
Belgrano, el humanista: A 213 años de la Batalla de Salta y la fraternidad americana
En una nueva entrega de su columna “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral profundizó sobre el significado de la Batalla de Salta, ocurrida el 20 de febrero de 1813.
En diálogo con Sergio Centenaro, Cabral destacó que este hecho de armas no fue solo una victoria militar, sino una lección de política humanista impartida por Manuel Belgrano. Según el historiador, Belgrano entendía que la guerra era una “circunstancia lamentable” y buscaba formar un país incorporando al enemigo a un proyecto de nación.
El relato histórico subrayó la tensión constante entre el idealismo de Belgrano y el centralismo de Buenos Aires. Cabral citó documentos donde el prócer advertía al Triunvirato sobre la importancia de no aparecer como dominadores ante los pueblos del interior. En mayo de 1812, Belgrano escribía que era necesario “hacerles conocer a los pueblos que Buenos Aires no quiere dominarlos”, una idea que ya generaba recelo incluso en Cochabamba.
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la descripción del trato de Belgrano hacia los derrotados en Salta, liderados por su antiguo amigo Pío Tristán. Tras la victoria, Belgrano no buscó la humillación del adversario, sino la pacificación. Ante la carnicería del combate, el general patriota expresó con dolor: “Dígale usted a su General que se despedaza mi corazón al ver derramar tanta sangre americana”. Esta frase, según Cabral, define la visión de “Patria Grande” que guiaba al creador de la bandera.
La columna también exploró la simbología de los colores patrios y la fe del general. Cabral recordó que, en el segundo aniversario de la Revolución, en Jujuy, Belgrano hizo bendecir su bandera celeste y blanca por el obispo Juan Ignacio Gorriti. Esta acción quedó inmortalizada en la memoria colectiva, representando la unión de la causa revolucionaria con el sentimiento popular. Belgrano usaba esa bandera “como bandera de su ejército, todavía no es la bandera nacional”.
Asimismo, se analizó el rol del Segundo Triunvirato en el apoyo a la campaña del Norte. A diferencia del primer gobierno, esta nueva etapa, influenciada por San Martín tras el golpe del 8 de octubre de 1812, brindó los recursos necesarios para avanzar sobre Salta. Cabral resaltó que San Martín fue un “activo protagonista de ese golpe que instala el nuevo gobierno”, lo que permitió que Belgrano recibiera soldados y municiones para el triunfo definitivo.
Para concluir, Cabral e invitó a reflexionar sobre la figura de Belgrano como un hombre que entendía de qué estaba hecho el pueblo. Lejos de ser un militar de carrera, su accionar en Salta demostró que era un “patriota como un tipo que entiende la política y entiende también de que está hecho el pueblo”. La Batalla de Salta, en este sentido, no solo fijó fronteras, sino que estableció un precedente de ética y fraternidad que sigue interpelando a la política argentina actual.



