
La amenaza irreversible de las SAD: el fútbol en peligro, el recuerdo del Diego y la función comunitaria
En una conversación pausada pero contundente desde Logroño, en el norte de España, el periodista, escritor y ex futbolista José Luis Lanao dialogó con Sergio Centenaro en Radio Lateral sobre el avance de los proyectos de privatización en el fútbol argentino y el rol indispensable de los clubes de barrio como trincheras de contención social.
El integrante del recordado plantel juvenil campeón del mundo en Japón 1979 junto a Diego Maradona alertó sobre las presiones de fondos especulativos internacionales que buscan transformar las pasiones colectivas en simples unidades de negocios corporativos.
Lanao desmitificó la supuesta neutralidad de las grandes instituciones deportivas frente al desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), asegurando que dirigentes de peso en clubes como River Plate, Estudiantes de La Plata e Independiente adhieren ideológicamente a la privatización, aunque temen la reacción de sus comunidades societarias. Con tono categórico, advirtió sobre el carácter destructivo del capital financiero: “prioriza sus necesidades económicas de facturación en torno al primer equipo y lo demás prácticamente desaparece”, tomando como ejemplo la rica vida comunitaria de su querido Vélez Sarsfield, que articula actividades formativas y solidarias para más de media docena de barrios porteños.
El ex delantero apeló a la memoria histórica para alertar que, a diferencia de otras áreas del Estado, una vez que el patrimonio de los clubes cae en manos privadas, el daño resulta prácticamente irreversible. Lanao enfatizó que “tarde o temprano llegará la privatización al fútbol argentino, porque sabemos que en muchas ocasiones, sobre decisiones políticas, hay más traidores dentro del país que fuera”, subrayando que el poder económico explota la seducción del éxito inmediato para quebrar la conciencia social de los socios e imponer un modelo mercantilizado similar al de Europa o Brasil.
Durante la entrevista, el columnista de Página 12 se refirió también a su más reciente artículo, titulado “El dedo y los mutilados del ultraliberalismo”, donde traza una metáfora entre el dedo que Luiz Inácio Lula da Silva perdió a los diecisiete años trabajando en una fábrica metalúrgica y la victoria popular alcanzada frente al bolsonarismo en Brasil. Lanao explicó que, frente a las agresiones y burlas de la ultraderecha, aquellos nueve dedos se iluminaron con el respaldo de los desposeídos, los trabajadores de la salud y los docentes para sellar un triunfo que devuelve la esperanza a toda la región.
Otro de los hitos abordados fue el impacto político y cultural de la bandera de las Islas Malvinas desplegada por el plantel de la selección nacional en las semifinales de la Copa del Mundo en Estados Unidos, confeccionada por vecinos de Fuerte Apache. Lanao lo catalogó sin vacilar como “el gesto o el símbolo más importante en la historia del fútbol argentino”, destacando el coraje de los futbolistas al exhibir esa insignia soberana frente a un gobierno de ultraderecha como el de Javier Milei que siembra mantos de duda sobre los derechos argentinos en el Atlántico Sur.
En el plano estrictamente deportivo, el ex futbolista se alineó con el análisis de Lionel Messi tras caer en la final mundialista ante España, desechando cualquier narrativa conspirativa: “De ninguna manera, muchachos, estábamos agotadísimos, España nos ganó bien”, ratificando que el rendimiento físico y futbolístico del rival fue superior y no requiere de elucubraciones infundadas para justificar el resultado.
El tramo final del diálogo estuvo impregnado de emotividad con anécdotas imperdibles sobre su entrañable amistad con Diego Armando Maradona. Lanao rememoró un clásico entre Vélez y Boca Juniors donde, tras una simulación defensiva, la parcialidad xeneize comenzó a insultarlo duramente mientras su madre de cien años lo observaba desde la platea; en ese instante, el diez se le acercó sonriendo con picardía para decirle: “Mira, están insultando a tu madre”, comenzando a arengar a la propia tribuna boquense para que cantara con más fuerza. Asimismo, recordó sus primeros duelos en inferiores, el debut demorado de Diego en Argentinos Juniors tras una expulsión ante Vélez y el mítico caño a Juan Domingo Cabrera, cerrando un testimonio de profunda nobleza deportiva y militancia social.



