histórico y de alimentar pulsiones de muerte contra los líderes populares que jamás se arrodillaron ante el poder fáctico. No obstante, Centenaro reivindicó la figura de la exmandataria recuperando sus propias banderas de dignidad: “nunca fui de ellos ni lo voy a hacer” y la conmovedora declaración de quien sobrevivió por milagro, al definirse como “soy una fusilada que vive realmente”. La pregunta de fondo sigue resonando con fuerza en la trinchera comunicacional de la capital misionera: ¿quién mandó a matar a Cristina?



